TELDEACTUALIDAD
Telde.- El concejal socialista Gregorio Viera, en su comentario semanal en el programa radiofónico El mostrador de Ezequiel López bautizado bajo el nombre Con la Pluma del Faycán, reflexiona sobre la violencia machista y el significado y simbolismo de la marcha violeta que el próximo sábado recorrerá el centro de Madrid como muestra de rechazo a esta lacra social.
Viera también incide en la necesidad de articular nuevos mecanismos preventivos que eviten este tipo de conductas agresivas y de control sobre la mujer y de educar en una cultura proactiva de género, fomentado valores como el respeto, la tolerancia o la igualdad de oportunidades.
Con la Pluma del Faycán
Buenas tardes a todas y todos, gracias por compartir una tarde un comentario con otra visión, otros ojos, otra pluma. Hoy la marcha violeta, la marcha de la dignidad.
El próximo sábado día 7 de noviembre, y por las principales arterias de Madrid, va a transcurrir la marcha violeta, una marcha que emula la que en su momento se hizo con los trenes de la libertad. Llega un momento en la que la ciudadanía tenemos que pararnos y recapacitar de una manera sosegada pero firme y efectiva sobre la violencia de género, la violencia machista.
Esa violencia que agrede, que cercena derechos, que sesga vidas; esa violencia que deja huérfanos y huérfanas; esa violencia que le quita a la madre su bien más preciado, sus hijos e hijas.
La marcha violeta pretende ser una masa de hombres y mujeres comprometidos y comprometidas con la erradicación de la violencia machista. Una masa que no mire a otro lado, donde los hombres que compartimos este camino no seamos cómplices de otros hombres, los que matan. La marcha violeta es un basta ya a tanta barbarie de unos pocos que pretenden hacernos responsables a otros muchos. Eso no podemos consentirlo. Hombres y mujeres, mujeres y hombres estamos llamados a entendernos, a compartir, a tejer redes de comunicación y entendimiento, a ser cómplices todas y todos en estos tiempos que nos ha tocado vivir y así ir consiguiendo erradicar tanta violencia.
Estamos obligados y obligadas a crear cultura proactiva de género, a reconocernos en el otro o en la otra, en ser capaces de buscar soluciones sin imposiciones, debemos inculcar valores de respeto, de tolerancia, educar en la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, sin imposición de un género sobre el otro. Tenemos que hacer el esfuerzo para que el sentido de posesión no sea una virtud. Hay que enseñar, que quien te controla no te quiere. Es una tarea de toda la sociedad, quienes crean que esto es un problema solo de las mujeres están equivocados, no lo han analizado en su amplitud, esta lacra social es problema de toda la sociedad y tenemos la obligación de contribuir de una manera clara y contundente a su solución.
El 7N representa un grito, un paso firme, un canto a la libertad. También el desgarre de tantas y tantas ausentes que no podrán estar porque alguien, utilizando su sentido de posesión, decidió acabar con su vida, aplicado aquello de “o es mía o no es de nadie”.
Las ausentes del sábado eran madres, hermanas, hijas, primas, sobrinas, amigas o simplemente desconocidas. Su ausencia nos duele y ese dolor en un clamor único vamos a expresarlo como sabemos hacerlo, en la marcha violeta más multitudinaria que jamás haya recorrido este país.
Porque lo gritaremos alto y claro, que unos pocos asesinos no conviertan a esta sociedad en una sociedad que camina a oscuras con la violencia machista.
Ni una más, ni una menos.
Con la Pluma de Faycán.
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