TELDEACTUALIDAD
Telde.-No ha pasado nada porque, esta vez, la suerte ha jugado a favor del Ayuntamiento de Telde, pero en El Goro dos edificios abandonados que mandó construir en 2004 la empresa municipal Urvitel, ahora Fomentas, se han convertido en un peligro de muerte y un foco de insalubridad pública.
Y lo peor es que a al menos uno de los dos, al que está ubicado más hacia el interior, se puede acceder con mucha facilidad. Hasta un niño podría saltar el murete que separa la calle del bloque. Boquetes sin señalizar se abren a un vacío de tres metros de altura que se antojan una trampa mortal para despistados y para cualquiera.
Ambos inmuebles se construyeron en la orilla Norte de la calle Homero, la vía que cierra la trama urbana de El Goro también por el Norte. Y ambos se han convertido en símbolos de una fiebre, la de la burbuja inmobiliaria, que en Telde acabó envuelta en una supuesta trama de corrupción, la del caso Faycán, y que supuso la caída de un gobierno entero.
Excrementos humanos y de animales, cientos de litronas, zonas derruidas, colchones, miles de colillas, muebles destrozados... Estos son los únicos habitantes que a día de hoy moran en estos edificios de La Jardinera, que fueron las dos primeras promociones de un ambicioso programa de construcción de viviendas de protección oficial que se anunció en 2004 de la mano del Antón Marín, ya ha sido condenado en primera instancia a cinco años de cárcel por cohecho Grupo Europa, que iba a construir 2.000 unidades alojativas en Telde, y que, además, se desarrollarían a un ritmo frenético de una vivienda al día.
El saldo,11 años después, es que no se acabó ni una sola, porque, entre otras cosas, la constructora Mequinso paralizó las obras en 2006 al quedarse sin liquidez la empresa que se los encargó, el Grupo Europa, ya metida hasta las trancas en la investigación de la supuesta trama corrupta del caso Faycán. No en vano, su máximo responsable, el empresario continuado y un delito contra el mercado.
En El Goro solo llegaron a levantarse dos edificios de 24 y 47 viviendas, pero solo se construyó la estructura. Por los residuos que se aprecian, se ha convertido en refugio para botellones y encuentros de adolescentes y jóvenes. Los hay que han hecho de una de las habitaciones una sala de reunión y la han acondicionado con varios sillones. El problema es que bajo ellos solo hay inseguridad y basura.
Fuente: Texto de Gaumet Florido (Canarias 7)





























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