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Momento de la entrega de la medalla al Cabildo (Foto Acfi Press) Momento de la entrega de la medalla al Cabildo (Foto Acfi Press)

Telde, presente en la entrega de la Medalla de Oro al Cabildo grancanario

La alcaldesa Mari Carmen Castellano ha acudido este martes al acto institucional

Cristina Martes, 03 de Febrero de 2015 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD
Telde.- La alcaldesa de Telde, Mari Carmen Castellano, ha acudido este martes al acto institucional de entrega de la Medalla de Oro del Parlamento de Canarias al Cabildo de Gran Canaria. El evento comenzó a las 12.00 horas en la sede de la institución insular.
 
Un nutrido grupo de alcaldes, diputados y representantes políticos y militares se dieron cita en el evento, donde ofreció un discurso el presidente José Miguel Bravo de Laguna.
 
Bravo de Laguna insta a que se gobierne de forma "equilibrada y limitada"
El presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Bravo de Laguna, ha defendido este martes, en la entrega de la Medalla de Oro del Parlamento autonómico a la institución insular, de las peculiaridades que tiene cada isla, si bien ha instado a que se gobierne de forma "equilibrada y limitada" en la autonomía.
 
En este sentido, Bravo de Laguna que se mostró agradecido por la citada Medalla, indicó que su queja incidía en que, "a veces, las palabras de elogio, después no se practican en el día a día". En concreto, apuntaba que Canarias como archipiélago tiene problemas comunes, citando la lejanía y ultraperificidad pero invitó a "distinguir lo que precisa de políticas autonómicas comunes de lo que puede interpretarse como injerencias o competencias desleales entre las islas".
 
Al respecto, solicitó una autonomía "verdadera, equilibrada y limitada. No un insularismo egoísta sino insularidad responsable y solidaria. Realismo y sentido común".
 
Así, apuntó que si bien los cabildos, instituciones centenarias, han conseguido tener reconocimiento constitucional y estatuario, con competencias propias y transferidas, entre otros aspectos, también criticó que en ocasiones se producen leyes "sin contar con los cabildos o sin atender sus criterios, que se transfieren competencias sin suficientes o sin ningún recurso presupuestario, o que se limitan o eliminan esas competencias para atribuirlas a un centralismo autonómico de nuevo cuño que introduce duplicidades o exclusividades en el poder territorial".
 
En colación con ello, recordó que hace "poco más de un año, una iniciativa legislativa de un Cabildo, en este caso del de Gran Canaria, aprobada por más de dos tercios de sus miembros --21 de 29 consejeros-- fue rechazada por el Parlamento, sin ni siguiera admitirla a debate y en un tema vital para la isla como es el turístico territorial". Por ello, añadió, habrá ciudadanos que entiendan que "las palabras de elogio queden en meras expresiones huecas".
 
Por otro lado, Bravo de Laguna, como expresidente del Parlamento durante ocho años, consideró que la cámara autonómica "debería intensificar sus actos, sus gestos y su presencia" en Gran Canaria "con más frecuencia", ya que consideró que las instituciones autonómicas "han de ser flexibles en su actuación y presencia para transmitir una idea de equilibrio".
 
Bravo de Laguna pronunció su discurso en la Casa Palacio del Cabildo de Gran Canaria ante los diputados regionales, así como los consejeros de la institución insular y alcaldes de la isla. Asimismo, el vicepresidente Primero del Parlamento canario, Julio Cruz (PSOE), también pronunció unas palabras en las que reconoció la necesidad de revisar la representación de los cabildos en la cámara regional.
 
Finalmente, Bravo de Laguna al ser cuestionado por los medios si los 'desequilibrios' entre Tenerife y Gran Canaria han empeorado o mejorado, entiende que "han empeorado", apuntando que ya se han quejado en varias cuestiones en las que creen que Gran Canaria "no ha sido bien tratada", entre los que citó recursos presupuestarios, consorcio de emergencias o puertos. "Quejas que he planteado no por hacer pleitismo sino por hacer una defensa correcta de mi isla", concluyó.
 
Discurso del presidente del Cabildo, José Miguel Bravo de Laguna
“Y estas islas entienden haber llegado a un grado de madurez, de conciencia de su personalidad económica y mental, signos de su capacidad jurídica, que piden consagración en lo que llamamos Cabildos insulares… ¿Qué es el Cabildo? El Cabildo, repito, es el nacimiento de una personalidad jurídica consciente que necesita la plenitud de su vida…
 
Si vosotros tenéis fe en los Cabildos insulares, que marcan una nueva etapa en la Historia de España,… si vosotros tenéis fe en estos Cabildos insulares, tenéis resuelto el problema, porque todo el problema se reduce a dotar de vida, de personalidad y de vigor a los Cabildos insulares y todas las demás cuestiones son subalternas”.
 
Sres. Miembros de la Mesa del Parlamento de Canarias, Consejeros de la Corporación Insular, Sras. Y Sres. Portavoces, Diputados y Diputadas…
 
Estas palabras que he citado fueron pronunciadas por el que fue gran Presidente del Gobierno de España D. José Canalejas, el 25 de junio de 1912 en las Cortes Españolas, cuando se debatía la Ley denominada oficialmente de Reorganización Administrativa y Representación en Cortes de las Islas Canarias, más conocida como Ley de Cabildos.
 
Siguen estas palabras siendo de enorme actualidad, y debo decir aquí, al recoger, en nombre de los grancanarios y su Cabildo esta medalla de oro, que con todo el transcurso de los 101 años, casi 102 ya de constitución de los Cabildos, aún no podemos estar plenamente satisfechos del papel que juegan los Cabildos, en nuestros días.
 
Cierto es que los Cabildos tienen hoy reconocimiento constitucional y estatutario que los blinda formalmente de manera muy contundente. Cierto es que tienen competencias propias y transferidas que les dan un poder de dirección de la política insular como nunca en su historia. Cierto es que tienen en el sistema electoral propio unas características singulares con un sistema de elección de la presidencia quizás imitable para el resto de las Corporaciones locales españolas. Y cierto es que en el corazón de los canarios todos, desde luego estoy seguro en el corazón de los grancanarios todos, el amor y respeto por su Cabildo late con fuerza y hace que corra por sus venas un lógico sentimiento de valoración y orgullo de su isla.
 
Pero también es cierto que se producen leyes sin contar con los Cabildos o sin atender sus criterios, que se transfieren competencias sin suficientes o sin ningún recurso presupuestario, o que se limitan o eliminan esas competencias para atribuirlas a un centralismo autonómico de nuevo cuño que introduce duplicidades o exclusividades en el poder territorial.
 
Se puede hablar mucho de los Cabildos, de su importancia, de su papel, pero cuando – como ha ocurrido hace poco más de un año, una iniciativa legislativa de un Cabildo, en este caso del de Gran Canaria, aprobada por más de 2 tercios de sus miembros – 21 de 29 consejeros – es rechazada por el Parlamento sin ni siguiera admitirla a debate (negativa a la toma en consideración) y en un tema vital para la isla como es el turístico territorial, se entiende que para muchos ciudadanos las palabras de elogio queden en meras expresiones huecas y lo que resalta es el papel supeditado del Cabildo y de una isla a un poder regional, que no debe ser en absoluto superior, sino paralelo. 
 
Quiero que se me entienda bien. Somos archipiélago somos islas. Tenemos un gobierno-administración peculiar. Cada isla es diferente y tiene sus propios problemas, que además coinciden con unos límites geográficos muy rotundos.
 
Al mismo tiempo como Archipiélago tenemos problemas comunes de lejanía y ultraperificidad. Y necesitamos un poder regional fuerte y firme ante el Estado y ante Europa. Pero sepamos distinguir lo que precisa de políticas autonómicas comunes de lo que puede interpretarse como injerencias o competencias desleales entre las islas. Autonomía verdadera, equilibrada y limitada. No insularismo egoísta, sino insularidad responsable y solidaria. Realismo y sentido común.
 
Espero que actos como éste sirvan para una reflexión en positivo.
 
Una última consideración que me permito hacerla en mi condición de expresidente del Parlamento durante 8 años y también como Presidente del Cabildo de Gran Canaria y es que el Parlamento debería intensificar sus actos, sus gestos y su presencia en esta isla, con más frecuencia. Las instituciones autonómicas han de ser flexibles en su actuación y presencia para transmitir una idea de equilibrio que es inspiradora de nuestro Estatuto de Autonomía. Lo mismo en órganos ejecutivos que en órganos judiciales o legislativos una imagen de equilibrio compartido, sin perjuicio de sedes estables es en mi opinión lo más adecuado para una Autonomía como la Canaria que necesita de ese tipo de actitudes y planteamientos sensatos y equilibrados.
 
Creo que con eso contribuiremos todos a la permanencia de un modelo, de un sistema, que tiene indudablemente sus defectos, pero que debe buscar la solución en la propia corrección democrática de los mismos.
 
Concluyo con expreso agradecimiento, en nombre del Cabildo de Gran Canaria por esta medalla de oro del Parlamento de Canarias que ésta Institución Insular lucirá con orgullo en sus vitrinas.
 
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