MIGUEL LEÓN
Anoche vi la entrevista que dio Telecinco al “pequeño” Nicolás, trendig topic, mundial, (lo mas comentado en la red), muy fuerte. Veinte años y el “niño” domina la televisión, a periodista experimentados, poderes del Estado, ministerios, Casa Real, servicios secretos, código penal, etc. , como un experto en cada uno de las materias. Sinceramente, a mi me hubiera gustado ser como Nicolás.
Ahora que todo el mundo se burla, se mofa, ridiculiza e intentan desprestigiar a Nicolás, quiero escribir estas líneas en defensa de este joven que ha despertado un interés y curiosidad inusual en España.
Sin entrar en detalles de si lo que cuenta es mentira, media verdad o verdad entera, este joven bajo mi punto de vista demuestra una inteligencia, un desparpajo, una experiencia, unos conocimientos institucionales fuera de lo común.
Probablemente todas sus relaciones, todos sus contactos, todas la reuniones y todas las gestiones que hacía no servían para mucho, y de mil asuntos llegaba a materializarse uno, el hecho de que se reuniera con determinados personajes políticos en sus despachos no tiene ningún gran mérito ni es nada excepcional ni nada extraordinario, son despachos públicos en donde cualquier persona puede pedir audiencia, y en un principio, están en la obligación de atender. Y son políticos que se reúnen con cientos de personas casi todos los días. Es verdad que si eres amigo, vienes con referencias o eres al menos un conocido, ese despacho se abre mas fácilmente.
Lo que verdaderamente me impresiona es que siendo casi un niño hable de la forma que lo hace, habla como una persona adulta, como si llevara toda la vida dedicándose a esto. Con un desenfado, siempre midiendo sus palabras, sabiendo lo que dice, no perdiendo los nervios, no diciendo lo que piensa sino pensando lo que dice. A medida que transcurría la entrevista se fue ganando a los periodistas, que en un principio venían hostiles hacía él, y poco a poco y a medida que transcurría la entrevista se los fue ganando, al final no les quedo otro remedio que reconocer, al menos, la valía del “pequeño”, a partir de ahora “gran” Nicolás. Con un vocabulario, con un lenguaje corporal, con una expresiones, con una madurez, que a mí me también me ganaron. Por lo que pienso que gran parte de lo que cuenta es verdad, se nota que tiene mucha experiencia en el trato con políticos y sabe decir lo que tiene que decir en cada momento.
Cuando tenía veinte años me hubiera gustado ser como el pequeño Nicolás. Eso sí, cometió algunos errores, como es lógico y algo más normal, se pasó de listo y fueron a por él y le gusta mucho las fotos y los focos.
La vanidad es un pecado que se puede perdonar, y más a esas edades, ¿verdad?
Miguel León Melián es economista y vecino de Telde.
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