TELDEACTUALIDAD
Telde.- Fue el 4 de octubre de 2009, día de San Francisco. Juan Martel, actual concejal de Obras en el Ayuntamiento, entraba en quirófano para recibir vida, la de un donante generoso, o su familia, que le prestó un riñón que le permitió seguir vivo. Y superado el trance con éxito, le salió del alma una carta dirigida a su otro medio yo, que días atrás compartió con los teldenses. “No sé cómo llamarte, ni por qué, ni quién eras, ni tu nombre, ni dónde vivías, ni cómo era tu situación familiar”.
Y se añusgó. Se bebió las lágrimas y continuó para acabar con una confesión. “No me conoces de nada. No has puesto condiciones, ni humanas, ni materiales, y, sin embargo, me has dado la vida, estás en mi cuerpo, te siento; no hay día que no me acuerde de ti, de tu familia: para mí esto es muy duro, porque lo que más siento es no poder darte las gracias”, según publica Canarias7.
Y tiene claro que nunca saldará esa deuda. “Estoy vivo por un donante y eso no se paga nunca ni tiene precio”. Pero igual que ha tomado conciencia de lo imposible que es devolver ese gesto, ha ganado sensibilidad para saber que donar salva vidas y que la sociedad no reconoce lo suficiente semejante generosidad.
Esa otra deuda sí que está en parte saldada en Telde y lo hizo tras hacerse eco de una iniciativa de la Asociación para la Lucha contra las Enfermedades Renales (Alcer Las Palmas), que le planteó la posibilidad de habilitar un espacio en la ciudad que sirviera de homenaje a los donantes de órganos. Con apenas 2.000 euros de coste y el trabajo de los operarios de FCC y del Ayuntamiento, reconvirtieron una rotonda de la Avenida Alejandro Castro en la rotonda de la vida, como la llamó.
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