FRANCISCO LÓPEZ
El día 23 de este mes de mayo hará dos meses del fallecimiento del expresidente Suárez, el primer Presidente del Gobierno de la reciente etapa democrática española, por aquellos días y durante semanas, los medios de comunicación se hacían eco de cualquier opinión, comentario? que tuviese relación con su vida y sus acciones, con su legado en definitiva, se alababan, resaltaban y rememoraban merecidamente todas ellas.
Pero tras el paso de semanas y ya incluso de meses, su vida y sus hechos han dejado de ocupar páginas, tertulias, imágenes, para pasar a ser un recuerdo. Me gustaría que fuera un recuerdo en la mente de todos, que vuelve y se mantiene para hacerlo formar parte de nuestros hechos y nuestra vida en general, principalmente la de aquellos que de alguna forma somos parte activa de la vida política de este país y en especial de los jóvenes.
Las personas de mi generación, soy nacido en 1976, nunca terminaremos de agradecer a él y las personas que junto a él fueron capaces de pilotar una transformación de un sistema de libertades restringidas a un sistema donde la libertad era y es el epicentro de nuestra existencia; libertad en todos los aspectos, de expresión, de asociación, de prensa, en definitiva libertad de vida.
Mi generación no llega ni siquiera a percibir ni a plantearse un sistema donde no se puedan expresar nuestras ideas; no imagino a jóvenes compañeros de otras formaciones políticas como Celeste López, Alejandro Ramos o Pablo Rodríguez expresando sus ideas, exponiendo sus argumentos, o a mis compañeros del Partido Popular como Asier Antona, Víctor Moreno, Mª Carmen Muñoz, Saray Rodríguez o muchos otros discrepando, aportando, enriqueciendo la sociedad en que la vivimos, mientras son vigilados, observados, incluso con los movimientos e inquietudes totalmente restringidas o incluso prohibidas, como sí lo tuvieron que soportar generaciones anteriores a la mía, la de mis padres o mis abuelos.
A todos los que participaron en ese proceso transformador ejemplar que fue la Transición Española personificada en la figura de Adolfo Suárez hemos de darles las gracias por saber apartar intereses partidarios y primar el interés general de una sociedad, la española, que estaba gritando por la libertad. En fechas como estas, previas a unos comicios electorales, donde se discute más si cabe el rumbo político de nuestra sociedad es donde hemos de reivindicar, además de recordar, lo que la figura de Adolfo Suárez significó para España y su futuro.El futuro que hoy es presente.
Suárez defendió un proyecto integrador por encima de las divisiones, donde todos tenían cabida inclusive con sus diferencias, defendió consenso en las grandes ideas y las raíces que significaban España, y defendió, incluso por encima de su propia persona, lo que era más importante para todos: asegurar el futuro, el bienestar y la unidad de todos los españoles. En definitiva creó una marca España que hoy se estudia en todo el mundo. Es entonces ahora el momento en que el significado de la vida y los logros del expresidente Suárez deben volver a las mentes de todos para quedarse e impregnar la vida política de nuestra nación, de sus gobernantes y de la sociedad española en general.
Como dijo el expresidente Suárez "No hay más política, señoras y señores, que la del esfuerzo común. El país está vivo y es joven. Esa vitalidad y esa juventud son, qué duda cabe, conflictivas; pero son una fuente de riqueza que hay que aprovechar y canalizar. España es, ante todo, un gran país de peso específico en el mundo, que no debe perder su camino y debe reforzar su sentido de la dignidad nacional".
Francisco López Sánchez es concejal de Gobierno y portavoz del PP en el Ayuntamiento de Telde.
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