TELDEACTUALIDAD
Telde.- La zona de Arnao ha pasado en 14 años de la gloria a la infierno. Este espacio urbano pretendía ser la fachada de Telde y hoy se ha convertido en una ruina. Los tres ambiciosos edificios que se proyectaron, el Palacio de la Cultura, los multicines y los aparcamientos subterráneos han sido un fracaso y algunos están sin terminar.
La infografía del proyecto era faraónica. Entre la Avenida del Cabildo y la plaza de San Gregorio se levantarían un Palacio de la Cultura y de las Artes sin parangón en Canarias, un edificio de aparcamientos descomunal, de tres plantas bajo rasante y con capacidad para 1.028 vehículos, un centro comercial con siete salas de cine, y una plaza mayor, la más grande de Telde, con parques infantiles y locales comerciales en su orilla Este.
Pero no pasó de ser una infografía. Ni uno solo de esos espacios está abierto hoy en día y el balance, 14 años después, clama al cielo. Todo está abandonado y casi todo está sin terminar. Al menos 25 millones de euros se han ido por el sumidero de este emporio que se diseñó en tiempos de Francisco Santiago de alcalde, a finales de los 90, y de la mano del gabinete técnico del arquitecto Jesús Álvarez, reconocido urbanista canario, según publica Canarias7.
Saber qué provocó esta situación es difícil. Puede que haya dos claves: primero, que se planificó mal, todo se quiso hacer a la vez y Telde se atragantó, y segundo, que se labró sin consenso. Cambió el gobierno en 2003 y vendió que Arnao no iba con ellos.
El caso en que en su caída ha arrastrado a todo un entramado urbano en pleno centro de la ciudad, en Los Llanos. Ha arruinado a dos empresas, a Calvican, que iba a explotar el parking, y a Multicines Telde SLU, que gestionó las salas durante 7 agónicos años; ha dejado llorando a vecinos que compraron plazas de garaje y locales comerciales (algunos invirtieron hasta 150.000 euros); y ha hundido las perspectivas inmobiliarias de todo el sector, regado de carteles de pisos y de locales en venta o en alquiler.
El Palacio se ha tragado, él solito, 14 millones de euros, y, sin embargo, está en cueros y sólo sirve para refugio de palomas y como hostal de indigentes. Y lo peor es que ahora no saben qué hacer con esta mole de 30 metros de altura. Por lo pronto, el nuevo gobierno asegura que no pedirá ni un euro por ese edificio. El centro comercial del multicines desplumó 7,1 millones de euros del patrimonio de una familia emprendedora como los Melo, fundadores de los capitalinos cines Monopol, y el parking, del que sólo llegó a abrir una parte, no es más que un esqueleto desvalijado y envuelto en una maraña legal.
Tres edificios sin utilizar
1 - El Palacio de la Cultura: La primera piedra la colocó Paco Santiago, siendo alcalde, el 1 de marzo del 2000. Entonces se dijo que iba a salir por 9,6 millones de euros. Hoy ya lleva consumidos 14 millones, o eso apuntan las fuentes oficiales (las cifras bailan), y aún le quedarían al menos otros 20. Cogió carrerilla hasta que en 2003 entraron a gobernar PP y Ciuca y apostaron por reconvertirlo en oficinas municipales. Se montó tal carajera que desistieron, pero dejaron medio parado el edificio. Cuando volvió Santiago ya había pasado la época de vacas gordas. Y luego llega este gobierno presidido por Carmen Castellano y anuncia un concurso internacional de ideas para que alguien les diga qué hacer con él.
2 - Multicines de Arnao: La obra empezó igualmente en el 2000. La familia Melo, que se endeudó hasta las cejas para que el edificio se ajustara a lo que le pedía el Ayuntamiento y les costó 3,5 millones más de lo previsto, tenía que construir el centro comercial y luego explotarlo por 50 años. Su esfuerzo hizo posible que abriera en marzo de 2004. Y se quedaron solos. Arnao era un muerto. Abrieron locales, pero no cuajaron. Se vieron poniendo películas para dos personas. Llegaron a reconvertir las salas en platós de televisión, y hasta las cedieron un año al Ayuntamiento como sede cultural por el cierre del teatro. Pero en 2011 tuvieron que cerrar y llevan 3 años esperando por una resolución de mutuo acuerdo del contrato.
3 - El aparcamiento: También arrancó en el 2000. Se adjudicó a Calvican, que se encargaría de hacer el edificio, con tres plantas bajo rasante, y después explotarlo durante 50 años. Las obras parecían ir a buen ritmo hasta que el gobierno local se las para. El concesionario, que en un momento determinado cambió de manos, modificó las obras para meter una superficie comercial y no estaba permitido. Luego consiguió abrir la mitad del edificio, la que estaba acabada (500 plazas), pero el gobierno de PP y Ciuca la cerró por incumplir la normativa de seguridad. En 2005 quebró la empresa y todo se fue a pique. En 2009 el Pleno aprobó rescindir el contrato y en 2013 la Justicia resolvió darle el edificio al Ayuntamiento.
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