Statistiche web
El tiempo - Tutiempo.net
695 692 764

Lunes, 04 de Mayo de 2026

Actualizada Lunes, 04 de Mayo de 2026 a las 17:00:31 horas

La posibilidad del cambio está en nuestras manos

Cojeda1 Viernes, 18 de Diciembre de 2015 Tiempo de lectura:

Se acerca el fin de un año, el fin de una legislatura y el fin de un largo ciclo político caracterizado por la alternancia del PP y PSOE en el gobierno del Estado. Ha tenido que llegar la grave crisis económica de 2008 para que la ciudadanía, después de más de tres décadas, empezara a reaccionar contra lo que parecía un permanente e irremediable fatalismo político en este país: el bipartidismo.

 

Por eso es bueno hacer una reflexión a modo de balance sobre algunas cosas ocurridas en los últimos años para poder entender esta reacción de la ciudadanía. Actualmente en nuestro país las cifras del desempleo son similares a las que dejó el gobierno socialista de Zapatero, pero con el importante agravante de que la media salarial ha bajado sustancialmente.

 

En este final de 2015 tenemos unos 700.000 desempleados más sin ninguna prestación que a finales de 2011. Y más de un millón de ciudadanos no consigue un trabajo desde entonces. Rajoy termina la legislatura con 25.000 cotizantes menos a la Seguridad Social que en noviembre de 2011.

 

Además, las cotizaciones son peores y no aumentan los ingresos en la Seguridad Social. Las últimas 400.000 afiliaciones a la Seguridad Social no incrementaron ni siquiera en un 1% los ingresos, mientras que en 2007 con un crecimiento similar aumentaron en un 8% los ingresos. Hoy ingresamos 300 millones de euros menos al mes que en 2011 con un número similar de afiliados.

 

Actualmente hay 800.000 empleos indefinidos menos, salarios más bajos, despidos más baratos, el doble de déficit en la Seguridad Social, más precariedad en el empleo, más horas trabajadas sin remunerar, más parados de larga duración y sin cobertura. Y además, el 29% de la población se encuentra en riesgo de pobreza. Sin embargo, se ha duplicado el número de personas que acumulan un patrimonio de más de 30 millones de euros.

 

Mientras tanto, en el PP se argumenta que han creado un millón de empleos, pero ocultan que previamente destruyeron 1,2 millones de empleos, por lo que el saldo cuantitativamente es negativo y cualitativamente es un empleo de pésima calidad.

 

Sin embargo, ni por casualidad surge el debate sobre los responsables de la actual crisis ni sobre la necesidad de que las rentas de capital sean gravadas con la misma seriedad y eficacia con que se hace con las rentas del trabajo.

 

En una sociedad en la que influyentes sectores empresariales continúan aún hablando de profundizar en la consecución de unos salarios más competitivos, es decir, en bajar todavía más los sueldos, por mucho que ahora se incentive el consumo mediante las campañas comerciales navideñas, el actual nivel de los salarios no es capaz de sostener la demanda interna.

 

Es más, todo lo anterior puede parecer que responde objetiva y exclusivamente al ámbito de la economía o como ha manifestado muchas veces el gobierno del PP: no se puede hacer otra política económica. Pero no es así. Detrás de esta praxis económica hay una ideología política neoliberal que este gobierno ha seguido al pie de la letra.

Como ha escrito el articulista Rafael Álvarez Gil, el conflicto entre clases sociales ha sido sustituido por otro más efectivo: el conflicto dentro de cada clase social. Así, por ejemplo, el desempleado recela del asalariado, el que tiene un contrato a tiempo parcial desconfía del que lo tiene a tiempo completo; el joven desea la mayor seguridad laboral de los de mediana edad. Sin embargo, todos se encuentran en un estado de semiesclavitud laboral.

 

Así las cosas, los poderes se han encargado de moldear una sociedad en términos laborales basada en los valores del egoísmo y del lucro personal, donde la solidaridad y el compartir lo poco o mucho que tengamos está mal visto y es considerado motivo de mofa y de estupidez. ¿Y el papel socialmente reivindicativo, solidario y vertebrador de una mayor igualdad de los Sindicatos? Evidentemente, éstos son imprescindibles para los trabajadores, pero lamentablemente en estos tiempos ni están ni se les espera.

De ahí que el término “clase trabajadora” prácticamente haya desaparecido de la cultura mediática y política, siendo sustituido por el de “clase media”, concepto que se asume para definir la clase social de la mayoría de los ciudadanos.

 

Y es que, como dice el profesor Vicenç Navarro, el término “clase media” parece más neutral, pues el de “clase trabajadora” tiene unas connotaciones más políticas y suena más problemático, ya que puede desembocar en una recuperación de la conciencia de clase que complicaría las cosas a los poderes  mediáticos y políticos con enorme poder en nuestro país. Y con éstos no se juega.

 

Por ello, sería muy triste y lamentable que con nuestro propio voto los ciudadanos  decidiéramos continuar metidos en la misma boca de lobo. No lo repitamos, pues eso ya ocurrió en 2011, cuando merecidamente la ciudadanía castigó a Zapatero, pero se entregó por completo a Mariano Rajoy, quien nos ha machacado sin piedad durante los últimos cuatro años.

 

Es decir, salimos de Guatemala y nos metimos en Guatapeor. O como ha escrito el periodista Juan Tortosa, “caímos en las fauces de un caradura aún más metepatas y mentiroso que su predecesor”.

 

Hoy la sociedad española es más pobre, más injusta, está más afectada por una creciente desigualdad y por una exclusión social cada vez más estructural. Y el acceso al trabajo, en vez de un derecho, se está convirtiendo casi en un privilegio.

 

Llevamos cuatro años con esta experiencia. Para poder votar el próximo 20-D se nos exige el DNI, pero junto con ese documento llevemos también fresca la memoria de lo que ha trascurrido y hemos padecido en este tiempo. En nuestras manos está, voto mediante, lograr que algo cambie o que todo siga igual. ¿Nos resignamos?

 

Fernando T. Romero Romero es profesor.

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.88

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Quizás también te interese...

Publicidad

X
Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.