La inacción se traduce en tiempo perdido en la vida de las mujeres víctimas de violencia de género y en la de sus hijos e hijas. Los socialistas y las socialistas estamos haciendo de la lucha contra la violencia de género una de las prioridades allí donde gobernamos, y será uno de los ejes del gobierno socialista si el PSOE gana las elecciones el próximo 20 de diciembre.
La igualdad entre mujeres y hombres es un principio fundamental y tenemos ser capaces de poner en marcha un acuerdo político, institucional y social para erradicar esta lacra.
Fue un gobierno socialista el que aprobó la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que se ha consolidado como modelo internacional. Una ley reconocida y premiada, y que establece un sólido y completo marco legal para la prevención, protección, persecución y castigo de la violencia por parte del compañero o ex compañero sentimental. Una ley que desarrollamos y pusimos en marcha mientras gobernábamos.
Nuestros gobiernos del estado, autonómicos y locales priorizarán la lucha contra la violencia de género con los presupuestos adecuados, las políticas de prevención y los recursos suficientes para la protección de las víctimas.
Tenemos la convicción de que la tolerancia cero a la violencia contra las mujeres debe ser un valor de la sociedad en su conjunto. Es nuestro compromiso, y son nuestros valores.
En la legislatura que termina el gobierno del PP, con sus recortes y retrocesos, ha malogrado cuatro años de la vida de las mujeres víctimas, y de sus hijos e hijas. Como sociedad nos han hecho perder mucho tiempo. Y en igualdad, todo lo que no se avanza se retrocede. Además de las modificaciones legales contrarias a la igualdad, los presupuestos del PP evidencian año tras año la escasa atención prestada a la violencia de género, cuestión que debería estar permanentemente en la agenda política y señalada como una de las cuestiones de Estado prioritarias.
El programa contra la Violencia de Género baja un 10,92% respecto a 2009. El gasto para el programa específico en prevención de la violencia de género para 2016 asciende a 25.2 millones de euros, lo que queda lejos de los 34,3 millones con los que contaba en 2010. A pesar del aumento que han introducido en unos presupuestos aprobados en vísperas de las elecciones generales, ni siquiera consiguen igualar las cifras de hace cuatro años. El presupuesto para igualdad y violencia para 2016 representa el 0,0103% del total y solo hay dos millones de euros para la atención a las víctimas de trata.
Los socialistas vamos a reponer y dotar suficientemente las partidas presupuestarias que se han recortado en los últimos años, especialmente las destinadas a la prevención y a la asistencia social de las víctimas de violencia de género, dependientes tanto de las comunidades autónomas como de los servicios de proximidad de los ayuntamientos.
También crearemos un fondo de apoyo a los ayuntamientos para que en un plazo de cuatro años alcance los 100 millones de euros, y así dar refuerzo a la red de servicios públicos, impulsando el papel que desempeñan los servicios sociales municipales y los centros de la mujer.
Uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos en la lucha contra la violencia de género está relacionado con la justicia. Todos los estudios indican que solo se denuncia alrededor del 30% de los casos, por lo que el 70% queda impune. Vamos a luchar contra esa impunidad para conseguir que las víctimas tengan confianza en la justicia, que estén protegidas y no teman perder a sus hijos e hijas y salir ellas denunciadas, o comenzar un periplo sin final.
Pondremos en marcha en los Juzgados especializados en violencia de género el acompañamiento judicial personalizado, para hacer accesible a las víctimas la información sobre el itinerario y procedimiento más seguro en su recorrido judicial, desde el momento en el que ponen la denuncia hasta el final del proceso.
También es importante el establecimiento de protocolos específicos para la atención integral a las mujeres que han retirado la denuncia. Hace falta mucho valor y coraje para salir de la violencia, para denunciar al maltratador y hacerle frente. Cada retirada de denuncia es un fracaso de la justicia y un éxito del maltratador en su estrategia del miedo y de la coacción.
Si no rompemos los ciclos la violencia de género pasará de generación en generación, por lo que hay incorporar la formación específica en igualdad, educación afectivo- sexual y de prevención de la violencia de género al currículum en todas las etapas educativas, como parte del acuerdo tanto en el Plan Nacional de Sensibilización y Prevención de la Violencia de Género como en el plan integral para prevenir, proteger y reparar el daño a menores víctimas de violencia de género.
Es el momento de ampliar la Ley Integral contra la Violencia de Género de manera que estén recogidas en ella todas las manifestaciones de dicha violencia y no exclusivamente las que se producen en relaciones de pareja como ocurre en este momento, tal y como recomiendan tanto la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer como el Convenio del Consejo de Europa sobre Prevención y Lucha contra la Violencia contra la Mujer y la Violencia Doméstica.
Todas estas medidas que proponemos han sido aprobadas recientemente por el comité de la Fecam, con lo que cuentan con el respaldo de todos los responsables municipales de Canarias.
El 7 de noviembre el movimiento feminista tomó la calle en una marcha multitudinaria para denunciar que las violencias machistas suponen la manifestación más violenta de la desigualdad de género y son la más grave violación de los Derechos Humanos de las mujeres.
Desde el año 1995 han sido asesinadas 1.381 mujeres en España y este año 2015 ya hemos alcanzado la cifra de 48 mujeres y 8 menores asesinados.
Las violencias que sufren las mujeres en distintos ámbitos suceden en una sociedad que tolera la desigualdad y resta credibilidad y autoridad a las mujeres. Los cambios educativos, culturales y estructurales deben fomentar modos de relación y convivencia entre mujeres y hombres más justos e igualitarios, donde se persiga la erradicación de la interiorización educativa y cultural del sentido de posesión de las mujeres. Representar a las mujeres no significa tener dos o tres candidatas, significa tener la igualdad presente en el discurso político, en su programa, en una batería de medidas que enfrenten la desigualdad y la violencia de género. Es decir, aspirar a gobernar para toda la ciudadanía: hombres y mujeres.
Ninguna agresión machista debe quedar sin respuesta institucional, legal ni social.
Juan Díaz es candidato del PSOE-NC al Senado por Gran Canaria.

























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.88