El tonto más tonto de los tontos que hay en ese maravilloso país, Venezuela, se llama Maduro. Un país donde su gente son cariñosas, familiares, dulces, amables e inteligentes, no podían ser menos, tienen mucha sangre española, perdón por la pedantería nacionalista, pero es lo que pienso.
Ese país que a tantos canarios y teldenses acogió, dio de comer y riqueza, ese país en donde nos une hasta nuestro acento al hablar, ese país donde sus mujeres deberían ser monumento nacional, ese País que donde si volviera a nacer quisiera que fuera en él. Donde Dios se esmero y se lucio en su creación, donde su mayor maravilla es su naturaleza, donde sus riquezas naturales son ilimitadas.
Maduro es un tonto a las dos, es el tonto útil, es el tonto tonto, y como le ocurre a los tontos, no se dan cuenta que son tontos y que están ahí por tontos. Entonces cuando el tonto ve que las tonterías que hace y dice se ejecutan, el tonto coge confianza se viene arriba y empieza a hacer mas tonterías aún. En España tenemos como ejemplo de tonto de los tontos, a Zapatero, y a nivel municipal a Julián Muñoz pero les garantizo que hay muchos más políticos tontos, !muchos más!, se los garantizo.
El problema de que un tonto gobierne un País es que todo lo que hace tiene consecuencias irreparables paras sus ciudadanos, un País que debería ser ejemplo de riqueza, crecimiento y bienestar para Latino-América, se ha convertido en ejemplo de lo que nunca se debería hacer, ejemplo de desdicha y de desgracia. Para colmo de los males, coge de modelo a seguir e imitar a Cuba, !no se puede ser más tonto!, ¿pero no te das cuenta que en Cuba se pasa hambre?, !tonto del bote!. ¿Que la mayor ilusión de los Cubanos es salir corriendo de su país?, ¿eso es lo que quieres para tu gente?. Tonto superlativo.
Menos mal que en Podemos, hay algunos que tienen aún la cabeza en su sitio y se han olvidado de la idea inicial de copiar y seguir el modelo de la República Bolivariana de Venezuela, menos mal que al ‘listo’ de Monedero, le han dado de lado y lo han dejado fuera del proyecto y de la posibilidad de imponer sus ideas.
Son dos las razones egoístas y sintiéndolo mucho por los venezolanos, las que tengo que reconocer como merito al ‘tonto’ de Maduro. La primera, es que ha servido como ejemplo de lo que nunca, pero nunca, se debe hacer con un País, y la segunda es más personal y más egoísta aún si cabe, por lo que con el permiso de ustedes, la voy a reservar para mí.
Suerte para todos los venezolanos, la van a necesitar, entre otras cosas, porque me temo que va a ver sangre para poder recuperar la cordura y la libertad en ese País tan maravilloso. Un fuerte abrazo a todos los venezolanos y para los que lo quieren a Venezuela, entre los que me incluyo.
Miguel León Melián es economista y ciudadano de Telde.

























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