Dejo sentado que ni Hugo Chávez ni Nicolás Maduro son santos de mi devoción. Leopoldo López, es uno de los principales líderes de la oposición al Gobierno de Nicolás Maduro. En la información que he buscado sobre ese personaje he encontrado dice que Leopoldo López es un político venezolano de ultraderecha, exalcalde y exprecandidato presidencial, inhabilitado por hechos de corrupción, vinculado a instituciones financiadas por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, responsable de acciones desestabilizadoras.
La citada información dice que lideró acciones desestabilizadoras en el país, llamadas “guarimbas”. La estrategia consistía en atentar de manera violenta y sistemática contra la paz y tranquilidad pública y provocar una actuación "represiva" de las fuerzas del Estado, para incentivar una sublevación cívico-militar, deslegitimar al Gobierno y forzar una intervención extranjera.
En 2008, López fue inhabilitado políticamente por la Contraloría General (un órgano similar al Tribunal de Cuentas que existe en España, por un caso de conflictos de intereses de 1999, era asesor de la estatal “Petróleos de Venezuela”, justo cuando su madre, Antonieta Mendoza, era Directora de Asuntos Públicos de la empresa.
En 2011, la Contraloría General lo inhabilitó nuevamente por tres años, hasta 2014, por el desvió de recursos públicos cuando era alcalde de Chacao (2000-2008).
A Leopoldo López le acusaron de que desde el inicio del 2014 realizó convocatorias con la intención de romper el orden constitucional, incitar a la desobediencia civil y demandar la salida del presidente Nicolás Maduro por vías antidemocráticas; y que esas convocatoria culminaron con focos de violencia en varias ciudades del país, especialmente en la capital, que dejaron muertos, decenas de heridos y daños material incalculables.
Por esos hechos que se imputaban fue detenido y la acusación se concretó en autor de delitos que van desde instigación a delinquir, intimidación pública y daños a la propiedad pública, hasta homicidio intencional calificado ejecutado por motivos fútiles e innobles.
El pasado 10 de septiembre la juez Susana Barreiros consideró culpable de participar en instigar las manifestaciones de 2014, que provocaron la muerte de 43 personas y cientos de heridos. Fue condenado a la pena de 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de cárcel que deberá cumplir en la prisión militar de Ramo Verde, donde estaba detenido provisionalmente desde hacía año y medio.
Como consecuencia de esa condena, su esposa Lilian Tintori visitó España e hizo una comparecencia pública el pasado 18 de septiembre al lado del expresidentes del Gobierno de España, Felipe González.
En esa rueda de prensa, celebrada en Madrid, Felipe González hizo las siguientes manifestaciones: "El estado de sitio del Chile de Pinochet respetaba mucho más los derechos humanos que el paraíso de paz y prosperidad de Maduro" y “El Tribunal de Orden Público de la dictadura de Franco era mucho más respetuoso de la legalidad que la justicia por encargo de Maduro y de Diosdado”.
No voy a entrar en valoraciones de los apoyos que quiera hacer Felipe González a Leopoldo López ni a su esposa Lilian Tintori, pero las palabras de Felipe González incendiaron inmediatamente las redes sociales y encontraron el rechazo de muchos sectores, porque nos muestran una cara desconocida de quien teníamos como referente del socialismo democrático.
Las comparaciones efectuadas por Felipe González son odiosas y entran en el terreno de la ofensa a las víctimas y familiares de víctimas de las dictaduras Franco y de Pinochet.
La dictadura de Francisco Franco, que se inició con un golpe de Estado el 18 de julio de 1936, duró hasta el 20 de noviembre de 1975 (realmente duró más). El periodo de mayor represión fue desde 1936 a 1945. En ese periodo hay que contabilizar 1.000.000 de presos políticos, 150.000 muertos y aún hay 88.000 desaparecidos en fosas comunes. Además de niños robados, la represión abarcó todos los sectores: política, educación, trabajo, libertades, etc. En resumen, Franco y los franquistas fueron unas "joyitas".
Augusto Pinochet dio un golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973 y su régimen duró hasta el 11 de marzo de 1990. La Comisión Valech elaboró un informe en el que se contabilizaron 28.259 torturados y presos, 2.298 ejecutados y 1.209 desaparecidos. Posteriormente una comisión pública investigó nuevas denuncias y elaboró un nuevo informe que incorporó 9.800 víctimas y 30 nuevos casos de personas desaparecidas o ejecutadas. Pinochet y los suyos también fueron otras "joyitas".
Hay que recordar que las últimas ejecuciones del franquismo fueron también los últimos fusilamientos del régimen franquista y se produjeron al alba del 27 de septiembre de 1975 en las ciudades de Madrid, Barcelona y Burgos, siendo ejecutadas por fusilamiento cinco personas: tres militantes del FRAP, José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz, y dos militantes de ETA político-militar: Juan Paredes Manot (Txiki) y Ángel Otaegui. Estas ejecuciones, las últimas de la dictadura franquista, poco antes de la muerte del general Francisco Franco, levantaron una ola de protestas y condenas contra el gobierno de España, dentro y fuera del país, tanto a nivel oficial como popular.
Según información publicada en los medios el pasado viernes, Pinochet ordenó el asesinato de Orlando Letelier, embajador de Chile en Washington. El 21 de septiembre de 1976, en pleno centro de Washington, un atentado explosivo desintegró el automóvil del excanciller y causó la muerte de Orlando Letelier y de su secretaria, la norteamericana Ronnie Moffit, además de heridas graves al marido de la mujer.
Por la información publicada el viernes, se sabe que la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), que fue la fue la policía secreta del régimen militar de Augusto Pinochet en Chile, entre 1973 y 1977, ordenó ordenado matar a Hortensia Bussi, la viuda de Allende.
Para Felipe González, Francisco Franco y Augusto Pinochet son unos "ángeles" si los compara con Maduro. No cabe duda de que Felipe González, con esas manifestaciones, se “cubrió de gloria”.
Ismael Rodríguez es abogado y articulista de TELDEACTUALIDAD.

























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