Mientras en otras latitudes andan enfrascados en quien es más o menos patriota español (con o sin cuenta en Suiza), en quien posa junto a la bandera más grande o simplemente pronunciándose sobre qué símbolos están homologados “por la gracia de Dios” y cuáles representan poco menos que al Anticristo a los ojos de un constitucionalismo casi de mordaza, en Telde parece haberse encontrado un punto de inflexión tendente hacia una mayor salud democrática y mejor canalización de la diversidad de sentires y pareceres que en pura lógica existen en toda comunidad humana.
Eso al menos parece desprenderse tras el acto simbólico de colocación de la bandera Arco Iris semanas atrás en la balconada principal de las Casas consistoriales, la presencia activa de la corporación en el mismo y la foto que da testimonio de tan reivindicativo acontecimiento. Ya el tristemente fallecido párroco de La Garita, Paco Bello y un buen número de sus feligreses, se adelantaron hace varios años a tan avanzado gesto de normalización y visibilización de este estandarte identitario del colectivo LGTB, que al fin y al cabo es también de respeto a sus justas reivindicaciones y demandas históricas. Hasta los sectores más conservadores de la sociedad teldense han sabido entender que, si salen estandartes y tronos en procesión por nuestras calles con nuestras autoridades a la cabeza, por qué iban a tener que quedarse en armario un símbolo que reivindica creencias y amores que son de este mundo.
Por eso espero y deseo que esto de la tolerancia a la diversidad, de la apertura de mentes y la liberación de prejuicios hacia las diferencias y sentires del otro de que han hecho gala nuestros munícipes, tenga una segunda parte pronto. La ocasión y el motivo serán propicios. La oportunidad será el próximo 22 de Octubre y el objeto otra conmemoración, el 51º aniversario de la existencia de la bandera canaria.
Seguro que el respeto, tolerancia, receptividad democrática y afán de normalización que ya se dio por parte de nuestros munícipes con la de Arco Iris tengan esa misma continuidad con otra bandera igual de popular y sentida por amplios segmentos de nuestra población, en este caso por ser uno de los estandartes de la canariedad. Es la misma bandera que también izó Paco Bello en la Iglesia de La Garita, la misma que se ha izado en otras instituciones públicas canarias para celebrar esa efeméride, la misma que ha presidido despachos oficiales de cargos públicos canarios por igual razón. Una bandera creada también para reivindicar libertades, también perseguida por otra forma de pensamiento único e intolerante como fue la dictadura franquista, pero hoy enseña asumida no sólo por partidos, movimientos y colectivos indiscutiblemente democráticos, sino de forma masivamente visible en actos festivos, deportivos, sociales, culturales aquí y allende los mares en manos de hijos de esta tierra, muchos de ellos también teldenses.
Bandera que, con más historia que otras insulares o de paternidad más institucional, también merece, por ser un patrimonio de ese universo simbólico amplio y plural que implica la canariedad , de un gesto de igual tolerancia, respeto y reconocimiento pero sobre todo de normalización democrática tras tantos años transcurridos desde la dictadura.
Ahora que se habla tanto de poner oído, de escuchar demandas de la ciudadanía en sentido amplio, de abrir nuevos cauces democráticos y de participación, espero y deseo que la propuesta de colocar la bandera canaria el próximo 22 de octubre sea considerada. Como no podría ser de otra manera tal petición seguirá el cauce administrativo que sigue cualquier otra demanda ciudadana, por registro general a la atención de Alcaldía y por ende a todos los grupos municipales. Confío plenamente en que las muchas firmas con las que irá acompañado dicho escrito encontrará una receptividad igual de abierta, con la misma amplitud de miras y tolerancia que la encontrada por la de Arco Iris. Sería todo un gesto de coherencia con esa pluralidad de sentires y respeto hacia la diferencia que se quiso reivindicar el otro día desde la balconada de nuestra primera institución.
Si la Iglesia consintió a Paco Bello izarla la bandera canaria en la llamada Casa de Dios, no se entendería que no pudiera hacerse en la Casa del pueblo, sin merma alguna del respeto debido que por ley merecen las enseñas oficiales. Si munícipes de un partido como el PP, que tiene presentado un recurso de inconstitucionalidad contra la Ley que reconoce los matrimonios del mismo sexo, no tuvo reparos a la colocación de la bandera Arco Iris, no creo que vuelva a entrar en la caverna y ponga reparos insalvables a la colocación de la bandera canaria de las siete estrellas verdes. Tampoco creo que los munícipes del PSOE, adalides de muchas libertades y derechos, vayan precisamente a encerrarse en el mismo armario en que el trasnochado franquismo intolerante lo hacía con esta otra bandera popular. De los concejales de NC, CC y Unidos por Gran Canaria, espero una postura consecuente con su canarismo político declarado, de Más por Telde su saber estar contrastado y de los concejales que representan a la candidatura de unidad popular avalada por Podemos el que sabrán estar a la altura de la nueva política que preconizan.
La ciudad de Telde, segunda en importancia de Gran canaria y entre las cuatro de referencia de Canarias, Grande de Canarias por su condición e historia, puede marcar hitos en positivo también en cuanto a responder con normalidad democrática a reivindicaciones como la felizmente hecha realidad días atrás y también ahora con ésta. Así espero que sea y conmigo las personas que respaldarán con su firma la petición formal para el consentimiento de nuestra corporación.
José Carlos Martín Puig es sociólogo.

























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