Hace ya muchos años, antes del 2000, una persona que marcó mi vida profesional y mi forma de pensar, ya me advertía que uno de los valores que más trascendencia iba a tener en el siglo XXI era el de la Tolerancia. Recuerdo perfectamente aquel momento, en una conversación distendida. Sin duda alguna, aquella afirmación estaba llena de argumentos. Sólo conociendo a la persona, en cuanto a su actitud, ya se confirmaba que lo que decía, era creíble.
En una nueva era, en la que la globalización es una realidad y donde la sociedad es compleja, ser tolerante es una cualidad que se necesita para solventar muchos de los problemas que existen y que afectan a las personas. Se trata de desarrollar la capacidad para respetar las opiniones, ideas o actitudes de los demás cuando no coinciden con las nuestras.
Esto supone entender que la sociedad se va transformando y que estos cambios son el fruto de formas de pensar y actuar distintas en muchas ocasiones a las nuestras y que por ello, debemos ser capaces de percibir y asumir todo ello. La tolerancia, está relacionada con actitudes de respeto y esto significa “ser” y “saber hacer” con más humanidad, sinceridad, amabilidad, aprecio y comprensión.
En todos los ámbitos de nuestro contexto es indispensable hoy día ser tolerante, porque en un mundo global donde hay relaciones entre el “todo” y las partes y en el que la complejidad es constante porque son inseparables los distintos elementos que intervienen en la resolución de los problemas, un factor clave es cambiar nuestra forma de pensar para comprender que en cualquier momento tu puedes estar en la situación del otro y entonces es indispensable practicar esa máxima de: “trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti”.
Fundamentalmente hay que entender también y tener la capacidad para comprender que las personas no son sólo lo que vemos, son algo más que lo físico, cada uno de nosotros es a la vez un ser biológico, psíquico, social, afectivo y racional. Es decir, todos tenemos unas circunstancias, y es primordial entender, para convencer y no imponer. Hay que aprender a desarrollar e integrarnos en un proyecto de sociedad y saber colaborar, entender, querer, ser queridos y comunicarnos.
José Miguel Álamo Mendoza es concejal del PP en el Ayuntamiento de Las Palmas de G.C., ex consejero del Cabildo de Gran Canaria y profesor titular en la ULPGC.
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