Una bandera es un símbolo representativo. La bandera arcoíris es un símbolo de libertad, del orgullo homosexual y de la diversidad de lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales. Pero la lucha por la igualdad de derechos de estos colectivos ha sido un camino tortuoso a lo largo de la historia; y aún sigue siéndolo en la medida de que continúan discriminados en muchos países del mundo.
En nuestro país, el reconocimiento de esos derechos contó con un hito histórico cuando el Congreso de los Diputados aprobó definitivamente el día 20 de junio de 2005 lo que sería la Ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio, que se publicó en el BOE del día 2 de julio y entró en vigor al día siguiente.
Pero esta ley tuvo una tramitación muy complicada por las negativas del PP y de Unió Democràtica de Catalunya, de Durán i Lleida.
En las Elecciones Generales de 2004 el PSOE, encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero, anunció en su programa electoral el compromiso de "posibilitar el matrimonio entre personas del mismo sexo y el ejercicio de cuantos derechos conlleva, en igualdad de condiciones con otras formas de matrimonio, para asegurar la plena equiparación legal y social de lesbianas y gays".
El día 1 de octubre de 2004, con un dictamen negativo del Consejo de Estado (quien a pesar de reconocer lo inadmisible de la discriminación existente hacia las personas homosexuales, informó críticamente acerca de la extensión del matrimonio a las parejas del mismo sexo), el Gobierno presentó en el Congreso el proyecto de Ley para modificar diversos artículos del Código Civil que permitiera matrimonios entre personas del mismo sexo y la igualdad de derechos similares a las de las parejas heterosexuales.
Tras el debate parlamentario, todos los grupos políticos votaron favorable a la nueva ley, excepto el del PP y los diputados de Unió Democràtica de Catalunya, y el día 21 de abril de 2005, el Congreso de los Diputados aprobó el proyecto de ley, con 183 votos a favor, 136 en contra y tres abstenciones.
Cuando el proyecto de ley fue al Senado, donde el PP tenía una mayoría casi absoluta, a la que se sumaron los senadores de Unió Democràtica de Catalunya, vetando por 131 votos (126 votos del PP, cuatro de Unió y uno del Partido Aragonés) contra 119 (los del resto de los grupos) y la abstención de dos senadores de CiU. Como consecuencia de este veto, la reforma fue devuelta al Congreso de los Diputados.
El texto que fue vetado por el Senado fue aprobado definitivamente y por mayoría absoluta por el Congreso de los Diputados el día 30 de junio de 2005, con el voto de 187 diputados (PSOE, ERC, Nafarroa Bai, IU-Verdes, PNV, BNG, CC, CHA y dos diputados de Convergència Democràtica de Catalunya, así como con el voto de Celia Villalobos, diputada del PP). En contra votaron 147 diputados (PP y Unió Democràtica de Catalunya). También hubo cuatro abstenciones.[ Con ese resultado de la votación, el levantamiento del veto del Senado supuso la aprobación definitiva como ley.
Además de obstáculos de algunos jueces para celebrar matrimonios entre personas del mismo sexo, que fueron solventados inmediatamente, el día 30 de septiembre de 2005, cincuenta diputados del PP (entre los que se encontraba Mariano Rajoy) presentaron un recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional contra la mencionada ley.
El Tribunal Constitucional dictó sentencia el día 6 de noviembre de 2012, siete años después de su tramitación, declarando legal el matrimonio homosexual.
El 18 de junio de 2005, mientras se tramitaba la ley en el Parlamento, los sectores más reaccionarios de la derecha de este país, con el apoyo de la Iglesia católica española, que contó con la asistencia de dieciocho obispos y del cardenal Rouco Varela, y también con el apoyo del PP, se manifestaron contra esa ley, porque según decía, “se rompería la familia tradicional”.
El tiempo ha quitado la razón a tantos salvapatrias porque desde julio de 2005 hasta finales de 2013 se celebraron en este país 1.566.641 matrimonios, de los que 30.459 fueron matrimonios entre personas del mismo sexo, lo que representa un escaso 1,94%.
El tiempo también ha dejado claro que en el PP no “existían” homosexuales y que han hecho el indio oponiéndose a la igualdad de derechos y a la aceptación de la diversidad de lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales. Afortunadamente los tiempos cambian muy deprisa y muchas de las nuevas corporaciones hacen suyas la bandera arcoíris y lo que la misma simboliza.
Ismael Rodríguez es abogado y articulista de TELDEACTUALIDAD.


























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