Statistiche web
El tiempo - Tutiempo.net
695 692 764

Sábado, 04 de Abril de 2026

Actualizada Viernes, 03 de Abril de 2026 a las 23:29:50 horas

La sindicalista derrotada

cojeda Lunes, 11 de Mayo de 2015 Tiempo de lectura:

Ella y tres más bastaban para poner un hospital patas arriba. Fue una activa sindicalista empeñada en universalizar la sanidad. Nada se le ponía delante para defender a "sus" enfermos y compañeros. Una mujer luchadora, capaz de comerse el mundo en un cuarto de hora. Una de las primeras huelgas sanitarias de Canarias la tuvo como cabecilla.

 

Ahí estaba, joven y guapa, atrincherada junto a compañeros en la Iglesia de Santo Domingo reivindicando mejoras laborales. Desde los bancos de la iglesia hablaba a los compañeros de la importancia de resistir. Se enfadada cuando el compromiso de los que más se beneficiarían no era de la misma intensidad. Presumía y presume de los logros alcanzados y sus comentarios los remataba siempre con un "yo sí me dejé los huesos por una sanidad digna". Trabajó mucho, crió a sus dos hijos, hoy uno es médico y otro periodista.

 

Simultaneó guardias extras para pagar estudios. Más canaria que nadie le indignaba el traslado de enfermos isleños a la Península así como la pasividad de los usuarios que tenían a los médicos en un altar. No le tosían pero ella les animaba a bajarlos a la tierra, no permitía un solo atropello. Era lo que se conoce por una sindicalista incómoda, por eso la Administración le ofreció desempeñar a un cargo cómodo, con mejoras económicas, fuera del hospitales, es decir, alguna campaña de vacunación o ayuda a domiciliación, el caso era alejarla del polvorín de los hospitales. No aceptó. Vio la jugada.

 

Hace doce años ella decidió que sus huesos le estaban pasando fractura y buscó acomodo en un Centro de Salud donde ahora desempeña una jefatura. Poco a poco y se alejó de los hospitales. Ya iba poco. En enero tuvo que llevar a su madre, 82 años, a urgencias del Insular. Tuvo suerte; el médico la observó y a las dos horas estaban en casa. Vio cosas feas pero no dijo nada. Dos semanas más tarde llegó la más que prevista nueva visita de la señora a Urgencias. Cuatro horas sin aparecer un médico y luego, tres noches en una camilla. Entonces se percató del indigno trato que Canarias dispensa a esos enfermos. Se lo habían contado pero esa vez lo vivió. Limpieza íntima en la camilla, sin un mísero biombo protector, voces y nulo respeto. Indignada redactó una denuncia que presentó en Sanidad. Ni le han contestado.

 

"¿Tantas batallas para esto?", pregunta.

 

Se siente derrotada.

 

Marisol Ayala es periodista. Artículo publicado en su blog.

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.147

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.