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Chorizos y truhanes

ainhoa1 Domingo, 19 de Abril de 2015 Tiempo de lectura:

Los datos que se publican estos últimos días son alarmantes, pero reflejan la cruda realidad de este país. El futuro de este país debe estar en manos de los jóvenes, pero en una reciente encuesta (concretamente el tercer barómetro "Cambridge Monitor", publicado por "Cambridge University Press", editorial de la universidad inglesa del mismo nombre), el 84% de los jóvenes españoles de entre los 16 y 24 años ve su futuro laboral fuera de España y así lo consideran, con más convicción en el caso de las mujeres.

 

Se trata de la llamada generación “Millenial” (entre 16 y 24 años), que es la mejor preparada, la que tiene mayor nivel en inglés y otros idiomas y la que se desenvuelve como pez en el agua en las redes sociales.

 

Un país en el que su juventud es tan pesimista y en el que el 61% declara tener poca o ninguna confianza en España como país, en el que ocho de cada diez jóvenes españoles da por hecho que si se queda aquí ganará menos que sus padres y en el que el 21% cree que no llegará a cobrar pensión alguna cuando se jubilen.

Actualmente siete millones de españoles están en el umbral de la pobreza. La ciudadanía de este país pasa mil y una calamidades para poder sobrevivir y llegar a final de mes. Esa es una de las realidades de este país.

 

En 2010, cuando Rajoy era líder de la oposición y se planteó la posibilidad de que el PSOE hiciera esta amnistía (que nunca se llevó a cabo), el propio Rajoy la definió como “una ocurrencia que el PP no apoyaría en ningún caso”, añadiendo que “Lo que España necesita para atraer financiación y capitales no es una amnistía fiscal, es confianza en la política económica del país y en el Gobierno”.

 

A su vez, la número dos del PP, Dolores de Cospedal, llegó a decir que “Es impresentable que se dé una amnistía fiscal a aquellos que hayan defraudado a Hacienda”, rematando la faena cuando sentenció que “Si se suben los impuestos a los ciudadanos y los que defraudan van a tener una amnistía, es injusto, antisocial y una barbaridad”. Sólo hay que mirar lo que hizo el PP para que las ganas de echarles del Gobierno sean infinitas.

 

A finales de marzo de 2012, Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, ante el asombro de todo el mundo, anunció una amnistía fiscal bajo la eufemística denominación de "Programa especial de regularización de activos ocultos", que estaría en vigor hasta el 30 de noviembre de ese año y permitiría recaudar unos 2.500 millones de euros, de acuerdo con las previsiones del Gobierno. Se anunció como "gravamen especial del 10 % para las rentas no declaradas tanto de personas físicas como jurídicas que sean regularizadas".

 

Según Ignacio Escolar del periódico digital www.eldiario.es, los defraudadores a los que perdonó el Gobierno ni siquiera pagaron el 10% que se anunció, y lo aclara así:

 

1. Un honrado ciudadano español que tenga la suerte de trabajar paga en el impuesto de la renta entre el 20% y el 47% de su salario. Un inversor que viva de las rentas de su capital, entre el 20% y el 24%. A estos porcentajes hay que sumar el IVA, el IBI, la gasolina y unos cuantos impuestos más. ¿Y cuánto paga un defraudador? El Gobierno de Rajoy –al mismo tiempo que subía todos los demás impuestos– anunció en 2012 una amnistía fiscal que permitía perdonar el fraude a cambio de abonar el 10%. Solo el 10%. Y lo peor es que este insultante porcentaje no fue verdad.

 

2. Poco después de anunciar esta amnistía fiscal que el ministro Montoro eufemísticamente presentó como unas “medidas excepcionales para incentivar la tributación de rentas no declaradas”, el Gobierno rebajó aún más esta ridícula penalización. En vez de un 10% de todo el dinero sin declarar, Montoro lo dejó en el 10% de los intereses que hubiese generado ese dinero negro durante los últimos tres años. No es exactamente igual.

 

3. El Gobierno, para rematar la barbaridad, también permitió que el dinero en efectivo se pudiese acoger a la amnistía fiscal. Bastaba con declarar que tenías esos fajos de billetes desde antes de 2010. Obviamente, fue un enorme agujero por el que con seguridad se coló dinero del narcotráfico, de la trata de personas, de la venta de armas, de la corrupción y de todo tipo de actividad criminal.

 

4. El Gobierno de ese ministro Montoro que aún sigue sin dimitir esperaba recaudad con esta idea genial 2.500 millones de euros. La cifra real no llegó ni a la mitad. Hacienda se llevó sólo 1.191 de los 40.000 millones de euros que se regularizaron con la amnistía fiscal.

 

5. En vez del 10% los defraudadores perdonados por Montoro solo pagaron al fisco un 3% de media. Solo el 3%. Hasta con el IVA superreducido de una barra de pan (4%) un honrado ciudadano paga más.

 

En el periodo 1996 – 2000, con el primer Gobierno de José María Aznar, el Ministro de Economía y Hacienda fue Rodrigo Rato. A sus órdenes y como Secretario de Estado de Economía estuvo Cristóbal Montoro.

 

Con la amnistía fiscal que hizo Cristóbal Montoro y el PP en el año 2012, uno de los que se benefició de la misma fue su antiguo jefe, Rodrigo Rato.

 

El paladín de la defensa de que todos estamos obligados a tributar y gurú de la economía del PP, el todopoderoso Rodrigo Rato fue uno de los que aprovechó el favor del PP con su amnistía fiscal para regularizar su situación tributario. O al menos fue eso lo que pretendió.

 

Las denuncias de la fiscalía y la inspección de los inmuebles se produjeron después de conocerse que Rato se acogió a la amnistía fiscal aprobada por el ejecutivo de Mariano Rajoy en 2012.

 

Es uno de los 705 investigados por el Servicio Ejecutivo de Prevención y Blanqueo de Capitales (Sepblac), un servicio creado a instancias de la Unión Europea, por la posible comisión de un delito de blanqueo de capitales.

 

El que fuera mano derecha de Aznar y una de los “becerros sagrados” del PP, Rodrigo Rato, fue detenido por agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA), que dependen de la Agencia Tributaria y está acusado de alzamiento de bienes, blanqueo de capitales y fraude fiscal. El caso pasará en breve a manos de la fiscalía Anticorrupción.

 

Rodrigo Rato representa lo peor de la clase política de este país. El PP tiene un grave problema de credibilidad, porque sus principales líderes o están en la cárcel, o están acusados e imputados o han sido acusados de recibir sobresueldos en dinero negro por parte de sus ex tesoreros.

 

La situación económica de este país es el primer problema señalado por los ciudadanos, pero muy cerca está la corrupción política. PSOE y, especialmente PP, tienen en sus trincheras lo más granado de la corrupción política de este país, que se ha convertido en un referente de chorizos y truhanes.

 

Ismael Rodríguez es abogado y articulista de TELDEACTUALIDAD.

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