El honorable ejercicio de la política tiene como principio básico el servicio a la ciudadanía, a la que se intenta representar, sometiéndose para ello a los procesos electorales que en nuestro país son, por lo general, cada cuatro años, salvo dos excepciones: las elecciones al Parlamento Europeo son cada cinco años y las Elecciones Generales y las Autonómicas, que si bien su periodo máximo de legislatura son de cuatro años, sus Presidentes, como recientemente ha hecho Susana Díaz en Andalucía, tienen la prebenda de disolver las cámaras y celebrar elecciones anticipadas sin agotar los cuatro años de legislatura.
Pero la política tiene algo más que eso que se llama “servicio público”. No se entendería esto si no existieran tantas puñaladas, traspiés, engaños y componendas para colocarse en las listas electorales en los puestos de salida, esos que suelen garantizar un sillón en una administración pública.
Todos los partidos, cuando se constituyen, tienen como objetivo gobernar. No sé de ninguno que haya nacido para quedarse en la oposición de por vida. Todos aspiran, al menos en teoría, a hacerlo mejor que los demás. Evidentemente, los partidos que se convierten en mayoritarios o significativos en el ámbito geográfico en el que operan, pretenden cumplir con los objetivos políticos de su ideología cuando tienen la oportunidad de tocar poder. Un ejemplo muy claro lo tenemos, en esta legislatura, en el PP, cuya ideología les lleva a privatizar todo lo que es público y a legislar en beneficio de los sectores que representan: el poder económico (amnistía fiscal, SICAV, privatizaciones, etc.); la banca (aportación de dinero público para tapar sus agujeros, desahucios, etc.); el sector más conservador de la Iglesia Católica (LOMCE, reforma ley del aborto) y la gran patronal o CEOE (reforma laboral).
Centrándonos más en la fase del proceso electoral en que nos encontramos, en el que se renovarán las representaciones políticas de 8.122 entidades locales y de 13 comunidades autonómicas (parlamentos regionales), nos encontramos en la última semana en la que aún se afilan cuchillos dentro de muchos partidos políticos.
El pasado viernes 10 de abril vencía el plazo que tenían todos los representantes de las candidaturas para ser designados y personarse ante las correspondientes Juntas Electorales, como requisito previo antes de la presentación de las distintas candidaturas.
Del día 15 al 20 de abril tienen plazo para presentar las correspondientes candidaturas (sean partidos, coaliciones o agrupaciones electorales) ante las Juntas Electorales de Zona.
No dudo que muchas candidaturas esperen hasta el último minuto para cerrar sus listas electorales, porque en prácticamente todos los casos, quedan cadáveres en el camino, porque hay muchos culos para tan poco sillones.
Muchos de esos sillones garantizan un sueldo público, y esa oportunidad no la desdeña casi nadie en estos momentos de crisis económica.
Las ambiciones personales, muchas veces muy superior a la formación y capacidad para gestionar el dinero público, tienen como consecuencia directa esa lucha fraticida entre personas que están en el mismo barco, no existiendo pudor por parte de algunos en tirar al agua a sus propios compañeros con la única finalidad de llegar a puerto y conseguir un sillón en una administración.
En esta fase electoral el enemigo está en casa y ese enemigo no es otro que los amigos del mismo partido político. La consecución de los ambiciones personales de algunos lleva aparejada la decepción y el desencanto de otros. Esto es así en todos los partidos políticos.
Pero esa no es la única guerra que se vive en la precampaña electoral estos días. Telde es un buen ejemplo para entenderlo.
José Manuel Soria tomó la decisión personal (como todo lo que se decide en el PP) de dejar fuera de la lista del PP para el Cabildo Insular a José Miguel Bravo de Laguna, sustituyéndole como cabeza de lista por Australia Navarro y no ofreciéndole ningún otro puesto público a cambio. La razón de fondo es que José Miguel Bravo de Laguna defiende la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) del Oasis de Maspalomas.
Primero fue una pretensión de la cadena RIU de “privatizar” el palmeral, bajo la amenaza de cerrar el Hotel Oasis Maspalomas. A ella se enfrentó LOPESAN, que es el titular del Hotel IFA Faro. Los trabajadores del Hotel Oasis Maspalomas se movilizaron y sacaron un compromiso de apoyo al Gobierno del PP del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana. Pero el Cabildo Insular, que también gobierna del PP, se opuso a las pretensiones de la cadena RIU. Posteriormente LOPESAN hace una propuesta a través de Gesplán (del Gobierno de Canarias) a la cadena RIU para reordenar conjuntamente la zona del Oasis (“repartirse el palmeral”). El Cabildo presidido por José Miguel Bravo de Laguna se mantuvo en sus treces con el BIC y José Manuel Soria le sentenció.
Al día de hoy José Miguel Bravo de Laguna sigue siendo el Presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria, abandonó la militancia del PP y movió ficha inmediatamente creando la plataforma electoral “Unidos por Gran Canaria”, con el partido Compromiso, que fundó Nardy Barrios y que hoy preside Paco Pérez, médico y funcionario del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana; con Ciudadanos para el Cambio (CIUCA), de los hermanos Guillermo y Carmelo Reyes, de Telde y con el Partido Demócrata Progresista, de Aladino Suárez.
La idea inicial era concurrir al menos al Cabildo de Gran Canaria y al Parlamento de Canarias por Gran Canaria. Pero la idea inicial se amplió y “Unidos por Gran Canaria” se convirtió en “Unidos por Canarias”, sumando al proyecto al Centro Canario Nacionalista (CCN) del chicharrero Ignacio González y cuya cabeza más conocida en Telde es Juan Martel, Partido de Independientes de Lanzarote (PIL) de Fabián Martín y Partido Progresista Majorero (PPMAJO) de Domingo González Arroyo, al que se sumará también Agrupación Independiente de Moya (ACIM), de Isidoro Galván.
La integración del CCN en esa coalición electoral ha abierto un conflicto en el CCN de Telde y de La Gomera. En Telde es histórico el enfrentamiento y diferencias entre el CCN y CIUCA. Ahora, por mor de los intereses políticos, se unen en la plataforma de “Unidos por Canarias”. El CCN celebró asamblea urgente acordando quedarse al margen de ese acuerdo, porque no quieren que les vinculen con CIUCA. Así es como discurre la vida política. Hay que garantizarse un puesto en un sillón público.
Ismael Rodríguez es abogado y articulista de TELDEACTUALIDAD.


























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