Ahora que comienza las festividades del Carnaval no estaría de más detenernos en aquellos trabajadores y trabajadoras, anónimos y en la sombra, que hacen posible su buen funcionamiento, ocupándose tanto entre bastidores como en el parque del mantenimiento y limpieza de las zonas donde se celebran las fiestas.
Digo que no estaría mal echar un vistazo a estos y comprobar como la connivencia entre ayuntamiento y las empresas contratadas para el evento cometen las mayores irregularices laborales, y aquí no pasa nada. O pasa, y nadie habla.
Mientras, que conocidas empresas pujan en San Bartolome por obtener la adjudicación del servicio de limpieza, aquí en Las Palmas de GC lo tienen empresas tan conocidas como Fomento y Contratas o la sempiterna Ralon.
No es de extrañar que se disputen entre ellas por obtener “el chollo” de una contrata con los ayuntamientos. Si ocurre como con el ayuntamiento de las Palmas, el negocio está asegurado. Normalmente, el modus operandi de estas empresas es la de no contratar a nadie, para qué van a pagan ellos la seguridad social por nuevas contrataciones si puedes abusar de sus propios trabajadores.
Estos son invitados a que hagan horas extraordinarias que sobrepasan junto a su jornada laboral habitual las 16 y 18 horas. A esto, se le añade que el pago de cada hora roza la indignidad, pues no contempla ni nocturnidad, ni el plus correspondiente por trabajar en días festivos o muchos menos el de peligrosidad. De este modo, y bajo la connivencia del Ayuntamiento, que no sabe, no ve o no habla; los empresarios obtienen pingues beneficios a costa de condiciones laborales infrahumanas y totalmente abusivas. Lo que más me llama la atención es que la contratación de estas empresas, cuestionables por el trato a sus trabajadores, sean hecha por un organismo oficial y con el dinero de todos.
Aquí no pasa nada. Los afectados no lo denuncian por temor a ser represaliados con el despido. Los empresarios, por su lado, haciendo su agosto. Mientras, los ayuntamientos y cabildos siguen fomentando o encubriendo estas situaciones de ilegalidad.
Por eso digo yo que, no estaría de más que, al menos, algún periodista indagase sobre lo que digo. Yo, por mi parte no quiero ser cómplice de esto y aquí lo denuncio públicamente.
Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua Castellana y Literatura.
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