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Queda prohibido dormir su pena

cojeda Martes, 09 de Diciembre de 2014 Tiempo de lectura:

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria a través de la Jefatura de la Policía Local ha decidido ordenar a su tropa que desalojen con firmeza a los mendigos que buscan cualquier recoveco de la ciudad como refugio del frío y la lluvia. Ensucian y afea. Vaya. Se olvidan de que incluso algunos son enfermos, tienen problemas con el alcohol, están solos y se apiñan donde pueden para que su maltrecha salud no se los lleve por delante.
 
En esta ocasión la orden de la “limpieza” municipal llega por escrito. Se acabaron las sutilezas. A por ellos. Zonas como La Puntilla o Alcaravaneras son el objetivo a batir porque en ambos puntos los indigentes, los mendigos, se hacen hueco entre sus barcas para enrollarse en una manta y soñar con un mundo mejor que nunca toca a su puerta. Hay que tirar de la cadena, eso es lo que pretenden. Los albergues municipales de la ciudad no dan para más, están al 90% de su capacidad, un dato que si lo unimos al informe de Cáritas que señala que la pobreza en Canarias dobla la media española, muchos albergues harán falta para dar techo y comida a los vecinos más pobres. Lo vergonzante es que lejos de escuchar de los responsables municipales, el alcalde Cardona, especialmente, hablar de un proyecto urgente para cobijar tanta miseria no duda en sacar la escoba, la manguera y expulsarlos de los lugares donde duermen su pena.
 
La sociedad está enferma y a juzgar por lo que veo la sociedad, y especialmente los que rigen los destinos de nuestra ciudad, más. Éstos han encontrado un nuevo entretenimiento: echarse en cara el número de “sin techo” censados en Las Palmas de Gran Canaria. Entre peor, mejor. En la actualidad 81. Es decir, 81 vecinos que malviven a la intemperie sin protección alguna, al contrario, amenazados por un servicio policial fijo que les perseguirá para que no duerman donde dormían, no se cobijen donde se cobijaban y en suma, no afeen el paisaje. Y si se resisten el desalojo se hará a la fuerza. “Cualquier persona que pernocte en la ciudad puede dejar de hacerlo porque disponemos de medios para ello”, dice el alcalde. Ya. Dispone de medios pero no de albergues que dignifiquen la pobreza. A Cardona no le tiembla el pulso y volveremos a ver mendigos entre cartones en los portales. Como siempre.
 
Y es que el sol no se tapa con un dedo.
 
Marisol Ayala es periodista. Artículo publicado en su blog.
 
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