De nuevo tenemos a Canarias en las primeras páginas nacionales y no precisamente por una buena noticia. De nuevo los canarios tenemos que sufrir las consecuencias de la mala gestión y la estupidez de nuestros políticos. El abandono durante más de nuevas horas de los inmigrantes llegados a las costas de Maspalomas bajo el sol y sin comida y su posterior traslado en un camión de basura a la comisaría de policía, nos sitúa de nuevo en el punto de mira internacional como lugar insolidario y tercermundista.
El que se desprecie la dignidad de unos inmigrantes desahuciados sólo es un ejemplo de a qué niveles de inmoralidad y degradación se puede llegar. Este hecho no hace más que confirmar la falta de conciencia social de una sociedad insana que ha dejado de lado su principios morales y éticos, es decir el respeto a sí mismo y a los demás.
Pareciera que todo es efecto y consecuencia de estos tiempos convulsos donde parece que todo vale y que no hay ley que pueda contener la corrupción, los abusos de poder de unos pocos y la mala gestión economía y política de otros. Con todo esto, es fácil caer en el derrotismo y la impotencia ante los hechos considerados como parte del sistema (todos roban) o la exculpación de los responsable convertidas en excusas “y tú más”. Lo peor de todo esto, son las consecuencias en que derivan para la ciudadanía ante la falta de responsabilidad de quienes ostentan el cargo. La inexistencia de un correctivo o una sanción entre aquellos que defraudan, estafan o engañan al electorado, nos pude llevar al derrotismo o a lo que es peor la impotencia y a la consideración de que nada se puede cambiar y de que todo, al menos en política, siempre será así.
Sin embargo, habría que reflexionar y tener en cuenta de que si las condiciones básicas de respeto al ser humano y a su dignidad como persona se abandonan perderemos todo el sustento y base de nuestro sistema social. Una sociedad sana es una sociedad que trata con dignidad a las personas sean inmigrantes o no.
Si las dunas e irresponsabilidad de algunos gobernantes nos impiden ver el mar, que al menos, nuestros principios éticos y morales no nos lo impidan. El mar del sufrimiento y del dolor que hay más allá de nuestras fronteras.
Canarias siempre se ha distinguido por ser una comunidad solidaria. No nos merecemos la imagen que se da estos días se da de nosotros. Afortunadamente, el cambio se está gestando, jamás, en todo proceso histórico, el hombre fue consciente de los cambios que se producían, pero el germen del cambio está aquí. Sólo hay que observar las últimas encuestas electorales. Pronto será la hora de pedir responsabilidades y de rendir cuentas.
Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua Castellana y Literatura.
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.88