A los niños de la peseta de 1959 no nos cuesta nada hablar de los duros y de los medios duros, de las cinco pesetas y de las dos pesetas y media; al mismo tiempo, algunos de nosotros retenemos en la memoria sus múltiplos, de ahí los cinco duros (25 pesetas), los veinte duros (100 pesetas), incluso, algunos más mayores, se atreven con los veinte mil duros (100.000 pesetas); con esas cifras uno tenía y tiene que acudir a la calculadora.
El duro era lo que se denomina una "moneda de cuenta", ya que no existía como tal, sino que tan sólo mantenía una relación con la moneda real, la peseta. Cabe destacar la originalidad de expresar el valor por el modismo popular con que en Cataluña se denominaba a la moneda de ocho reales o cinco pesetas, 'un duro'.
La única acuñación de moneda con valor facial de 1 duro tuvo lugar en Gerona en 1808, durante la Guerra de la Independencia, en una Ceca provisional (pequeño ingenio para fabricar monedas).
En el anverso de la moneda, de forma rustica, apreciamos el nombre del rey Fernando VII, el Deseado, retenido en Francia, junto a la familia real española, por Napoleón Bonaparte. En el reverso, con igual técnica precaria, aparece la GNA de Gerona, el año de 1808 y el valor de la moneda, 1 Duro.
Hoy en día perdura en España el dicho popular, "Te ha faltado el canto de un duro" significando que ha estado muy cerca de algo. Esto se debe a que el canto de dicha moneda era muy fino. De igual forma, durante el Franquismo, a los profesores que se pasaban de duro le poníamos el dichete o nombrete del Seis Pesetas.
El medio duro, las 2,50 pesetas formó parte de nuestra infancia, y de esos recuerdos surgen las siguientes líneas:
Con medio duro
En los años sesenta del siglo XX mis padres me daban medio duro. 2 pesetas y 50 céntimos menos de 3 céntimos de euros actuales (10 céntimos son 16,6 pesetas) con ese medio duro iba al cine parroquial de Buenavista, en las Palmas de Gran Canaria. Para rematar la tarde de pistoleros o espadachines, me comía un corneto y caramelos. Hoy en día, con las ofertas especiales, serían 5 euros (166,6 pesetas por 5= 400 pesetas y pico)
¡Qué pico le ha salido al euro!
Felipe Enrique Martín Santiago es profesor, historiador e investigador.
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