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El Atlántico Oriental como conejillo de indias

cojeda Domingo, 08 de Junio de 2014 Tiempo de lectura:

No quedamos convencidos y aplicamos criterios con elevado cinismo a nuestra mente para mirar hacia otra parte cuando reiteradamente y con datos y conclusiones científicas nos dicen los expertos que este planeta denominado Tierra -un anacronismo dado que las ¾ partes son líquidas- se encamina a la autodestrucción; ¿50, 100, 150 años? , ¡que más da!
 
Reducción en modo progresivo de la capa de ozono, efecto invernadero, océanos y mares con altos índices o cantidades de contenido en metales pesados, contenedores de residuos nucleares y de tipo tóxico, sistemas fluviales y pantanos acumulando desechos químicos, contaminación directa de plantas nucleares y por último, después de un largo etcétera lo que en el tiempo nos toca por la efervescente actualidad, la contaminación por residuos derivados de la extracción de petróleo que de facto nos llevan a recordar los peores momentos y sus consecuencias simplemente con mirar atrás y no más de 15 años: Guerra del Golfo, Epson Valdés, Prestige y un largo cúmulo de accidentes derivados de mala gestión e infraestructuras y los trasiegos que de este producto con eufemismo llamado oro negro se han producido.
 
Canarias, cuya situación geográfica y la propia declaración de políticos llenándose la boca la han convertido en una plataforma con valores ambientales -Parques Nacionales, Espacios declarados como Reservas de la Biosfera, etc.- de primer orden, y de infraestructuras futuras con vocación universal en el sector de la investigación -PLOCAN- indiscutibles, entra en riesgo no bien estimado pero si despreciado por los responsables de nuestro gobierno a nivel Estado y con complicidad por parte de sus correligionarios en estas frágiles islas.
 
Ya se ha comentado reiteradamente los perjuicios que una mala gestión tanto en la fase prospectiva como en la de explotación pueden generar a la economía de las islas turismo y comercio, destrucción de membranas osmóticas de potabilización o desalinización de agua de mar, impacto sobre biomasa y la biodiversidad de las especies y muchos otros daños difícilmente cuantificables, y todo ello en aras de un ¿interés general?, de España.
 
Interés general que se pasa por el arco del triunfo incluso aunque los informes de impacto ambiental y sus medidas correctoras sea negativo o claramente insuficientes. Tenemos como ejemplo el Puerto de Arinaga, los diferentes puertos deportivos como el de Granadilla, o el hecho de que aún hoy con todo lo que de trauma social y paralización de otros planes insulares y municipales ha conllevado la propuesta de ampliación del aeropuerto y más concretamente sus pistas.
 
Está de manera diáfana constatable que no es lo mismo una explotación petrolífera en desiertos, eriales u otras zonas en el interior sin un valor del ecosistema definitorio que en el mar o en los océanos. Los riesgos en el primer medio el mar u océano se multiplican por 100, y se calcula que un litro de petróleo afecta y contamina algo más de una hectárea de superficie siendo este dato distribuido en volumen.
 
Pero hay algo que si me llama la atención y que para mí es poco comprensible incluso conociendo que los informes presentados por expertos canarios y cercanos a las tesis del Gobierno de Canarias en órganos internacionales a pesar de su rigor han sido despreciados, y es que no se ha tratado el potencial problema de manera internacional y en foros internacionales. No se nos escapa que una de las disculpas esgrimidas por los que apoyan la iniciativa prospectiva y extractiva es que nuestro vecino Marruecos ya está en una fase de investigación avanzada en algo más del doble de sectores que lo que en la mayor cercanía de Canarias se va a acometer.
 
La comunidad internacional sus estados tiene que formar parte del debate cuando no de las exigencias al país vecino porque no se nos olvide que cualquier vertido, fuga, o incluso en futuro transporte por petroleros pone en riesgo uno de los cinco ecosistemas (3º) más ricos del mundo el llamado Banco Sahariano que alcanza hasta el sur de Mauritania y donde en este momento pescan por diferentes medios más de 5 potencias como Rusia, Portugal, Japón, Corea del Sur, España y hasta el mismo Marruecos; siendo mis preguntas ¿han evaluado adecuada y científicamente con los diferentes modelos matemáticos y ambientales el impacto sobre este entorno? ¿y las consecuencias económicas que conllevaría una contaminación simplemente de nivel medio?; ¿podrán hacer frente a posibles indemnizaciones las petroleras y las naciones permisivas a lo que se les puede venir encima?. Probablemente no les importe gran cosa ante el lucro actual sin considerar que el daño futuro al final los “paganos” son los ciudadanos de a pie.
 
Otro aspecto del comportamiento del petroleo es que independientemente de que el daño e impacto a los ecosistemas éste puede oscilar dependiendo de las características oceanográficas y el régimen de vientos, la profundidad marina así como la extensión de las plataformas marinas que son clave y el próximo banco sahariano a diferencia de Canarias tiene profundidades de no más de 50m hasta distancias de la costa de más 40km. Se debe desplegar toda una política exterior informativa a Europa y a las otras naciones que tienen contratos y grandes intereses en las pesquerías del sector.
 
El dar vergonzosamente la espalda a los recursos alternativos solares, eólicos, mareomotriz del área geográfica Canarias-Sahara maravilloso enclave macaronésico, por parte de este gobierno de la nación, no es otra muestra más que la supeditación a intereses espurios y a más de lo mismo a lo que nos tienen acostumbrados con la ingenua complicidad del creyente ciudadano al que le dicen que va a encontrar empleo.
 
Y ante estas preocupaciones y limitadas reflexiones, simpre me viene a la memoria lo que citó uno de los grandes economistas de la contemporaneidad: “ El penúltimo hombre sucumbiendo ante el monóxido de carbono en un embotellamiento, nunca se quedará satisfecho cuando el último hombre le diga que el Producto Interior Bruto ha crecido más que nunca, (Galbraith, John Kenneth (1908-).
 
Ricardo Castillo Eguía es técnico medioambiental.
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