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Hacer los deberes

Cristina Jueves, 20 de Marzo de 2014 Tiempo de lectura:

“Donde no hay visión, la gente perece”. Proverbios 29:18
 
Desde hace años he hecho especial énfasis sobre la importancia de conocer el significado de las palabras, los códigos y los símbolos que rigen no sólo la sociedad, sino el planeta. Pues quién no conozca esto, jamás sabrá de qué va el mundo en que vive, ni mucho menos quiénes son sus dueños. Porque lo crean o no, este globo tiene sus amos y no son precisamente aquellos que creen tener el poder.
 
Con el tiempo he perdido interés en iniciar a los ciudadanos. Por la simple razón de que el camino de cada cuál es personal e intransferible y no todo el mundo tiene ni el carácter emocional ni la fuerza espiritual para soportar la verdad. Con lo cual, cada individuo avanza según su capacidad, habilidades y experiencias tanto terrenales como espirituales. El que abre los ojos repentinamente hacia la luz, corre el riesgo de quedarse ciego como en el mito de la “caverna platónica” sobre el cual hay tantas reflexiones, como la del borrachín imitador que contrata al negro para escribir su panfleto de fábulas isleñas.
 
Para los que piensan que los anglosajones son unos “bárbaros”, deberían saber en primer lugar que ellos han ganado la guerra global del idioma a través de la tecnología (personas de todo el globo terráqueo tienen que pronunciar Windows, Tablet, WIFI y otros términos). En segundo lugar, el origen del idioma inglés surge en Britannia, nombre que dio el Imperio Romano a lo que hoy conocemos como Gran Bretaña o Inglaterra.
 
Este hecho es importante porque después de la invasión de los germanos desde varias partes de lo que ahora es el noroeste de Alemania, sur de Dinamarca y el norte de los Países Bajos, se origina el inglés que es una lengua germana occidental que proviene de los dialectos anglo-frisios traídos a Britannia. Por esta razón, conocer la etimología de las palabras es fundamental, ya que el latín juega un papel importante en este idioma que moldea la percepción de la realidad actual. En este sentido, los poderes fácticos nunca creaban una palabra al azar. Sus significados eran bien profundos y su herencia muy antigua con raíces que llegan hasta la misma Babilonia. Sin embargo, ¡esa es otra historia!
 
En esta vía, conocer el verdadero sentido de las palabras nos puede sacar de la ignorancia, de la oscuridad fundamental o del cuadrado según algunos supuestos iniciados. Por ejemplo, analicemos el significado de la palabra “government” o “gobierno”. El término en inglés está compuesto por “Govern” (gubernatio en latín) que significa “control”, “influenciar”, mientras que el sufijo “ment” (mentum= literalmente barbilla en latín), cuyo significado deriva en una especie de boca. De ahí, “iuramentum” (juramento), “promesa” o “compromiso”. Los más excéntricos atribuyen “ment” a “mentis” que es mente en castellano. Sin embargo, “mente” en latín es mens.
 
No obstante, lo importante es que el significado oculto de “government” es control (del verbo o voluntad del hombre a través de juramento o compromiso) o como dicen los no ortodoxos “control de la mente”.
 
En castellano, “gobierno” es una acción de “gobernar” (gubernare en latín), que a prima facie no parece tener relación. Sin embargo, cuando analizamos otra forma de raíz en “gubern” de “gubernamental” entonces comprendemos lo que sucede.
 
Si conocemos el espíritu de esta palabra al igual que el resto de las que escuchamos en nuestra vida cotidiana, a través de los medios de comunicación audiovisuales, radio e impresos, sabremos que esperar de todas las personas e instituciones que nos rodean. Advertiremos o reconoceremos las intenciones veladas de los poderes fácticos en nuestra sociedad.
 
Una vez que estamos armados de este conocimiento comprendemos que es el “govern catalán”, “la corporación local”, “el estado del Bienestar”, “el sistema de educación”, “Salomón”, ”cohesión”, “adhesión”, “bautismo”, “matrimonio”, “cementerio”, “fallecimiento”, “aprendiz”, “hermano” o “maestro”…
 
¡Aceptémoslo! La honestidad está mutilada y aunque quedan algunas huellas de sinceridad, no podemos depender de nadie. De hecho, en la oscuridad hasta tu sombra te abandona. Por eso, este colosal ejercicio intelectual de buscar la luz al otro lado del túnel, no la del tren que nos viene a atropellar, sino la que nos libera de las maldiciones de la cabeza y abre las puertas del espíritu que es vital para sobrevivir de manera digna.
 
El poder de la palabra es quizás uno de los misterios más grandes de la Humanidad. Pues “la palabra es el hálito y el hálito es la respiración y la respiración es la vida.” Por esta razón, los Egipcios pensaban que en la palabra misma hay un “alma”, y el conjunto de palabras, representa una suma de “almas” o espíritus vitales que sale de una persona hacia las demás, con todos los condicionantes y todo el contenido vivo que le son propios.” Por lo tanto, una conversación es una transmisión de vida de un Ser a otro.
 
Este pensamiento es la piedra angular de lo que deseo transmitir. De ahí, la importancia de “hacer los deberes” y dejar las distracciones cotidianas y embrutecedoras de las fabricaciones del poder hasta el punto de respirar esta energía por los poros y que circule por las venas de nuestra alma.
 
Michael A. Galascio Sánchez es licenciado en Ciencias Políticas.
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