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El síndrome de la infanta

cojeda Martes, 11 de Marzo de 2014 Tiempo de lectura:

Por lo que se deduce de lo reflejado estos últimos días en los mentideros políticos e informativos de Telde, al Secretario General de CC de Telde le pasa como a la Infanta de España; que no sabe, no conoce, no le consta el uso que, de los dineros públicos, hacen personas que se mueven en su entorno, en este caso político. Al menos es lo que dice él, eso sí, después de más de una semana de silencio que sólo es superado por su mentor político, D.Pablo Rodríguez y la alcaldesa de Telde, Dña. Maria del Carmen Castellano.
 
Ni entro ni salgo en si la titulación del Sr. Efrain Gómez es merecedora de tal o cual categoría o puesto, ni voy a cuestionar su talante ni talento porque no creo, sinceramente, que el fondo de la cuestión esté aquí y porque, en lo personal, me merece todos los respetos. Hoy hemos sabido por el mismo, más de una semana después de que se le pidiera públicamente una explicación a la alcaldesa, al portavoz municipal de su partido y a su persona, al respecto de una presunta irregularidad en su nombramiento, desempeño de funciones y retribuciones, que de su especial “trinidad” en el ayuntamiento sólo es responsable la alcaldesa.
 
Por pura lógica se desprende pues que la arbitrariedad denunciada por UGT respondía a razón, que lo que llamaba “persecución” días atrás podría estar hasta justificada y ser una mera actuación fiscalizadora si el “error administrativo” no era tal y sí una caprichosa “irregularidad” que podría ascender ya a más de 15.000 euros de más en lo que va de mandato. No parece muy edificante, no obstante que, D.Efrain Gómez, quien detenta la máxima representación política de su partido en esta ciudad, haya tardado más de una semana en salir a la palestra pública para explicarse, como tampoco lo es que cuando lo ha hecho sea para endilgar las culpas de lo que sea a otros, conspiranoicos incluidos. Lo propio, responsable y exigible en quien, además de exigir transparencia a otros, presumir de comunicación 2.0 y estar donde está dice ser para servir al común, se nos esconda durante días o peor, al reaparecer ahora lo haga como la Infanta, presumiendo de estudios universitarios pero declarándose ignorante en procedimiento administrativo.
 
Alcaldesa y vicealcalde deberían ahora salir a la palestra y asumir ante el resto de los “ajustados” empleados públicos y ciudadanos que sólo por ser secretario general de una partido del pacto una persona merece un sueldo y no otro inferior, que las categorías profesionales que sí se les exigen a otros pueden cambiarse a “capricho” o conveniencia y que todos habían sido conscientes todo el tiempo de esto y nadie ha dado la cara.
 
A la Infanta no le fue bien decir que no sabía, no conocía, no le constaba de donde habían salido las perras para las alfombras de su saloncito de Pedralbes. Me supongo que ahora tampoco a nuestra alcaldesa le será fácil explicar a propios y contribuyentes a qué esta caprichosa “espina” en su asirocado jardín. Al igual que el olímpico consorte de la Infanta, seguro que a alguien en el actual grupo de gobierno se le ocurrió que esto no trascendería o que el dinero de “Noos” (el suyo, mío y demás sufridos y empobrecidos ciudadanos) era de libre disposición y asignación, para resolver asuntos domésticos y amores de conveniencia política.
  
Dicen las crónicas cristianas que hasta tres fueron las veces que el apóstol Pedro (que no Pablo) negó que conociera a Jesús de Nazaret, imagino que presa del miedo de ser también crucificado. Probablemente CC ha querido negar la mayor por la misma razón, sólo que a poco que sigan pasando los días, va a ser otra la crucificada.
 
Fue otro apóstol, Judas, al que por unas míseras monedas no le importó traicionar a los suyos para mejor vivir, un tiempo al menos. Seguro que a muchos se nos ocurren otros nombres y ejemplos de igual proceder, lejos y cerca, de ayer y hoy en la realidad política teldense, pero “la pela es la pela” y en eso no podrán ni oreja, ni atenderán el clamor de la calle, ni sentirán vergüenza ajena.
 
Todos como la Infanta, ni saben, ni les consta, ni nada de nada.
 
José Carlos Martín Puig es sociólogo y miembro de Nueva Canarias.
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