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Movidas políticas desde Fuerteventura

Cristina Miércoles, 05 de Marzo de 2014 Tiempo de lectura:

En su legítimo derecho el señor Morales Martín, don Marcial, considera que "ha llegado el momento de dar el relevo" en la candidatura de su partido (CC) a la presidencia del Gobierno; por tanto, el señor Rivero no debe presentarse a la segunda reelección. Lo cual significa que al menos desde Fuerteventura no encontrará apoyo el actual señor presidente para alcanzar como tal los doce años en el cargo. Permanencia que, dicho sea de paso, no logró ninguno de los anteriores.
 
Solo los señores Saavedra y Hermoso repitieron como presidentes, aunque el primero no terminó la segunda legislatura (1991–1995) por el voto de censura de su vicepresidente de CC señor Hermoso (Tu quoque, fili mi?), quien accedió al puesto para los dos últimos años aunque luego fue reelegido y cumplió el cuatrienio 1995–1999. Y -cosas de la incoherencia- las contradicciones son manifiestas: al señor Rivero lo aupó el PP a la presidencia en 2007. En 2009 rompieron amarras y su ayer aliado fue sustituido, aunque en aparente disimulo, por los psocialistas… que hasta hoy lo apuntalan tras el reparto del poder en 2011.
  
Las palabras del señor Morales son contundentes. Se pone como ejemplo de no tricontinuidad en un cargo: fue elegido alcalde de Puerto del Rosario en 2005, 2007 y por mayoría absoluta en 2011. Por tanto, ya le ha hecho saber a su partido que no repetirá como candidato a la alcaldía de Puerto Cabras, tal como denominó a la capital insular el sabio filólogo aruquense-majorero Francisco Navarro Artiles en la dedicatoria que me hizo (1989) de su Teberite. Diccionario de la lengua aborigen canaria. El señor alcalde, pues, no continuará, dice, porque a la alcaldía deben llegar “otras personas” para que “se renueven ideas, esfuerzos e ilusiones”.
 
Y como él no se reenganchará, tampoco debe hacerlo el señor Rivero para quien, con antelación, echa a los aires con música de malagueñas majoreras aquellas tradicionales frases que se reservan para despedidas y funerales políticos, aunque en este caso las adelantó: “Fue un buen presidente”; “Le tocaron tiempos muy malos, pero supo enfrentarse a ellos con arrojo y buen hacer”. Recordó, incluso, hasta su vocación “a pie de obra”, quizás en referencia a su habilidad para el ordeño o, tal vez, con el manejo del arado, quizás.
 
Aunque (¿intencionadamente?) le faltó un discurso más impactante y acogedor, obligatorio en las forzadas retiradas de quienes fueron el poder y que, por tanto, quizás reserve para el réquiem como político del señor Rivero: “Sé que hubiera continuado como el mejor presidente de Canarias. Pero sabe sacrificarse –lo cual le honra- por nuestra tierra y por su partido. Canarias jamás olvidará a Paulino Rivero, el presidente que sacrificó sus más bellas etapas de la vida para ponerse al servicio de las Islas y de sus habitantes, canarios que perpetuarán su recuerdo mientras vivan”.
 
Dijo también aquello de “Estoy al servicio del partido y haré lo que este disponga”, lo cual me suena a trasnochadas esencias cual relevos de quienes ejercieron como jefes locales y provinciales del Movimiento. Por tanto, tengo la firme convicción de que algo está hablado antes de que se hiciera público. Experiencias muchas tienen los representantes de CC en Fuerteventura para que las declaraciones fueran productos del azar, acaso de la casualidad, quizás de la improvisación. Tales conocimientos en las cosas de la política –adquiridos a través de los muchos años de servicios en cargos accesibles gracias a ella- no dejan al pairo toda una candidatura del señor Morales. Porque bien saben todos –y sabemos- que las cosas tienen sus momentos y sus normas, incluso hasta escritas.
 
Así, cualquier ciudadano no vota en las elecciones a una persona para la presidencia del Gobierno canario (los señores López Aguilar y Soria, por ejemplo, fueron los más votados en 2007 y 2011, respectivamente; sin embargo, no formaron Gobierno por pactos entre algunas fuerzas políticas). No obstante, encabezar una lista (en este caso, la del CC) es fundamental e imprescindible para llegar a la presidencia. De ahí que el señor Morales dijera también que está disponible incluso (muy esclarecedor el “incluso”) para formar parte de la que se presente al Parlamento autonómico.
 
Ahora bien: el señor Morales no considera conveniente que un político esté más de dos legislaturas… en un mismo cargo. O lo que es lo mismo: en otros, sí. (Hay quien fue concejal, alcaldesa, diputada; y hoy, senadora… Y lo que le echen.) Por tanto, quienes tienen la política como profesión pueden saltar de empleo en empleo sin barreras o cortapisas por el paso del tiempo o por sus humanas capacidades. ¿Y por qué el señor Morales no exige también la limitación en los cargos ajenos a presidencia?
 
Muy sencillo: porque él ejerce en representaciones públicas desde el milenio anterior; fue director general de Asuntos Sociales antes de tomar posesión como titular de la consejería de Empleo y Asuntos Sociales en 1999. Allí se mantuvo como tal hasta 2003. Y en 2005 accede a la alcaldía de Puerto Cabras. Por tanto, en 2015 llevará diez años como alcalde y casi veinte con nóminas de cargo público. (Fue candidato al Senado por Fuerteventura en 2011. El candidato del PP le ganó solo por dos mil votos. Si no, hubiera sido alcalde y senador.)
 
Por eso, cuando leí que el señor Morales consideraba necesario el relevo del señor Rivero como candidato a las elecciones de 2015 quise entrar en detalles porque me pareció una oferta muy valiente y, sobre todo, de cambio (no por el señor Rivero, sino por el sistema). Pensé que proponía la limitación en política como medicación ante la corruptela imperante. Pero al indagar en su vida profesional descubro que el señor Morales –como otros cientos- es un titulado en la política, lleva casi veinte años viviendo de ella. Y lo que pretende no es dar paso a gente nueva, sino cambiar de asiento o despacho oficiales. Mi gozo en un pozo.
 
Nicolás Guerra Aguiar es catedrático y escritor.
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