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La escultura de Neptuno, en medio del fuerte oleaje (Foto Jesús Ruiz Mesa) La escultura de Neptuno, en medio del fuerte oleaje (Foto Jesús Ruiz Mesa)

El espectáculo del oleaje en la costa de Telde

TA ofrece una selección de bellas estampas captadas por Jesús Ruiz Mesa

cojeda Domingo, 19 de Enero de 2014 Tiempo de lectura:

JESÚS RUIZ MESA
Telde.- Según las previsiones de la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) la situación del mar de fondo de componente noroeste, fuertes rachas de viento de 75 kilómetros, con fenómenos costeros en las islas orientales provocaría la alerta en todas las islas con olas de más de cinco metros.
 
Intenso oleaje que en el litoral teldense con un fuerte reboso causa espectaculares estampas de amplias y fuertes olas rompiendo contra los acantilados y deslizándose sobre las orillas con fuerza y un ruido atronador que sobre los acantilados de Clavellinas, Salinetas y Melenara, se dejaba sentir las vibraciones del golpe de mar contra estas superficies. Teldeactualidad en la mañana de este sábado 18, publicó la noticia del fuerte temporal que azotaba la costa de Telde con olas de 4 metros de altura, con excelentes imágenes de G.H.Betancor. Presagiaba que iba a continuar este fuerte oleaje el resto del día, como así ha sido por las imágenes que he podido captar desde las 17:00 a las 18:00 horas de la tarde de este sábado 18 de enero.
 
Espectáculo que ya en varias ocasiones con las mismas características climatológicas, desde este rincón marino teldense he captado por lo atractivo, diferente y sin faltar el debido respeto al mar, al Neptuno y a la propia naturaleza que nos sirve esta maravilla visual, robar algunas instantáneas a esta Natura que nos envuelve y deja entrever cada cierto tiempo, en ciclos y a su debida llamada, de que ella está ahí, la naturaleza de la mar, del mar, con sus sombras y luces, con sus goces, parabienes y disfrutes estivales, pero también con sus avisos, malhumores, precauciones y atenciones a sus llamadas fuera de temporadas.
 
Amamos nuestro mar, disfrutamos, le dedicamos versos, canciones, fiestas y navegamos con los santos que bendicen sus aguas, nos bañamos de su paz, calma y serenidad en el estío y los meses posteriores a las mareas del Pino, amemos y entendamos su cuerpo y alma de agua oceánica, cuando ruge desde el abismo de sus entrañas submarinas, de su cósmica historia agarrada al crisol de una geología volcánica, vomitando sus poderes por el estertor de un genio enfurecido, dioses embravecidos al contemplar su Neptuno, gobernador de las aguas y mares, aún herido, atado al puntón, resistiendo como un héroe mitológico la épica batalla marina de los embates, de los fuertes golpes de ese mar y sus estancias archipielágicas, que a sus espaldas resiste su memoria, sobre la escultura broncínea; y ahí, en pie, nos observa.
 
A través de los visores de nuestras digitales captamos su enhiesta figura, cual hidalgo caballero andante de los océanos, y, si como en esta tarde de invierno le añadimos el grandioso movimiento de esta fuerte marea y el constante golpear de las olas que a lo largo de toda la cala se formaban, con su particular recuento, en su bravío ataque contra las arenosas orillas que ya reflejaban en su espejo vespertino, el escenario natural de este paisaje, verdaderamente el espectáculo estaba servido. Otra sorpresa, de las muchas que experimento en cualquier punto de nuestra geografía, que me lleva a la reflexión, sencilla reflexión, sin más pretensiones ni preguntas del porqué de las cosas, simplemente con observar, sentir la caída de la tarde con este mar Atlántico frente a mí, me hace sentir vivo, y dar gracias por ello.
 
Con las debidas precauciones de haber cortado el acceso al muelle de Melenara y bandera roja desde todos los puntos bien visible. Verdaderos guerreros de este oleaje, deportistas se deslizaban bajo el tubo de enormes olas que rompían en las orillas con fuerza atronadora, dejando en su superficie pintorescas pinceladas de espumas, nebulosas de finas partículas de agua que escondían el horizonte tras su opacidad, y la llamada literaria del poeta sintiendo como nunca nuestro Atlántico sonoro, o dibujando en infinidad de matices cromáticos la pared de agua en la superficie o interior de la onda marina que bien supo captar en sus pinturas del Poema del Mar, el gran artista canario Néstor Martín- Fernández de La Torre……..¡qué más se puede pedir a esta hermosa naturaleza que nos sirve en bandeja de plata este maravilloso espectáculo!
 
De los versos del poema X de la Iniciación de El Caracol Encantado del poeta teldense Saulo Torón (Telde 1885-Las Palmas de Gran Canaria, 1974): “Mar violento o pacífico, mar encalmado o brioso, mar sombrío, mar luminoso: yo sé el secreto que guardas en tu fondo. Sé el misterioso impulso, e indomable encono con que impetuoso muestras tu ceño pavoroso; y sé en la paz amable y amplia de tus reposos, el hálito que mueve tu corazón recóndito. Tus iras, tus bonanzas, tus espejismos todos, revelan claramente tus sentimientos hondos…..Pero tú, mar excelso, mar augusto o brioso, pacífico o violento, sombrío o luminoso, eres el mismo siempre: potente y misterioso y múltiple…..porque tienes la eternidad de tu fondo”.
 
Muchas gracias, disfruten estas imágenes de una tarde de fuerte oleaje en la cala de Melenara.
 
Jesús Ruiz Mesa es colaborador de TELDEACTUALIDAD.
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