Statistiche web
El tiempo - Tutiempo.net
695 692 764

Viernes, 03 de Abril de 2026

Actualizada Viernes, 03 de Abril de 2026 a las 22:09:15 horas

Yeray Santana (Foto TA) Yeray Santana (Foto TA)

Tecnología

TA ofrece un nuevo artículo de doctorando Yeray Santana

cojeda Lunes, 26 de Octubre de 2015 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD

Telde.- Yeray Santana Falcón, vecino de Telde y doctorando en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ofrece una nueva entrega de su colaboración científica en TELDEACTUALIDAD. En esta ocasión, trata sobre la tecnología

 

Tecnología

Yeray Santana Falcón                                   

No siempre ciencia y tecnología significan lo mismo. Aún así es cierto que muchos medios disponen de una sección conjunta, o, incluso, algunas organizaciones de promover ciencia se encargan igualmente de la promoción de la tecnología. Claro está que el desarrollo tecnológico se basa en conocimiento científico previo, pero también que la ingeniería, o la adecuación del conocimiento científico a lo cotidiano, tienen mucho que ver. De cualquier forma, y basándonos en la parte científica que tienen los últimos avances tecnológicos, hoy vamos a ver algunas propuestas, si no atractivas, sí muy interesantes, que la tecnología nos va a ofrecer en los próximos años. No vamos a ponernos en plan ‘William Gibson’, ese escritor, considerado padre del movimiento cyberpunk, que ya en los años 80 hablaba del auge de internet, la inteligencia artificial, las redes sociales, las tabletas, y hasta de los ‘hackers’. No. No llegaremos a profetizar el futuro de dentro de 30 años, pero sí a ver por dónde se está avanzando actualmente.

 

Empezaremos hablando de trabajos que, aunque actualmente los desarrollamos humanos, quedarán solo reflejados en la memoria colectiva cuando las máquinas comiencen a llevarlos a cabo. Uno de esos trabajos consiste justamente en algo bastante mundano y del mundo moderno, la mercadotecnia. En unos años las ‘pesadas’ llamadas de empresas ofreciendo sus productos a horas desacertadas serán realizadas por robots dotados de argumentos para convencer de la compra de sus productos o servicios. No se tratará solamente de voces grabadas, sino de aparatos capaces de argumentar a partir de las excusas y respuestas que inventaremos para colgar el teléfono -o para aceptar la oferta-. En esa época, quizá, también interactuaremos de forma diferente con los cajeros del supermercado. Entre otras razones porque serán igualmente robots entrenados para reconocer productos, escanear precios, realizar el cobro, etc. Algo más avanzado que las actuales Cajas Amiga (con ese nombre, por cierto, ¿presuponen que las cajeras de toda la vida no son amigables?) y sus variantes. También podrán ser sustituidos los camareros por máquinas que sirvan comida en los restaurantes, o incluso los empleados de banca. Ya no podremos hablar de mi banquero de confianza, o de tal o cual restaurante con una atención muy humana; las máquinas sustituirán, como de hecho ya está ocurriendo, a las personas por su mayor producción a coste bajo -por ejemplo por el hecho de no descansar en una fábrica, o de no interactuar sino lo estrictamente necesario en los intercambios laborales, etc-. Muchas serán las profesiones que dejarán paso a las máquinas, de hecho, en 2013 se publicó un estudio acerca de lo susceptible que es una profesión a ser colonizada por máquinas.

 

Pero nuestros trabajos no son lo único que va a cambiar la masiva utilización de inteligencia artificial. Un nuevo mundo adaptado a nuestros contenidos, ya no solo online sino también real, y que utilizará la voz como interfaz está por llegar. Electrodomésticos inteligentes que responden a nuestras indicaciones, implantes subcutáneos que monitorizan nuestro estado de salud, gadgets que concentran toda nuestra interacción online -los smartphones ya cumplen ese cometido actualmente-, etc. Puede parecer simple ciencia ficción, pero quién de nosotros podría haberse imaginado cuando comenzó el siglo, hace apenas 15 años, que hoy día tendríamos teléfonos que nos permiten conectarnos instantáneamente con cualquiera en cualquier lugar, o que nuestra forma de interactuar sería a través de él, o que existiría una vida real y una online, o que... espero que se den cuenta de que aprovecho para criticar un poco nuestra actual forma de comunicarnos; volvamos a mirarnos a las caras y dejemos aparcado -al menos por un tiempo- la pantalla.

 

Pero hablando de inteligencia artificial, el futuro resulta fascinante. Hoy día se están desarrollando investigaciones dirigidas a crear cerebros orgánicos que puedan ser implantados en robots. Esto sí que resulta de ciencia ficción, y no de ciencia. Sin embargo es real, y desde hace unos años se está investigando la posibilidad de 'criar' cerebros que puedan poseer un cuerpo biónico propio. A pesar de lo increíble que parece en primer término, las neuronas cultivadas en laboratorio, bajo una red de electrodos no invasivos, pueden llegar a ser una manera de establecer control sobre un robot. Un desarrollo de nuestro conocimiento del funcionamiento básico del cerebro podrá dotar de capacidades sensoriales y motoras a robots en un futuro cercano. Al cultivar estos cerebros se consiguen crear sinapsis neuronales elementales (conexiones) de tal forma que se pueden investigar las relaciones entre pares de electrodos estimulados con dichas conexiones. Así, puede trazarse un mapa para, posteriormente, comprender de qué manera puede trasladarse estos estímulos a la toma de decisiones de un futuro robot. De hecho, ya se han visto progresos en la “inteligencia” en esta, por así llamarla, primera fase. Aún queda mucho terreno que investigar para poder desarrollar robots con inteligencia orgánica, pero a medida que avanza la investigación se consiguen cultivos de células neuronales mayores y más complejos. Mientras esta realidad llega, la investigación neuronal ya permite hoy día tratar pacientes con problemas de Parkinson mediante sistemas de estimulación neuronal profunda, y se investigan nuevas formas de interacción cerebro humano-ordenador que puedan ser útiles con fines terapéuticos; pensemos en mejoras en manejos de extremidades biónicas por ejemplo. Dentro de relativamente pocos años, nuestras capacidades neuronales serán estimuladas artificialmente mientras conviviremos con robots poseedores de la misma cantidad (o incluso mayor) de neuronas cerebrales.

 

Aunque podemos decir que todos esperábamos algo así, lo cierto es que aún lo vemos y nos parece (al menos a mí) algo increíble. Me refiero a los hologramas. Hace ya unos años, concretamente en 2011, que, en el aeropuerto de Luton, Londres, y en el de Manchester, unos supuestos hologramas guiaban a los pasajeros en la zona de embarque, en lugar de hacerlo personas de carne y hueso. Mucho ha llovido -sobretodo en esas zonas- desde entonces, y los hologramas han evolucionado bastante hasta la actualidad. Hace unos meses, en la puerta del Congreso de los Diputados, la plataforma No somos delito usó imágenes proyectadas para realizar la primera manifestación virtual, protestando por la Ley Mordaza (desde entonces cuento la cantidad de amigos que quedamos a tomar una cerveza por si acaso….). Sarcasmo y acidez aparte, las apariciones virtuales de personajes (Hugh Jackman en Madrid sin estar allí durante una presentación, Assange en Londres desde su exilio, algunas actuaciones espectaculares de Gorillaz, etc) nos asaltan de vez en cuando para nuestro asombro. Sin embargo, aunque espectaculares, no son realmente hologramas, ya que no son reconstrucciones tridimensionales de una persona, sino imágenes proyectadas. En la actualidad, esta tecnología está en pleno desarrollo y se pretende obtener hologramas en 3D en pocos años. Por ejemplo, en Israel se está trabajando en hologramas del sistema cardíaco de pacientes para obtener imágenes reales y observar el estado del paciente. Por otro lado, en Japón -dónde si no- están trabajando sobre las imágenes proyectadas en 3D incrementando la tasa a la que el láser se proyecta y han conseguido obtener imágenes virtuales que reaccionan al tacto.

 

Por ahora, nuestro futuro no se parece tanto al que imaginaron Zemeckis y compañía hace ya 26 años en Regreso al Futuro II ; no obstante, lo que existe hoy día, y está por venir bien valdría una entrada de cine de esos años. Lejos de realidades distópicas y de los posibles problemas que la tecnología ocasiona, y seguirá ocasionando durante los próximos años, el avance tecnológico no dejará de sorprendernos. Aunque, como ha venido pasando, casi sin que nos demos cuenta.

Yeray Santana es doctorando por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.147

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.