TELDEACTUALIDAD
Telde.- El policía local de Telde,Gilberto Díaz Gil, presenta este lunes en el edificio de Humanidades de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria un Trabajo de fin de Grado de Geografía e Historia sobre la detección de puntos negros de accidentes de tráfico que analiza las variables de tiempo y espacio y su interacción entre sí para determinar el comportamiento de la siniestralidad vial.
Con 38 años de edad y componente del cuerpo de seguridad municipal de Telde desde 2007, al que llegó después de cuatro años en el de Santa Lucía de Tirajana, Díaz concluye en su trabajo, que ha sido dirigido por el profesor Luis Hernández Calvento, que los accidentes responden a un patrón de temporalidad y estacionalidad y, así, a modo de ejemplo, ha podido comprobar que en Telde durante el periodo que va de abril a septiembre los siniestros de la circulación rodada se concentran en las vías de enlaces de los sectores de medianías con la costa, una circunstancia que responde, a su juicio, a razones socioeconómicas.
El estudio verificó que en 2013 se registraron en Telde 301 accidentes con heridos en sus vías urbanas, de los que 171 tuvieron lugar entre abril y septiembre y el resto entre octubre y marzo, según se pone de manifiesto en el mapa elaborado por Díaz que forma parte de su trabajo de investigación.
A partir de su experiencia profesional acumulada tras 12 años en los municipios de Santa Lucía de Tirajana y Telde, este agente ha comprobado comprobar que el trabajo de las Policías Locales, en cuanto a la siniestralidad vial se refiere es, por regla general, de carácter reactivo. “La realización de los atestados por accidente de circulación se limitan generalmente a dar cumplimiento a la legalidad vigente para garantizar, ante todo, la seguridad jurídica de los implicados”.
En su opinión, las unidades de atestados tienen en sus registros la información necesaria para comprender el comportamiento de la circulación, los peatones, la temporalidad, la estacionalidad y demás indicadores que, en caso de ser analizadas desde la perspectiva temporal y espacial, podrían ofrecer la información necesaria para empezar a orientar muchos de los servicios municipales hacia la prevención de los accidentes de circulación en vías urbanas.
Asegura que en “su paso por la Unidad de Atestados de Telde, entre la segunda mitad de 2008 y 2009, pude confeccionar una base de datos con los detalles más significativos de cada intervención en materia de Atestados y Denuncias”. Esta base de datos le permitió inicialmente disponer de un registro ágil para la búsqueda de datos, “cuestión inexistente hasta esa fecha”. Pero a su vez, le sirvió para disponer, por primera vez, de estadísticas generadas de manera automática mediante la explotación de los registros. No obstante, sostiene que “el planteamiento siguió siendo el mismo, es decir, de carácter reactivo y meramente estadístico, sin aportar información relevante a los jefes de servicio de ésta y otras áreas, que permitiera reducir la siniestralidad”.
Fenómeno estadístico
En 2010, Díaz inició su formación en el Grado de Geografía y Ordenación del Territorio, lo que antes era la licenciatura, y adquiere entonces los conocimientos necesarios para aportar una visión espacial de los accidentes de tráficos. “Desde el punto de vista temático, esta formación me ha servido para enfocar la siniestralidad vial como un fenómeno estadístico vinculado a variables temporales y espaciales, de diversa índole (socioeconómica, medioambiental, urbanística, etc.)”. Para ello se ha apoyado en los nuevos sistemas de información geográfica (SIG), “de gran potencial en la espacialización y en el análisis de variables geográficas, como son las relacionadas con el problema de los accidentes de tráfico”.
Mejora de los servicios públicos
Díaz asegura que el trabajo que presenta este lunes como TFG es “sólo el principio de un proyecto personal cuyo objetivo final es la mejora de los servicios públicos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Es de la opinión que el estudio permite conocer el comportamiento del fenómeno y, por tanto, puede dotar a las administraciones públicas de más capacidad en materia de prevención. “Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad encargados de la vigilancia del tráfico tienen en sus registros, la información necesaria para la obtención de los modelos de siniestralidad de cada territorio”.
El trabajo se articula en varias partes. Una introducción con definiciones propias de la materia, así como la visión general de ésta, “que parte de una perspectiva global para alcanzar una más local, pasando por los métodos de cálculo para aspectos sanitarios, económicos, etcétera”. Se abordan a final de este apartado los objetivos concretos del trabajo. A continuación se exponen los resultados obtenidos, tanto a través de las diferentes consultas bibliográficas realizadas, como mediante un acercamiento a los datos de Telde.



























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