Statistiche web
El tiempo - Tutiempo.net
695 692 764

Jueves, 09 de Abril de 2026

Actualizada Jueves, 09 de Abril de 2026 a las 22:32:38 horas

Yeray Santana (Foto TA) Yeray Santana (Foto TA)

El origen de las Islas Canarias

TA ofrece una nueva entrega del doctorando en la ULPGC y vecino de Telde, Yeray Santana

cojeda Domingo, 18 de Enero de 2015 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD
Telde.- Yeray Santana Falcón, vecino de Telde y doctorando en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ofrece una nueva entrega de su colaboración científica en TELDEACTUALIDAD. En esta ocasión, trata sobre el origen volcánico de las Islas Canarias.
 
El origen de nuestras Islas
Yeray Santana Falcón
Vaya agujero grande que hay subiendo por Marzagán. Se habrán dado cuenta, yo me quedé impresionado la primera vez que lo vi. Claro que por ese entonces me solía quedar alucinado cada vez que algo diferente llegaba a mis sentidos; los coches rojos, los queques de limón, el máquina total 3, Kelly Kapowski...! Pero aún así, creo que me hubiera impresionado igual siendo algo mayor, aunque nunca podré saberlo.
 
Puedo volver, y de hecho he vuelto muchas veces, pero nunca podrá ser como la primera vez. Eso es lo grande de las primeras veces, que por mucho que se repitan, son irrepetibles. Por esta razón, cuando por primera vez vi la Caldera de Bandama no supe asimilar la explicación que me daban sobre su origen y me quedé sin saber lo que pensar. Años después, y ya con una edad -pensaba- menos impresionable, subí al Roque Nublo y como era de prever me ocurrió exactamente lo mismo; llegué a la piedra soprendido por su tamaño real, pero fue al girar a la izquierda cuando me quedé extasiado al ver el paisaje.
 
Cómo era posible ese enorme valle que se extendía bajo nosotros. ¿Es que nadie se había dado cuenta de esto? ¿Nadie me lo podía haber dicho para ir mucho antes!!? Pero por mucho que intenté seguir las explicaciones de mis compañeros no fui capaz de salir de ese bonito estado de embriaguez, y me limité a disfrutar de la vista durante un buen rato. Tanto fue así que, sinceramente, sentí pena al abandonar ese lugar.
 
Debido probablemente a esas dos grandes primeras veces siempre me ha gustado caminar allá donde quiera que haya estado. Entiendan que me refiero a caminar por el monte, también llamado senderismo para los más técnicos, o trekking si hay alguno que le apetece hablar en inglés (...lo siento, pero estoy harto de tanto anglicismo de palabras que ya existen en castellano: running es correr, cooking es cocinar de toda la vida, y muffin y cupcake son magdalenas por mucho que algunos se empeñen en decir que se cocinan de forma distinta...seguro que yo hago la tortilla diferente y no le pongo otro nombre!!).
 
Últimamente he retomado esto de las caminatas aprovechando que mi padre quería desempolvar las botas y recorrer todos esos lugares más o menos escondidos que aún nos queda por ver. Está claro que todos queremos quedar impresionados por vistas inesperadas y lugares sorprendentes, y ni yo ni mi padre somos una excepción. Gran Canaria, con sus senderos bastante bien señalizados, sus varios niveles de dificultad, y sus cambios de vegetación y clima, supone un lugar perfecto para caminar, actividad que animo desde aquí a practicar.
 
Pero más allá de un buen lugar para caminar (y correr) por el monte, uno se da cuenta enseguida que estos paisajes de altas montañas, laderas empinadas, profundos barrancos, calderas, roques, acantilados, dunas, etc, han debido formarse por la acción de muy diferentes procesos. Somos el resultado de procesos volcánicos que han generado material y, por otro lado, de la acción de diferentes agentes erosivos (viento, mareas, lluvias,...) que han ido moldeando nuestro relieve. Hablar de todo ello daría para varias entradas de Ciencia Cercana, y la vida es muy corta para ello -es que hace poco volví a ver a Robin Williams en El Club de los Poetas Muertos...oh Capitán mi Capitán!!-, pero podríamos al menos hablar de cómo empezó todo.
 
Recuerdo aún cuando me empezaron a hablar del origen de las islas. Tuve la suerte de tener una maravillosa profesora de Biología y Geología en el instituto que nos transmitió su pasión por la ciencia y que, al tratar el origen de Canarias nos introdujo un concepto que luego se convertiría en normal; la duda. Entonces no se sabía con seguridad los procesos que habían dado lugar a las islas. Hablamos de una serie de teorías que trataban de explicar su origen pero todas ellas tenían sus puntos flacos. Aún hoy los geólogos no están del todo convencidos, y sigue existiendo discusión.
 
La más conocida es la llamada Teoría del Punto Caliente. Según ella, las Islas Canarias se habrían formado debido a la existencia de una zona profunda que, de manera anómala, presenta gran actividad magmática. Aunque se encuentra en una zona muy profunda (en el manto) puede encontrar grietas en el desplazamiento de la litosfera oceánica (la capa de rocas que tiene encima) sobre ella por las que ascendería material a superficie dando lugar a procesos volcánicos.
 
Como la placa tectónica africana (en la que se encuentran las islas) se desplaza hacia el este la primera isla en crearse por este vulcanismo habría sido Lanzarote y la última El Hierro. Efectivamente Lanzarote se formó hace unos 19 millones de años mientras que la isla de El Hierro es relativamente joven (en edad geológica todos somos bastante jóvenes...si alguna vez le llaman anciano recuerden eso!) y existe desde hace menos de un millón de años. Sin embargo, se han encontrado materiales en Fuerteventura más antiguos que Lanzarote, cosa que no concuerda con esta teoría. Además, la actividad volcánica en la historia reciente de Lanzarote -lo que hoy día es el Parque Nacional de Timanfaya- y la acaecida en el Teneguía en La Palma desmienten completamente esta explicación; cómo podríamos tener actividad en Lanzarote y La Palma cuando el Punto Caliente debe estar por la zona de El Hierro. Quizá el hecho de que esta teoría se haya utilizado también para explicar la formación de otros archipiélagos similares como Hawai, Cabo Verde o Azores la convierte en la más popular, pero no parece que sea capaz de satisfacer completamente nuestro caso.
 
Quizá la teoría más ingeniosa que se ha propuesto sea la Teoría de la Fractura Propagante o, como algunos la llaman -seguramente con algo de sorna- Teoría de la Raja que Viaja. Esta teoría supone la existencia de fracturas en la corteza terrestre que se habrían formado por el choque entre la placa europea y la africana. Esto provocó “roturas” en las zonas más débiles y formó en última instancia la cordillera del Atlas en la vecina Marruecos. La idea es que la actividad en esta zona da lugar a una serie de grietas por las que pudo escapar una gran cantidad de material que formaría las islas. Los periodos de actividad volcánica se explicarían por la apertura de estas fracturas, sin embargo, la principal batalla contra esta teoría está en que hay un vacío de actividad volcánica entre las Islas y el Atlas; aunque se conoce la existencia de la fractura del Atlas Meridional no se ha observado su continuación hasta las islas, ni a sur de ellas.
 
Una de las características de Canarias es que han basculado. Por explicarlo de alguna manera, se han “asentado” como los cimientos de una casa. Y una de las teorías que lo explican es la llamada Teoría de los Bloques Levantados. Esta teoría sugiere que cuando el continente africano dejó de desplazarse (tiempo antes de que se formaran las Islas) el resto de la corteza siguió moviéndose, de tal manera que colisionaba con el continente africano ahora estático. Esto provocó que zonas cercanas al continente se “arrugasen” y formaran grandes bloques de tierra. Al ir plegándose se crearon grietas por las que pudo ascender material para formar las Islas, bajo las cuales estarían estos grandes bloques levantados. Parece una teoría bastante válida pero no explica realmente el origen del magma, sólo da una explicación de lo que ayudó a su salida.
 
“Si no puedes vencerlos, únete”. Así debieron pensar los autores de esta última teoría, la Teoría Sintética, una especie de Frankestein que intenta aunar todas las anteriores (“Un anillo para gobernarlos, un anillo para encontrarlos, un anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas”....bueno, Hobbits y anillo aparte...). En esta teoría se da por hecho la existencia de un punto caliente ya que explica la presencia de algunos materiales que sólo han sido posibles de esta forma. Además, tal y como establece la raja que viaja, la formación del Atlas provocó grietas en la corteza que acumularía bolsas de magma, menos profundas que el punto caliente. Por su parte, los bloques levantados creados por las arrugas de la corteza cerca del continente africano fueron las causantes de que el magma contenido en el punto caliente, y en las bolsas de magma de las fracturas, llegaran a superficie. Hoy en día es la teoría más aceptada, pero, claro, deja a todas las anteriores en buen lugar y a todos complacidos. Es la que más fácil tiene poner a todos los investigadores de acuerdo.
 
Como dije, nuestra profesora del instituto nos introdujo una cosa maravillosa al empezar con el origen de Canarias, la duda. Todo en la ciencia es susceptible de duda. Cualquier nueva teoría es observada, criticada y avalada por el resto de los investigadores. He ahí, quizá, lo más bonito de esta dedicación; tratar de explicar lo que observamos y convencer a los demás que tu explicación es válida, aunque siempre exista la duda, que el próximo se encargará de solventar. De lo que no hay duda es de que hoy es un día fantástico (de hecho todos lo son). Termina rápido de leerme, coge las botas y sal a caminar que tantos millones de años para formarse, y tantas dudas sobre su formación, bien merecen una buena caminata para alucinar contemplando algún paisaje. Yo por mi parte saldré que mi padre ya tiene las botas calzadas y hoy toca maravillarse con Los Marteles. Incluso aunque no sea por primera vez.
 
Curiosidad….Hoy en día estamos obsesionados con la obesidad. No es para menos; Canarias está a la cabeza del país en cuanto a obesidad infantil (me gustaría saber si alguien ha hecho una relación entre obesidad infantil y presencia de establecimientos de comida basura), y en España las tasas de obesidad aumentan cada año hasta el punto que a día de hoy, uno de cada dos adultos tiene sobrepeso. ¡Una de cada dos!
 
Mientras que en dos tercios del planeta la gente sobrevive con muy pocos recursos, el resto, que sí dispone de recursos suficientes, sufre el problema contrario. Hambre por desnutrición (falta de nutrientes y no de cantidad en nuestro caso) en ambas caras de la moneda. Así somos... Pero lo que les traigo en la curiosidad de hoy es algo menos triste y que, espero, les saque una sonrisa; resulta que los miembros de la tribu Bodi en Etiopía compiten cada año por ser el más gordo del pueblo. Unos seis meses antes del ritual (¿concurso?) los hombres jóvenes comienzan una dieta de sangre (sí, por lo visto no han ido a comer morcilla a Teror) y leche de vaca para mostrar su físico ante el resto, y ser elegidos ganador. Éste será luego tratado como un héroe por su hazaña por el resto de la tribu. Aunque después todo vuelve a la normalidad y los “gordos” recuperan poco a poco su físico, una nueva hornada de jóvenes comienza su duro entrenamiento para conseguir tripa.
 
Yeray Santana Falcón es vecino de Telde y doctorando en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.148

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Publicidad

X
Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.