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Yeray Santana (Foto TA) Yeray Santana (Foto TA)

Lo mejor, octubre

Yeray Santana, doctorando en la ULPG, inicia en TA una colaboración periódica sobre los avances y controversia de la ciencia

cojeda Domingo, 21 de Diciembre de 2014 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD
Telde.- Yeray Santana Falcón, vecino de Telde y doctorando en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, inicia en TELDEACTUALIDAD una colaboración periódica sobre la ciencia con el nombre de Ciencia cercana. En ella, Santana tratará de los avances, problemas y controversias que se dan en la ciencia, así como los problemas que acontecen en Canarias y la investigación que aquí se lleva a cabo.
 
Lo mejor octubre
 Yeray Santana Falcón
Muchos amigos de “fuera”, como decimos nosotros, me preguntan qué momento del año les recomendaría para visitarme. Normalmente les digo que cualquier época es buena para que tengan más posibilidades de hacerme esa esperada (en la mayoría de los casos…) visita; pero también porque el clima de nuestras islas es tan benévolo que parece complicado que en una estancia de una semana no se disfrute de un tiempo magnífico. Sin embargo, si me dejan hacerles una pequeña confesión, les diré que, a mi entender, septiembre y octubre son los meses en los que parece que “los astros se alinean” y la naturaleza nos permite disfrutar completamente de los días. Tengo la sensación de que durante estos meses el viento nos da una tregua, la mar se calma, el cielo está más azul -quizá sea cosa mía-, las chicas más guapas -seguramente esto sí será cosa mía-, y la gente más alegre.
  
El porqué de esta sensación puede que no sea tan subjetiva como parece, y se deba más a un ciclo natural, a una variabilidad estacional en el tiempo de nuestras islas. Por otro lado, quizá el color del cielo, la belleza femenina y la felicidad de la gente, se deba más a mi estado de ánimo que a procesos naturales. Pero de alguna forma, no son más que el reflejo del buen tiempo en nuestra percepción de las cosas. Al fin y al cabo, a quién no consigue revirarle el humor una mar picada y un viento incesante y, por contra, quién no se alivia en un día calmo.
  
Como saben, las islas están afectadas durante todo el año por unos vientos, los Alisios, procedentes del noreste. Estos milagrosos vientos también azotan todas las zonas que comparten nuestra latitud. No obstante, lo que los hace realmente especiales para nosotros es que en su camino hacia las islas las capas bajas de los vientos se van “cargando” de la humedad recogida en su paso por el frío océano (formarán en las islas el mar de nubes). Además, contamos con la denominada Corriente de Canarias; una corriente oceánica de agua relativamente fría que tiene su origen en el Golfo de México y que, tras cruzar el Atlántico, una parte se bifurca hacia el sur discurriendo paralelamente a la costa de África, y bañando nuestras costas (ver Figura 1). El regulador térmico que supone estas frías aguas en el clima, además de la orografía de las islas, permite que en el archipiélago canario, en un lugar situado casi en el Trópico de Cáncer (una línea imaginaria que marca la posición más septentrional que alcanza el Sol en el llamado Solsticio de Verano, que tiene lugar el 21 de Junio de cada año, y que marca la zona tropical donde las temperaturas son más cálidas), las temperaturas sean más frescas de lo que se esperaría. Si se echa un vistazo rápido a nuestro alrededor, uno se da cuenta de que nuestros vecinos más próximos, en el Sáhara, se achicharran por el día y se congelan por la noche, mientras que nosotros disfrutamos de una confortable temperatura media anual de 21-22º.
  
Pero tanto la Corriente de Canarias como los Alisios varían a lo largo del año. En su variación tiene mucho que ver el conocido por todos Anticiclón de las Azores. Me encantaba ver a Paco Montesdeoca en la Primera de los años 90, con todos esos mapas de fondo con los soles redondos redondos y amarillos amarillos hablando de la “perturbación del Anticiclón de las Azores” (aquí lo vemos con un mapa en el que se observa el Anticiclón).
 
Me preguntaba qué sería eso, por qué esa ‘A’ tan grande en la pantalla, qué tendrían que ver los portugueses en todo esto, y por qué Canarias aparecía en un cuadrito debajo de las baleares… Pues bien, el Anticiclón de las Azores o Alta de las Azores -AA para los amigos- es un sistema atmosférico de altas presiones que se sitúa, más o menos, al Oeste de la península. Por su forma cuando lo vemos en los mapas barométricos (muestran la presión atmosférica), y por su acción, lo podríamos considerar un gran escudo ya que protege de la entrada de frentes a gran parte del país (el norte queda algo desprotegido, por eso en Galicia llueve tanto...pero eso es otra historia). No obstante, el AA no es un sistema estático, más bien todo lo contrario, es bastante dinámico, variando su latitud a lo largo del año: en verano el AA se intensifica y se desplaza hacia el norte, mientras que en invierno se sitúa mucho más al sur, por encima de las islas, y su intensidad disminuye. Durante su caminar va a modular el clima de la zona como veremos.
 
El flanco sur del AA delimita la posición de los vientos Alisios. Así, durante verano, los vientos Alisios son más intensos y atacan más las islas. Estos vientos aceleran su marcha al pasar entre las islas -del mismo modo que se aceleran al cruzar una calle estrecha- y pasar una mañana tirado en Melenara suele ser sinónimo de “encroquetamiento”. Pero también se da otro fenómeno no deseado por la lejanía del AA; la temida e incómoda calima o siroco. Son vientos, más o menos fuertes -el llamado “tiempo del sur”-, que proceden del vecino Sáhara cargados de polvo en suspensión. Esta situación empeora la calidad del aire --que se lo digan a los alérgicos-, afecta a la temperatura e, incluso, las partículas de polvo pueden actuar como núcleos de formación de gotas de agua y hielo, desarrollando nubes y, con ello, precipitaciones.
 
En invierno, por contra, la situación del AA protege en cierta medida las islas de la entrada de frentes procedentes del Atlántico. Sin embargo, se sitúa tan al sur que permite el acercamiento del frente polar. Esto supone la llegada de lluvias, más o menos intensas, normalmente a las vertientes opuestas a la de los Alisios. Por otro lado, ya desde finales de octubre, y hasta bien entrada la primavera allá por finales de abril, las capas intermedias de la atmósfera se van enfriando. Las masas de aire frío hacen bajar las temperaturas, sobretodo en altitud, y algo en medianías donde tenemos una “primavera fría” más que un frío invierno. Este aire frío provoca inestabilidad climática en las islas de mayor relieve, y da lugar a los conocidísimos días raros. Esos geniales días (permítanme el sarcasmo) en los que llueve de manera intermitente, sale el sol, hace frío, llueve otra vez,...
 
Sabiendo esto podría pues, decirle a mis amigos que vinieran en verano aún a riesgo de tener días ventosos. Que viniesen durante el invierno y sufrieran la rareza de la lluvia con sol (se casa una vieja, como reza el dicho). Que vengan en primavera, pero después de los meses, más o menos fríos, de invierno el agua del mar no ha podido acumular calor y está más fría que durante el resto del año, y el plan de playa no es muy apetecible. Sí es cierto, no obstante, que allá por mayo las medianías y las cumbres suelen teñirse de verde y es buena época para visitarlas, pero con lo que cuesta meterse en el mar, y por tener que coger alguna vez la “chaquetilla” creo que queda en una buena segunda opción. Pero si lo que queremos es que disfruten del buen tiempo en el archipiélago qué mejor que proponerles venir de mediados de Septiembre a mediados de Octubre. Durante estos casi dos meses tenemos la situación perfecta; los vientos disminuyen su frenética actividad, el AA está regresando de su posición norte y filtra la entrada de frentes, el agua de superficie posee el calor acumulado durante los meses previos de verano debido a la mayor incidencia de radiación solar, la atmósfera se limpia por el comienzo del enfriamiento de las capas altas y nos luce un radiante azul intenso, tenemos naranjas, mangos...Y por si todo esto fuera poco, y aunque no se debe a un proceso natural, las playas se vacían por el fin del periodo vacacional, se acaban las rebajas y las aglomeraciones, la gente es más feliz y las chicas más guapas. Bueno, como ya les dije, quizá esto sólo sea mi percepción.
 
Curiosidad…¿Alguna vez se han preguntado por qué los pájaros suelen cantar por las mañanas y poco por las noches? En general los pájaros cantan por dos razones; para delimitar su territorio (¡Ey, aquí estoy yo!) o para apareamiento (¡Ey!, aquí,...estoy yo). Pero, además hay quien sostiene que los pájaros cantan por el mero placer de cantar. Incluso estudios que reflejan que cuando un pájaro macho le canta a una hembra se estimulan sus circuitos neuronales. En cualquier caso, una explicación mucho más romántica, en el sentido soñador de su significado, es la que da el director Gus Van Sant en su película sobre el cáncer Restless (y que recomiendo encarecidamente); “Hay un tipo de pájaro cantor que piensa que muere cada vez que anochece. Por la mañana, al despertar, está tan feliz de seguir vivo que canta la canción más bonita que conoce”.
 
Yeray Santana Falcón es vecino y doctorando en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. 
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