Y llegó el esperado día de la partida, un domingo 22 de noviembre de 2015, fresco, nublado, la 30ª edición de la Atlantic Rally for Cruisers 2015 ARC, después del compás de espera de las actividades programadas a lo largo de un tiempo dedicado a las formalizaciones y protocolos de la programación de esta gran prueba náutica, en una mañana dominical cuyas previsiones meteorológicas del día anterior, sábado 21, anunciaban lluvia, viento y temperatura más baja.
La edición del pasado año tuvo que suspender su salida por las condiciones meteorológicas, aunque a lo largo de la tarde iniciaron su periplo. La de hoy, una mañana que se deseaba luminosa sobre el mar de nuestra bahía capitalina y en calma, resultó nublada. Ya habían caído precipitaciones desde la mañana en puntos de la isla, el cielo sobre el Puerto y la Avenida Marítima estaba algo despejado, lo suficiente claro para lucir la salida de tal cantidad de veleros que iban a zarpar rumbo sur oeste, buscando aguas oceánicas con rumbo a la isla Caribeña de Santa Lucía.
Una vez más cumplieron con la cita que cada final del mes de noviembre convoca la mundialmente famosa ARC Atlantic Rally for Cruisers, que en la 30 edición correspondiente a 2015, tomaban la salida unos 202 veleros en sus diferentes clases desde la bocana del Puerto Deportivo de Las Palmas de Gran Canaria, y situados frente a la Avenida Marítima con un espectacular despliegue de mástiles, velas, y quillas que en primer plano, dejaban ver el espectacular paisaje portuario de las grandes estructuras metálicas de las grúas, barcos atracados en otros muelles, las monstruosas patas que soportan el peso de las torres de prospección petroleras, las idas y venidas en torno al lugar de salida, esperando las señales acústicas que marcarán el tiempo de salida de las tres categorías.
Los barcos, sus patrones, tripulantes navegantes, familiares y amigos, iniciaban el momento de escribir en sus cuadernos de bitácora la gran aventura transoceánica, el gran reto. Para algunos, marineros y marineras, retos ya conseguidos y repetidos, volvían por Gran Canaria para cubrir las 2.700 millas náuticas que separan estos días de navegación la isla de Gran Canaria y la de Santa Lucía, a las puertas de las islas del Mar Caribe.
Un clásico de las grandes travesías desde nuestra atlántica capital, que en su 30 edición marca este punto de partida por excelencia, para emprender una de las competiciones náuticas deportivas más importantes del mundo. Una aventura para emular, aprovechando los vientos alisios favorables, las navegaciones de los siglos pasados. A toda vela, cruzar el gran charco, alcanzar la otra orilla, y gritar tierra a la vista, en este caso, alcanzar el puerto de Rodnay Bay Marina de la isla de Santa Lucía. Participan tripulaciones de diversas nacionalidades donde este deporte tiene una gran representación: Reino Unido, Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Holanda, Italia, Noruega, Suecia, Estados Unidos, España, entre otras.
El pasado domingo 8 de noviembre tomaron una primera salida los 64 barcos de la ARC Plus, zarpando en su ruta Gran Canaria-Cabo Verde, y después de una parada de tres a cinco días, iniciaron igualmente su navegación hacia Santa Lucía. Los 5.000 Kms de distancia pueden ser cubiertos en un promedio de 12 días en los barcos más rápidos, y los de recreo entre 18 y 21 días. Un auténtico reto para los intrépidos navegantes que en esta ruta emulan la seguida por Colón.
Esta competición náutica considerada como la transoceánica más popular del mundo aporta un gran impacto económico y de promoción para beneficio de nuestro puerto, muelle deportivo, la ciudad de Las Palmas y Gran Canaria, suponiendo una importante fuente de ingresos, ya que teniendo como base logística nuestro Muelle Deportivo, son debidamente atendidos para elaborar planes de navegación, revisiones técnicas, infraestructuras navales, equipos de navegación, cartas meteorológicas, documentaciones requeridas, mantenimiento, abastecimientos, provisiones, consultas, turismo, visitas, excursiones, y otros servicios, hacen que todo este entramado de asistencias durante su estancia nos suponga un considerable beneficio económico para nuestra ciudad y su puerto.
Al final, al fondo del gran arco que forma la bahía capitalina en su espacio portuario, a la sombra del volcánico paisaje de las montañas de Las Isletas y el Faro vigilante, abajo en el moderno Muelle Santa Catalina atracados a ambos lados, tres grandes cruceros que apenas dejaban ver dicho dique, el Aida Sol, el Queen Victoria de la Cunard Line con su inconfundible chimenea roja y negra, y uno los grandes gigantes recién salido de las factorías navales, el Mein Schiff 4, que en estos meses de temporada de cruceros son asiduos visitantes de nuestro puerto.
A medio camino entre el espigón del Muelle Deportivo y la Catedral, me sitúo en el espacio que antaño ocupó el primer Muelle de Las Palmas, en San Telmo, a un paso de la escultura “Ceñida” Monumento a la Vela Latina Canaria, erigido en 1998, del artista Juan Antonio Giraldo; desde esta atalaya sobre la Avenida Marítima el despliegue de veleros es continuo. Un numeroso público que se protegía del viento y en intermitencias una escasa lluvia, cámaras digitales en ristre y otros medios de soporte obtenían imágenes para la memoria de este evento.
El Buque de Acción Marítima de la Armada Española (BAM), Tornado, lanza las señales de salida para las clases o divisiones de multicascos a las 12:30 hs. A las 12:45 hs. la división Racing, y a las 13:00 hs. la de Cruceros. Arranque a toda vela que con la rapidez que el empuje del viento reinante permite, a lo largo del litoral van desdibujándose los perfiles al entrar en zonas de densa bruma, no pudiendo captar la cantidad de arboladuras que en cielo azul y horizonte claro, como en otras ocasiones, se han podido tomar hermosas imágenes marineras.
Esta vez el tiempo, las nubes, un viento de componente nordeste de 25 nudos, bajo un cielo gris plomizo y el propio estado del mar lo impide. Todo el trapo se confundía a lo lejos con las encrestadas espumas que dominaban el horizonte. Así y todo, esta prueba náutica, como siempre, presentó un hermoso espectáculo revestido de una belleza plástica, marinera, porteña, histórica, deportiva y festiva sobre las aguas del litoral capitalino. Hasta los matices grises dieron la pincelada cromática y paisajística de los lienzos de paisajes marineros del Norte de Europa.
La imaginación me lleva a las estampas en sepia, blanco y negro del Puerto del Refugio, del Puerto de La Luz, del decimonónico devenir de un siglo XX que se abría a las nuevas esperanzas de un mejor futuro para Gran Canaria y Canarias, la gran obra del ingeniero teldense Juan de León y Castillo y de su hermano el político y diplomático Fernando, los dos hicieron posible esta puerta abierta en el Atlántico Medio, El Puerto de La Luz y de Las Palmas de Gran Canaria, que hoy en la mañana gris del 22 de noviembre de 2015, el siglo XXI celebra, da la bienvenida y despide, sobre las mismas aguas que antaño, siglos atrás, lo hicieran aquellas vetustas naves, barcos y navegantes que en sus periplos navegaron el gran viaje de ida y vuelta, Canarias-América-Canarias.
En sus derrotas cruzarán las aguas del litoral teldense que desde nuestras atalayas sobre los acantilados observamos cómo sus siluetas blancas se pierden entre el grisáceo de la mar lejana y horizonte, continuando su viaje recién iniciado. Nuestro Faro de Taliarte saluda y despide su paso. Otros escribieron su propia historia marinera siguiendo las mismas señales, las mismas posiciones. El Faro de Maspalomas les despide más al Sur.
Desde el Muelle Deportivo de Las Palmas de Gran Canaria la 30 edición de la ARC 2015 vuelve a navegar sobre la ruta que aquellos hicieran en los tiempos en que la mar océana presentaba un reto, un misterio, un plus ultra. Los navegantes del siglo XXI inmersos en el Atlántico que baña las dos orillas cumplen y navegan sus aguas, aceptan el reto, el misterio y atravesar el plus ultra oceánico, es su personal aventura.
Hasta siempre, navegar hasta alcanzar la otra orilla, allí dejarán nuestro mensaje y saludo, el de los que aprovechando el alisio a su paso por nuestras islas, las Canarias, las Afortunadas del Archipiélago Atlántico. Desde Gran Canaria, lo hicieron en otro tiempo, y ahora, en silencio, en soledad, con el rumor de las olas meciendo sus blancas quillas, el aliento de Eolo hinchando sus velas, arribar a la otra costa descubriendo el nuevo mundo del siglo XXI. Que el cuaderno de bitácora registre la mejor experiencia de sus vidas.
“Cruzaré las desconocidas aguas tenebrosas, abriré sus entrañas, pasaré el non plus ultra, ni tempestades, ni galernas irán en mi contra, acontecerán glorias y conquistas asombrosas. La fe y la creencia marinera de otear más allá de lo conocido, la inquietud por buscar otros caminos, eterno sueño del hombre, navegar es otra forma de vivir dando a lo incógnito un nombre, descifrar el misterio secular de los extraños confines aún no sabido”.
Buena navegación y hasta siempre marineros. Muchas gracias.
Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.



























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.147