TELDEACTUALIDAD
Telde.- La sede del Círculo Cultural de Telde acogió el pasado jueves la presentación del poemario Ardor del Agua del escritor, poeta, antólogo, compilador y editor canario, Javier Cabrera. Se trata de un libro editado por Gas Editions, con fotografías de Ángel Luis Aldai.
Crónica de la presentación
por Jesús Ruiz Mesa
El pasado jueves 5 de febrero fue presentado el poemario Ardor del Agua, del escritor canario Javier Cabrera en la sede del Círculo Cultural de Telde, del Molino del Conde. Libro editado por Gas Editions, con ilustraciones fotográficas de Ángel Luis Aldai, que tiene que ver mucho, como bien dice el autor: “Que va en mi favor, con el espacio donde se presenta, el Molino del Conde, sede del Círculo, el Ardor del Agua, con la creación del agua, y enfrente de la casa del agua. Leonilo y yo lo comentábamos porque los dos somos de Gáldar, nuestro pueblo también mucho que ver con el agua. Una de las calles, la de Doramas, se llama popularmente Calle del Agua. La vida y memoria histórica que tenemos, sobre todo de la infancia consciente está relacionado con el mundo del agua, cantoneras, acequias, y el agua. Este creo que es un sitio perfecto para presentar mi obra”.
Un bellísimo canto poético a la naturaleza propia del agua en seis movimientos: prólogo, memorial del agua, interludio, ardor del agua, isla al agua, y epílogo.
Inicia el acto de presentación el profesor Arístides Ramírez Martel, miembro de la junta directiva del Círculo Cultural, que expresa el agradecimiento al escritor, por haber escogido este emblemático lugar que abraza precisamente el concepto literario principal del poemario, el agua: “Bienvenidos, el Círculo Cultural de Telde se honra en acoger la presentación del libro Ardor del Agua del compañero Javier Cabrera. Él es poeta, antólogo y compilador y además editor literario. Tiene en su haber varios premios y menciones de poesía, tanto de Canarias como fuera de ella.
Asimismo es un activo participante en congresos, festivales y encuentros literarios tanto a nivel nacional como internacional, y tanto como participante como tareas de organizador. Diría que en conjunto Javier es un auténtico agitador cultural, por una parte crea y por otra difunde, no solo su obra sino la de otros autores canarios, él está detrás del mostrador y también dentro.
Este Círculo también ha sido testigo de la colaboración de Javier en varios de sus eventos. Unos en homenaje de poetas canarios como ha sido el dedicado en una ocasión a José María Millares, en otra ocasión a Pedro García Cabrera, o también en actos de presentación de libros como ha ocurrido con Rafael Franquelo y en otra ocasión con Salvador Sánchez Borito. O sea, que Javier es un viejo conocido nuestro y esperemos que lo siga siendo por mucho tiempo. Le acompañará en este acto el profesor, articulista y poeta Leonilo Molina conocedor amplio del mundo literario y poético canario, y en particular de la obra de Javier, nos introducirá e ilustrara en las claves de la obra Ardor del Agua. Gracias a todos por venir y gracias a Javier por haber elegido el Círculo para dar a conocer su libro. Gracias”.
Interviene Leonilo Molina que expone: “Gracias a todos por estar aquí, agradecer a Javier por la confianza depositadas por poner en mis manos el desafío de presentar su libro. Resulta muy gratificante poder acompañarlo en este lugar al que le tengo una especial querencia, desde la primera ocasión en que estuve en él me pareció, a pesar de los afortunados actos vandálicos, que se conserva como un importante vestigio de la arquitectura industrial en Canarias. El lugar más idóneo para la presentación de Ardor del Agua. El conocimiento de este poemario no pudo ser más hermoso cuando inicié su lectura en el jardín de la Casa Museo Antonio Padrón, a la que profeso una especial inclinación. Anoté en sus primeras páginas a Javier debo esta joya al auspicio del agua mansa de Antonio Padrón, frente a la pequeña fuente de su jardín.
El libro de Javier Cabrera, Ardor del Agua, nos plantea desde el primer momento, a mi parecer un claro dilema. Responsable de ello es su título cuando pensamos en agua nos viene a la mente todo lo contrario, su frescor, ahí al iniciar su lectura toda una contradicción que conforme avanzamos en ella se va disipando, sobre todo cuando conocí por boca de su autor el origen del título. Interesa destacar del libro sus características como material de compañía, dimensiones, el componente de su factura y el propio texto en sí, recomiendan conservarlo bien cerca y hacerse acompañar del mismo. Conforme nos vayamos adentrando en sus poemas podremos comprobar como por su temática es el libro ideal para andar por el territorio galdense en particular y del grancanario en general, abundando en la idea por todas y cada una de las islas, aunque sería menester incidir en aquellas que por su lugar, relieve, atracción del agua, su presencia como componente del paisaje este más constatada.
Merecen las ilustraciones al texto perfectamente escogidas de una colección de fotografías de ángel Luis Aldai, cuya temática no puede ser otra que el agua y todo aquello relacionado con la misma, que hacen gala a la naturaleza del libro, un poemario ilustrado, no a la inversa.
Comprende el poemario con el agua como eje central, seis partes diferenciadas en lo concerniente a su denominación, no al asunto del que trae noticia. Si de una obra musical se tratase, podríamos referirnos a seis movimientos con distintos ritmos y entonaciones sin distanciarse de su razón de ser, el agua. Precedido por una cita de José Corredor- Matheos, ….y que el poema sea. En efecto a partir de aquí todo es poema. El prólogo da paso al primero de los movimientos, Memorial del Agua, que conforman el libro. Lo precede un haiku de H. Shomin.
Se trata de un movimiento largo y sostenido, el más dilatado, 69 estrofas, poemas, entre cuatro y cinco versos, casi como totalidad las del libro. Aquí el autor deja patente su interés por el territorio, no dudando en denunciar como la mano humana ha ido deformando el paisaje, introduciendo elementos ajenos a aquel. Así podemos leer, “tapiz de los mil verdes: damero inconcreto que compone el valle: región ahora sumida en “lo plástico”. La referencia al título de esta primera parte se concreta hábilmente en los callaos, símbolo palpable de la memoria del agua, “la memoria lenta del agua acaricia la piel de los callaos: el arcano del monte viaja en su rumor”.
Interviene al autor, Javier Cabrera: “Con el tiempo me he ido dando cuenta del deterioro del paisaje en las islas y más concretamente en los litorales como el de Gran Canaria, este proceso está determinado en el libro y me interesaba recalcarlo. El libro se estructuró, el agua se presta a estos movimientos, como bien decía Leonilo, en el paisaje del riego, de las acequias de las formas de distribuir el agua sobre los campos. El poemario durmió el sueño de los justos durante diez años, escondido en una gaveta, hasta que el objeto de la obra, publicación, poemario, y edición en su conjunto es una maravilla. Un pequeño tratado hermoso.
Al principio se le había titulado Memorial del Agua, pero al observar después de un día de lluvia el agua encharcada, un hombre con un perro intentaba que no bebiera esa agua encharcada, ya que alguien espetó: esa agua tiene ardura, era agua mala para el animal. Aquella palabra me pareció muy lírica, masculinicé ardura y de ahí la razón del título, ardor del agua. Poemas que parecen escritos recientemente y me gusta que la literatura no dependa de ciclos cerrados.
Algunos lectores me dicen que parece un poema largo, como un barranquillo continuo, sin grandes avances de agua. Conceptos de poemas ríos, poemas barrancos, o poemas continuos que acaban en otras aguas. Esta es la fundamentación literaria del poemario.
“Sobre alas que el mar se instala será del vuelo su semejanza Celeste el vasto cuerpo que la corteza abraza”. “Vaga inmenso salta tumba moroso. Un verso brama y basta tronar de universo en el verbo: instaura lluvia el agua”. “El pinar amansa el ánima del agua que pace bajo la hojarasca: su pulmón es de agua”. Clara el agua bulle por la estancia arcana que la roca ordena: acude mansa”.
“Allí donde el hombre mora el agua ordena sus estancias: cruza verdor sobre sus estancias. Ladera abajo los pinos bajan quedos a visitarse en su reflejo de agua en el agua apresada”. “La lengua azul del agua penetra mansa las tierras altas: el pico verdeado contra el azul lo declara”. Bajo el arenal se adensa la memoria azul del agua: vibra en el ojo verde de la retama que por la cima de la duna se alza”.
“El hombre levanta torres no para vigilia de la labranza: para que acuda el agua en su ardor necesaria por tan sagrada. El cielo quieto/denso el pinar y el agua ajustada a la piedra fabril que el hombre encastró en la montaña”. “Doméstica el agua refleja en su seno la casa del hombre: en la mirada aviva su aquietado rumor. Se hace hondo el valle cuando halla la hondura del agua en el verdor que pinta el cañaveral”.
“Y se alza la montaña buscando en la panza blanca del cielo el agua: por los peñascos oculta ya salta”. “El palmeral verdea el fulgor que vibra en las aguas la palmera narciso a mirarse en ellas baja”. “La naturaleza disemina verde por donde el hombre ordena claror de las aguas”. “Almagre la tierra aclama la sangre almagre que por el agua le baila…..pero ¿y qué fue del agua?”.
Después de una interesante rueda de preguntas referentes a lo tratado, inspirado y creado en cada poema por su autor, Javier Cabrera, finaliza la presentación y recitado de poemas con la firma y dedicatoria del poemario que su autor en un canto general al agua, al agua nuestra, de todos y cada uno, al precioso líquido elemento que mana y brota desde lo profundo de nuestra compleja geología, y que en este invierno gracias a la generosa aportación en forma de lluvia serena ha cubierto de un tapiz verde cualquier rincón de nuestra geografía insular: “Bajo este pórtico de piedra el hombre anhela el milagro del agua: hurta su misterio del arcano de la tierra”. Ardor del Agua, presentado por Javier Cabrera en el Molino del Conde sede del Círculo Cultural de Telde: “La rueda que mueve el secreto del agua en la gruta es la rueda que interpreta su misterio de piedra”. Enhorabuena por este bellísimo poemario dedicado al agua. Muchas gracias.
Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.
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