TELDEACTUALIDAD
Telde.- El Círculo Cultural de Telde fue escenario en la noche de ayer martes de la inauguración de Danzas de lava. Una muestra de seis esculturas con las que el autor Máximo Riol rinde homenaje al desaparecido César Manrique. Medio centenar de personas arroparon a este consolidado escultor radicado desde hace muchos años en el municipio.
Con la intervención de Da. Lucana Falcón León, presidenta del Círculo Cultural de Telde, la noche del martes 20 de mayo, se inició el acto de inauguración de la Exposición “Danzas de la Lava”, Homenaje a César Manrique, que el escultor teldense Máximo Riol Cimas reúne en seis obras de su producción artística en la entidad cultural.
Lucana Falcón expone: “Señoras y señores, buenas noches y bienvenidos. En nombre del Círculo Cultural les damos las gracias por acudir esta noche a la inauguración de la exposición de esculturas, Danzas de la Lava, del artista Don Máximo Riol Cimas. Una muestra con la quiere rendir homenaje al polifacético e ilustre artista canario César Manrique.
Máximo Riol Cimas, nacido en Lorca, Murcia (1948), se traslada muy joven a Las Palmas de Gran Canaria. Afincándose posteriormente en Telde. Fue alumno de Felo Monzón en la Escuela Luján Pérez (1963-1965), la influencia del admirado maestro le ha marcado su trayectoria artística. Arquitecto Técnico por la Universidad de La Laguna (1975) ha trabajado como Catedrático de Dibujo Lineal y Perspectiva en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Las Palmas de Gran Canaria.
Ha participado en innumerables exposiciones, tanto individuales como colectivas. Su obra se encuentra dispersa por la geografía española y en varios países americanos. Ha obtenido numerosos premios. Sus trabajos, realizados preferentemente en hormigón o acero, han sido objeto de estudio y análisis por numerosos críticos. Es directivo y socio fundador, en 1997, de esta entidad, el Círculo Cultural de Telde. Celebramos en estos días el decimoséptimo aniversario de su constitución con la presentación, el pasado día 2 de mayo del libro Caleidoscopio de Julio Pérez Tejera.
Continuamos hoy con este hermoso conjunto de esculturas fruto del espíritu creativo de este gran artista. Felicitamos al autor por esta magnífica muestra y le agradecemos el esfuerzo para aportarnos esta exposición al igual que su compromiso de siempre con el Círculo y con esta ciudad. Asimismo doy las gracias al presentador Jonathan Allen, crítico de arte y gran conocedor de la obra de Riol.
Gracias también a Don Carmelo Ojeda, director de Teldeactualidad por la participación y el patrocinio de todos los actos del Aniversario del Círculo. Por último, les avanzo que finalizaremos los actos del Aniversario con la entrega del Premio Telde al Mérito Cultural a D. Jesús Ruiz Mesa, hecho que tendrá lugar el jueves 22 de mayo en esta misma sala a las 20:00 h. Aprovecho para invitarlos a todos. Enhorabuena a todos y muchas gracias”.
Interviene el crítico de arte y conocedor de la obra escultórica de Riol, D. Jonathan Allen: “Buenas noches. Me alegro mucho de estar aquí esta noche, en esta sala que ocupa una entidad privada para la exposición de sus eventos, sea cual sea su naturaleza. Antes de abordar la obra de Máximo Riol que aquí se inaugura, quiero insistir en la determinante dimensión de la gestión privada en esta Europa compleja y crítica que nos ha tocado vivir. Tras veinte largos años de iniciativas, proyectos, comisiones e informes relacionados con la vida cultural pública de este Archipiélago, que directa o indirectamente me han tocado vivir, y que siempre reivindicaré porque he intentado actuar con claridad y objetividad, estoy plenamente convencido de que la sociedad civil organizada en grupos y asociaciones, es la última y mejor garante de la vida cultural de un pueblo, ciudad región o comunidad.
Huelga decir que la vida y obra de Máximo Riol, uno de los escultores consagrados (y ya veterano pero no senil) de Gran Canaria y el Círculo Cultural de Telde han estado, están y estarán unidos, y que esa circunstancia y enlace, es de vital importancia y ejemplo para eso que denomino “el tejido cultural difuso de la sociedad”, y en el cual participamos todos. Que este histórico molino, enclave de la producción alimentaria, se conserve y adapte para los usos de la actividad cultural contemporánea, me llena de esperanza, y me retrotrae a décadas muy recientes, en que Telde se significó y brilló en la dinámica del apoyo municipal a la cultura, y que no dudo, volverán, cuando las aguas revueltas del presente se amansen y reposen.
Si siempre he incluido la obra de Máximo Riol en catálogos, historias generales y exposiciones temáticas, es porque creo en las características de su modernidad, y en el rigor de su estética escultórica, que no presenta, y no es un hecho baladí constatarlo, errores de forma y expresión que minen su desarrollo progresivo, esos pasos equivocados o salidas de tono que los críticos difícilmente enmascaran bajo la retórica complaciente. Debo decir también que el escultor me comunica sus creaciones más recientes en el último momento posible, cosa que no deja de irritarme. Creo que lo hace sabiendo que éste, su crítico, valorará intrínsecamente un pensamiento y una ejecución exigente, y le perdonará los comunicados de última hora.
Máximo Riol ha inscrito su escultura en la gramática de la vanguardia y no se ha dejado seducir por las tentaciones oportunistas de la imagen y la figuración. Su exploración del hábitat primigenio de los primeros pobladores de Canarias, su proyección del hueco interior de la vegetación xerófila (los cardones), su recreación de los goros, y su voluntad de explorar los túneles y tubos intratelúricos, lo sitúan en esa búsqueda “psicogeológica” que surrealistas y nuevo realistas establecieron como identidad verdadera de la experiencia y realidad insular.
El volcán y sus coladas exteriores, los ríos de lava, o su horadación profunda del subsuelo, sus cuevas y tubos, comenzaron a fascinar a los geólogos y naturalistas del siglo XIX, al gran Humboldt, a Von Buch, y a George Hartung, el primer ilustrador de las coladas de lavas y malpaíses que dibujó durante su viaje científico a Lanzarote en 1856. Esa parte de la naturaleza canaria que exhibía y exhibe aún las consecuencias de la erupción, se contraponía a la imagen y los iconos de las feraces medianías y boscosas cumbres. El malpaís no tenía lugar en el arte, el volcán era una curiosidad para geólogos, y las cuevas una curiosidad del naturalista.
Las vanguardias en Canarias se distanciaron de la tradición mitológica del Jardín de Las Hespérides, de la visión clásica de las islas, y dirigieron su mirada y sensibilidad hacia lo más esencial de la tierra y sus pobladores. Óscar Domínguez desgarró la corteza terrestre para mostrarnos los cementerios de los guanches y los procesos del magma. Rafael Monzón ubicó al hombre canario dentro del volcán, atrapado en sus cráteres y sujeto a su morfología creadora. Y, finalmente, César Manrique, tras su estancia en Nueva York, a finales de los años cuarenta, retornó a Lanzarote y fijó su vida y obra en el volcán y la lava. Literalmente porque hizo en un tubo lávico su casa.
En estas piezas que hoy vemos por primera vez y que el artista titula “La danza”, todas las geometrías y las dinámicas rítmicas de distintas etapas y obras, se funden en movimientos continuos, creando una imagen casi inabarcable de lo proteico, de la forma en plena autogeneración. La danza nos sumerge en la plasticidad terrible del magma, cuyo enfriamiento reflejará el infinito espectro del volumen y la textura. Riol, sintetiza línea y vacío en una corriente horizontal que conduce su escultura hacia una nueva expresividad neo-barroca. Aunque solo la veamos a pequeña escala, esta obra propone una escala escultórica ambiental y monumental, prácticamente irrealizable, la posesión de la geografía por la metáfora de su propia creación. Buenas noches y muchas gracias”.
Interviene el escultor Máximo Riol: “Buenas noches amigos y amigas. A César. Con esta exposición quiero hacer un homenaje a César, con el que tuve el honor de compartir sala en San Antonio Abad, en la gran exposición que se celebró con motivo del Centenario de la U.G.T en el año 1988 (hace ya la friolera de 26 años). César fue una persona que defendió Lanzarote con uñas y dientes y habría sufrido mucho si hubiese visto el desmadre urbanístico que después de su muerte se cometió en toda España.
A los creadores del mundo del arte nos preocupa la estética y tenemos la obligación de denunciar la polución visual que nos agrede. Debemos delatarlo incluso si nos persiguen por ello. César nos transmitió el respeto por la naturaleza y demostró que con ideales estéticos y creando espacios bellos, se consigue el atractivo turístico, de no ser así, le haremos una competencia seria a Río de Janeiro a sus favelas e incultura. En seguida nos dicen que estamos en contra del desarrollo. ¡No!, no estamos en contra del desarrollo.
Estamos en contra de la polución visual, de la alienación de las personas, de la imposición de modas macarras consecuencia de una escasa educación premeditada. Los golpes de estado se dan de muchas formas diferentes. La más eficaz y aparentemente incruenta es la de alienar a las personas educándolas en la antiestética y en la horterada más cruel: fomentando y apoyando deportes crueles. Fiestas nacionales salvajes y programas de televisión que dan lástima. Pero no les quepa la menor duda que esta es la forma más eficaz de acabar con las Humanidades y convertirnos en sus lacayos. Rebelémonos contra esa mafia para poder seguir soñando. Buenas noches y muchas gracias”.
El escritor y poeta teldense Julio Pérez Tejera que el pasado 2 de mayo presentó su obra Caleidoscopio en esta misma sede del Círculo Cultural de Telde, recitó un bellísimo poema de su producción literaria, que habla de un antiguo juego de niñas, de a la piedra al alto, piedritas, piedras, material de nuestras islas, versos de siete piedras y de a la piedra al alto:
“A la piedra al alto”
Tengo siete piedras, ceniza y basalto, y con ellas juego a la piedra al alto.
Tengo una piedra quemada, un malpaís erizado con las entrañas de fuego; es mi Lanzarote amado.
Y tengo una piedra blanca de cal y queso de cabra y, si llego a repañar, tú sabrás cómo se llama.
Tengo otra piedra redonda que bajó desde Artenara, rodando por los barrancos a refrescarse en las playas.
Tengo una piedra picuda que es dueña de mi Esperanza, punta del Teide hacia el cielo, puntas de Teno y de Anaga.
Y tengo una piedra verde con un hoyito esmeralda, sabor de tabaco amargo y dulzura de La Palma.
Y otra piedra dura tengo, de Hierro, pero tan tierna que guarda en cuevas oscuras rumor de fuentes secretas.
Y una piedra pequeñita que huele a guarapo y cedro y toca junto a la mar la música de los cielos.
Tengo siete piedras, ceniza y basalto, y con ellas juego a la piedra al alto.
Y tengo otras seis pero me las guardo en el corazón, por si juego a algo.
(poema de Julio Pérez Tejera)
Da. Lucana Falcón, presidenta del Círculo Cultural de Telde, después de las intervenciones de las personalidades invitadas, da por inaugurada la Exposición, invitando al numeroso público asistente a un brindis, entre los que se encontraban socios del Círculo Cultural, colaboradores del digital Teldeactualidad, componentes de la Coral AMATI del Círculo, profesores, artistas, y representación del ámbito cultural y social del municipio, concejales del Ayuntamiento de Telde, Juan Martel y Mario Torres, el ex alcalde D. Francisco Santiago y el empresario D. Sebastián Grisaleña, mecenas del Círculo Cultural de Telde.
Un encuentro con la sociedad teldense y visitantes que el Círculo Cultural de Telde celebra con la satisfacción de ir cumpliendo los objetivos que, desde hace tiempo, y desde la nueva sede del Molino del Conde, se ha aplicado en conseguir una dinámica de actuaciones cumpliendo las sugerencias e ideas y sobre todo, prestar un servicio a la comunidad, desde el ámbito cultural, en los proyectos que, según temporadas, se programan y contar con la posibilidad de hacerlos realidad en beneficio de toda la comunidad. Proyectos cumplidos que se conmemoran en el XVII Aniversario de la fundación del Círculo Cultural de Telde.
“Danzas de la Lava” Homenaje a César Manrique exhibe seis piezas en tres series: Danza I, Danza II y Danza III. Hábitat I, Hábitat II, y La burbuja del Poeta. Muestra de la obra escultórica representativa de Máximo Riol Cimas, de su gran producción, pertenecientes a la colección personal del escultor, en madera lacada, bronce, hierro o acero cortén, y que se exhiben por primera vez.
Enhorabuena por este logro de los muchos que últimamente se prodigan desde la sede del Círculo, y en el agradecimiento a todo el público asistente, a los intervinientes en esta Exposición de esculturas “Danzas de la lava”, el Círculo Cultural de Telde tiene abiertas sus puertas a todo el público con el afecto y bienvenida a sus eventos culturales y participación ciudadana. Muchas gracias.
Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD, Círculo Cultural, Casa-Museo León y Castillo y R.S.E.A.P.G.C.
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.147