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Momento del acto celebrado en la Real Sociedad de Amigos de Gran Canaria (Foto Jesús Ruiz Mesa) Momento del acto celebrado en la Real Sociedad de Amigos de Gran Canaria (Foto Jesús Ruiz Mesa)

90 años después de una peligrosa aventura

Gran Canaria celebra las VII Jornadas Aeronáuticas

cojeda Martes, 06 de Mayo de 2014 Tiempo de lectura:

JESÚS RUIZ MESA
Telde.- Cuando aún estamos recordando y saboreando los buenos momentos disfrutados con los numerosos actos que se programaron para la conmemoración del Centenario de la Aviación en Canarias 1913-2013, desde el pasado martes 29 de abril, se están celebrando las VII Jornadas Aeronáuticas de Gran Canaria.
 
El acto que se inició con la llegada de la Patrulla Sevilla-Canarias a Gando, siendo recibidos a las 11:30 en la Base Aérea de Gando por el Coronel D. Luis Gómez-Guillamón Arrabal, el Coordinador general de estas Jornadas, el coronel retirado D. Manuel Ramos Almenara, por el secretario del Real Aeroclub de Gran Canaria, César Matos, y D. Juan Alonso Castellano, veterano piloto del Real Aeroclub de Gran Canaria.
 
Un primer acto programado con la llegada de los dos aeroplanos que pilotaban desde el Real Aeroclub de Sevilla, los pilotos de esta expedición Francisco Bozzino Barbudo y Diego Mogeda Bernal, Diego Coca Mazuelo e Iván Padilla Ojeda, aviones que pilotaron desde Sevilla, Cesna-Reims F-172 y Piper PA-28-161, en un recorrido conocido por haberse realizado hace 90 años, en 1924. En la escala de Agadir los pilotos Agustín Pastor y Francisco Martínez López, componentes de la patrulla, por fallecimiento de un familiar, se vieron obligados a abandonar la travesía regresando a Sevilla.
 
Por la tarde en la sede de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, el Vicedirector de la Real Sociedad Económica D. Gonzalo Melián García, en presencia del Excmo. Sr. Consejero de Obras Públicas, Transportes y Política Territorial del Gobierno de Canarias, D. Domingo Berriel Martínez, da la bienvenida a los pilotos y personalidades que asisten a estas VII Jornadas, que se inauguran con una serie de conferencias.
 
Interviene D. Manuel Ramos Almenara, abre el acto dedicando sus primeras palabras “A la memoria de los que perteneciendo a la aeronáutica nos dejaron durante el Centenario y en estos días aciagos del pasado mes de marzo, y con el sufrimiento de todos sus deudos y profesionales que por sus trabajos y obligaciones, como el sargento Ojeda Alemán, han padecido avatares insufribles, así como el piloto Agustín Pastor que en Agadir tuvo que volver a Sevilla por una tragedia familiar. En el 29 de abril cuando se cumple un nuevo aniversario de la incorporación de Gran Canaria a la Corona de Castilla, se inician las VII Jornadas Aeronáuticas de Gran Canaria, recordando las raíces aeronáuticas de esta patriótica institución, de la mano de su más preclaro director que fuera el insigne Viera y Clavijo, quien en diciembre de 1783, confeccionó un pequeño globo de tafetán y lanzándolo al aire emuló a aquel de Montgolfier parisino, y el de su paisano Agustín de Bethencourt que 15 días antes hiciera lo mismo. Fueron por tanto los iniciadores de la aerostación en España. Asimismo Maffiote, socio de esta Económica, en la segunda mitad del siglo XIX, en Tenerife diseñó un globo en forma de disco.
 
Y ya al final del primer tercio del pasado siglo, el que también ejerció como director de esta institución, D. Diego Cambreleng Mesa, se distinguió por ser el principal artífice de nuestro aeropuerto y activo miembro de la posterior Junta del Aeropuerto de Gando en los primeros años de su desarrollo”.
 
Se inicia la primera conferencia: En el amanecer del correo aéreo. Historia ilustrada de una peligrosa aventura que imparte el capitán retirado del Ejército del Aire, Doctor en Geografía e Historia Contemporánea, D. Manuel Ramírez Muñoz: “Hacernos pensar en aquel amanecer del correo aéreo y en aquellos primeros pasos de la Aviación comercial que nacieron con él, forjados en el dolor y en la voluntad inaccesible de unos pioneros que no dudaron en enfrentarse al tiempo, a la distancia, a la noche, a los elementos para llegar a la realidad de lo que es hoy la aviación. La historia del correo como fórmula de comunicación y de la carta y mensaje como puente de relación entre grupos o entre personas, es la historia de un largo proceso de realización de un servicio que como pocos ha contribuido al progreso de la Humanidad. Es la historia de un deseo de acortar el tiempo entre el emisor y el receptor y en el que la aviación jugó un papel de extraordinario interés”.
 
Durante la mañana del miércoles 30 de abril, Día de la Aviación de Canarias 1924-2014, fueron recibidos por el Presidente del Cabildo Gran Canario, D. José Miguel Bravo de Laguna, visitando la Casa-Palacio del Cabildo Grancanario, en donde se les obsequió como recuerdo de la visita un libro de paisajes de Gran Canaria. Posteriormente se trasladaron al Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología, donde se proyectó la película La Leyenda del Vuelo, girando una visita al Museo donde actualmente se expone una réplica del aeroplano Bleriot XI, realizada a escala ¼ por D. por D. Jaime Roura Font. Maqueta construida según el modelo de aeroplano que el piloto Léonce Garnier el 30 de abril de 1913 hizo volar sobre Guanarteme, cedida a la institución museística dependiente del Gobierno de Canarias durante los actos del Centenario programados el pasado año.
 
En su visita al Real Club Náutico de Gran Canaria les fue ofrecido un almuerzo. Durante la tarde en la sede de la Real Sociedad Económica, acto presidido y presentado por D. Gonzalo Melián García, Vicedirector de la centenaria institución, en compañía del Ilmo. Sr. Coronel del Mando Aéreo de Canarias, D. Antonio Vítores Ortega, D. Fernando Moreno Hernández, Presidente del Real Aeroclub de Gran Canaria, D. Francisco Bozzino Barbudo, Vicepresidente del Real Aeroclub de Sevilla, y D. Alberto Parra Álamo, Presidente de la Federación Canaria de Deportes Aéreos (FECDA), en presencia de los componentes de las tripulaciones que han llevado a cabo la travesía Sevilla-Canarias 2014, Sres. Mogeda, Coca y Padilla, y Francisco Bozzino presente en la mesa que actúa como Jefe de la Expedición. Después de la conferencia impartida por D. Manuel Ramos Almenara, sobre aquel lejano viaje de hace 90 años, el mismo que han recorrido estos pilotos, les fue entregado por los representantes civiles y militares aeronáuticos en Canarias, reconocimientos y medallas del Centenario.
 
Como conferenciante el coronel de Aviación retirado y Socio de Mérito de la Real Sociedad, y suficientemente conocido por su extraordinaria labor en hacer realidad la Conmemoración del Centenario y las VII Jornadas Aeronáuticas que se celebran. Nombrado Socio de Honor del Real Aeroclub de Gran Canaria y Veterano de Honor de la Asociación de Veteranos de Iberia y Profesionales del Sector Aéreo. Autor de diversas publicaciones relacionadas fundamentalmente con la actividad hotelera y la aviación. La Junta de Gobierno de esta Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, adoptó por unanimidad el acuerdo de solicitar del Excmo. Cabildo de Gran Canaria que se tramite expediente para que sea nombrado Hijo Adoptivo de la Isla de Gran Canaria. Su importante currículo solo se ve superado por su extraordinaria calidad humana.
 
Documentada y detallada conferencia sobre aquella hazaña aeronáutica y la que repiten los aviadores actuales: A los 90 años de la llegada a Gando de los primeros aviones terrestres. Una hazaña que repiten aviadores andaluces, en la que el Coordinador de las Jornadas, Ramos Almenara expresa: “La gente de la ciudad de aquel entonces llamada Las Palmas, comentaba sorprendida lo sucedido en la Plaza de Santa Ana en la madrugada del 7 de enero de 1924. Por entonces entre las noticias urbanas, críticas del estado de las calles, apertura de instalaciones y servicios, entre las noticias destacaban las relacionadas con la aviación. Una muy llamativa sobre la línea aérea Sevilla-Canarias-Buenos Aires, con los zeppelines, que realmente quedo solo en noticia y un deseo que no pudo ser. Un año importante para Canarias, 1924, noticias ante algo grande que iba a llegar. Cuando el aviador Ernesto Navarro llevó a cabo aquel memorable vuelo en solitario Península-Canarias en diciembre de 1929, a fin de informar del estado de los posibles aeródromos de Canarias que pudieran servir para el primer aeropuerto nacional a crear en nuestro territorio, dejó escrito en su informe favorable totalmente al páramo de Gando que los canarios necesitaban y lo deseaban, de una conexión aérea y que su interés por la aviación era enorme.
 
Navarro adscrito entonces a la Dirección General de Aeronáutica pudo comprobar tanto en Gran Canaria como en Tenerife ese enorme interés que los canarios por la aviación demostraban. Desde el vuelo de Garnier en 1913 solo llegó a Canarias una aeronave que fue, además, la primera en arribar por sus propios medios, la de Lefranc, aquel hidroavión que nos llegó en la Navidad de 1919, y que fue también en tocar en la Bahía de Gando y la primera que despegó de sus aguas. Por todas estas cosas no es de extrañar que abundaran las noticias sobre aviación en los medios de comunicación locales, y por eso cuando se accedió a dar vía libre a un proyecto de comunicación directo con el territorio sahariano y con Canarias, proyecto ampliamente solicitado por nuestras Autoridades, sobre todo Cabildicias, la prensa se volcaba cada día en dar noticias sobre la llegada los aviadores y sus aviones.
 
Unas aeronaves que mucho tenían que ver con estas islas, pues los Breguet XIV, que anunciaban su llegada, fueron regalados al Ejército combatiente por los propios canarios. Todas las Provincias españolas en esos años veinte respondieron positivamente a la llamada de la idea del capitán Martínez de la Guardia Civil, en el sentido de que cada región regalará un avión al Ejército, necesitados de un material de guerra que la Nación no podía suministrar. Se entregaron para sus aviadores varias docenas de aparatos, adquiridos por las Provincias, por Empresas y hasta por particulares. Canarias regaló cuatro Breguet XIV, sólo llegaron tres, pues el que fue adquirido por la Isla de La Palma y que así fue bautizado, caería en combate según nuestro investigador Cristóbal Alzola.
 
La patrulla formada por los aviones Gran Canaria, que fue bautizado como Las Palmas en un principio, Archipiélago Canario y Tenerife, emprendió vuelo el 6 de enero desde el aeródromo de Larache. La primera etapa se realizó en Casablanca, la siguiente fueron Mogador, Agadir, Cabo Juby, Gando y Arico, extenso municipio del sur de Tenerife. A los preclaros Breguet XIV, les prestó apoyo y cobertura un hidroavión Dornier Wal de la Base El Atalayón de Melilla, denominado María Antonieta, aeronave comandada por el Capitán Franco, y que fuera protagonista en algunos aspectos de esta aventura.
 
La expedición estaba al mando del Comandante Guillermo Delgado Brackenbury, y los aviadores pilotos de los Breguet XIV que entraron en nuestra historia fueron el capitán Rafael Martínez Estevez, del Tenerife, el también capitán Joaquín Pardo García, del Archipiélago Canario, y el teniente Juan Martínez de Pisón del Gran Canaria. El 7 de enero de 1924 se celebró una importante reunión en el despacho del Alcalde de la Ciudad, reunión en la que el Sr. Ortiz, Alcalde accidental entonces, informó del telegrama que entonces había recibido del Alto Comisario de Marruecos en el que se anunciaba la salida de los aviones que iban a efectuar el Raid de Canarias partiendo de Larache. Coincidiendo con el historiador y buen amigo Gutiérrez Padilla se debería corregir el vocablo de raid por travesía, y me gusta denominar mejor travesía que raid.
 
En la reunión citada se encontraba una variable representación de la sociedad grancanaria y sus representantes, el presidente del Cabildo, por entonces el Sr. Zárate, presidente del Gabinete Literario, la Asociación Patronal de Comerciantes, del Círculo Mercantil, representantes de los periódicos El Liberal, Diario de Las Palmas y La Provincia, etc. Se trataba en la reunión de coordinar los actos que llevarían a cabo en honor de las tripulaciones y del hecho de realizar la travesía que suponía para Canarias, el primer gran paso para desarrollar su aviación, su conectividad. En definitiva, se quería ofrecer un gran festejo popular a la llegada de los aviones y durante la permanencia de las tripulaciones en la isla. Se acordó cerrar el comercio el día de la llegada de la Patrulla, acuñar una medalla con el escudo de la ciudad, con la fecha de la llegada, excursiones al campo, banquetes, bailes, y tés, con un gran alarde de noticias para que la población estuviera debidamente informada.
 
Cuando en Europa durante los primeros años veinte la aviación se desarrollaba con gran esplendor, nuestra España se encontraba entre luces y sombras. No es nada de extraño, los españoles vivimos siempre a dos luces, y con esfuerzo y mucho sacrificio, a Dios gracias, siempre hemos salido adelante. También en aquella época, en 1923, se produce el conocido manifiesto de Barcelona del General Primo de Rivera, el cual se hace se hace cargo de un directorio militar por él presidido, del Gobierno de España. Este era el contexto histórico en esos años veinte.
 
En unos momentos de respiro de la guerra de Marruecos autorizó el primer gran vuelo a nuestras islas, como objetivos que España debía posicionarse en un lugar destacado en relación con la aeronáutica. Comunicar a través del aire los territorios más alejados de España y mediante estos medios aéreos confirmar la presencia efectiva en la zona española del Sahara. Estudiar las posibilidades de una línea que uniera la Península con Canarias, objetivo que fue solicitado con anterioridad por las distintas administraciones canarias. Confirmar a Canarias como plataforma impulsora de la aviación. Equilibrar la influencia de países extranjeros en la zona, sobre todo Francia y Alemania. Resaltar que el espíritu colombino seguía constante en el ánimo de los más decididos y arriesgados luchadores y aventureros españoles, y que España llegaría a las Américas por aire.
 
Se consideraba este primer vuelo terrestre como preparación de modo que Canarias sirviera de trampolín a través de la isla colombina de Gran Canaria. Después de la salida de Cabo Juby se esperaba con ansiedad la llegada de los pilotos, el alcalde de la ciudad de Las Palmas envía un cable al Jefe de la Escuadrilla en el que manifiesta que la ciudad entera se encuentra deseosa de recibirles. El Comandante Delgado contesta agradeciendo la felicitación y que le comunicará el momento de la partida a Gran Canaria, pues se ha retrasado por el mal estado de la mar que impide despegar al hidroavión.
 
En la ciudad, mientras tanto, se organiza la caravana de vehículos hacia Gando, el Alcalde toma particular empeño en que todo se lleve a cabo con orden y que se aprovechen al máximo los vehículos que se desplazaran al páramo. Se baraja la cifra importante de personas que irán a recibir a los arriesgados aviadores. En un establecimiento importante de la Ciudad ya se tienen expuestas las medallas de oro que serán entregadas a cada miembro de las tripulaciones. Amanece el 18 de enero y la ciudad espera impaciente la señal de llegada. Se anunciaría la salida de Cabo Juby y se calculaba dos horas de travesía a la llegada a Gando. El silbato de la fábrica de La luz y una gran cantidad de voladores anunció la partida de las playas saharianas.
 
La Provincia del sábado 19 de enero bajo el título: “La Escuadrilla Militar Aérea en Las Palmas, Bienvenidos, interesante detalle del viaje”, reflejaba, sito: “A las tres de la tarde infinidad de voladores avisaron la salida de Cabo Juby de la Escuadrilla Aérea, poniéndose en marcha inmediatamente para recibirles en Gando la comitiva de automóviles con las Autoridades y numeroso público, presentándolo como cabecera de Telde, pintoresco aspecto, por la línea interminable de autos, cuyo número pasaba de 200. Minutos antes de las cuatro volaban sobre Las Palmas los tres aeroplanos y el hidroavión, presenciando la llegada desde azoteas y balcones, millares de personas que saludaban con pañuelos y banderolas a los intrépidos aviadores que contestaban de igual forma.
 
Después de realizar maniobras admirables sin salirse de la formación que traían, el hidro aterrizo suavemente en el mismo Puerto, cerca del Muelle y se fondeó en el interior frente al edificio del Real Club Náutico. Los aeroplanos viraron en forma de abanico y continuaron hasta Gando donde llegaron al mismo tiempo que los primeros automóviles aterrizando perfectamente y quedando parados en línea y a igual distancia unos de otros. El recibimiento hecho a nuestros compatriotas ha sido verdaderamente entusiasta, rivalizando en él todas las clases sociales”. Así iríamos desgranando la extensa crónica de esta llegada, visita aérea de gran significación para toda Canarias.
 
En esta crónica también se reflejaba la odisea sufrida por el hidroavión del capitán Franco, aeronave que prestaba la cobertura aérea y apoyo a la escuadrilla. En el María Antonieta viajaba el coronel Bens, el comandante Delgado, jefe de la expedición, el capitán de ingenieros Mas de Gaminde, encargado de la radiotelegrafía y que volvería a Canarias para hacerse cargo del Mando Aéreo mucho más tarde. Otro miembro de la tripulación era el redactor grafico de la prensa madrileña y jefe del gabinete fotográfico de Aviación, Sr. Alonso, que ya en Tenerife llevó a cabo un reportaje fotográfico del Teide desde el hidroavión, y la primera toma en película que se realizó desde la montaña más alta de España.
 
Dos años más tarde, Alonso, también acompañaría a Franco en el primer tramo del vuelo del Plus Ultra. El 19 por la tarde el alcalde accidental Sr. Ortiz embarcó en el Gran Canaria a cuyo mando iba el teniente Martínez de Pisón, y se bautizó en el aire.
Indudablemente fue de las primeras personas que volaron en un avión a motor, desde aquellos primeros vuelos de 1913. El martes 22 de enero en los jardines del Santa Catalina, las tripulaciones fueron agasajadas y entregadas sus medallas conmemorativas de la travesía por el Ayuntamiento, de manos de bellas señoritas de la sociedad canaria en presencia del General Gobernador Militar, al que acompañaba el Alcalde, el Delegado del Gobierno, el de Hacienda, el propio coronel Bens, Concejales y el Presidente del Real Club Náutico. Una vez entregadas las medallas los aviadores obsequiaron a las damas con ramos de flores y se inició un baile que amenizó la Banda de Música Militar. El Sr. Alonso grabó en película el acto.
 
El día 30 los Breguet XIV, Archipiélago Canario y Tenerife junto con el hidroavión partieron para Tenerife. El Gran Canaria no pudo salir ya que en uno de los aterrizajes tras los distintos vuelos que efectuaron durante su estancia en la isla, el compañero del aire, el Tenerife, arremetió en su popa o cola, dejándolo parcialmente inservible. La llegada de las tres aeronaves al Puerto de Tenerife fueron recibidas con inusitada expectación y alegría. Tras el amerizaje del hidroavión, los Breguet se dirigieron al Bailadero en Arico y tras la toma del Archipiélago Canario, sin novedad, lo hizo el Tenerife que se accidentó por el mal estado de la pista. Podemos decir que aquí finalizó este gran vuelo.
 
El comandante Delgado comunicó al Mando Aéreo todas estas incidencias. Tras ser desmontados los aviones fueron embarcados y así regresaron a la Península, y el hidroavión de Franco, en su vuelo de regreso, amerizo el 7 de febrero en Arrecife de Lanzarote, lo que fue un acontecimiento, recordándose aquel primer avión que llegó a esta isla, el hidroavión de Lefranc, aquel 13 de enero de 1920. El María Antonieta en el tramo Arrecife-Casablanca cubrió 817 kilómetros en 5hs, 20 ms, batiendo la marca de distancia continua en hidroavión. Nuestra aviación ya se dejaba sentir y conocer sus hechos y hazañas”.
 
Para estas VII Jornadas Aeronáuticas de Gran Canaria se ha confeccionado un díptico con los actos a celebrar y un memorial del acontecimiento que celebra este vuelo: “En 1924 se llevó a cabo el primer enlace Península-Canarias con aviones terrestres. Dedicamos estas Jornadas a nuestra conectividad aérea y al 90 Aniversario de la travesía Larache-Canarias.
 
El ruido de motores del Centenario de nuestra aviación se va difuminando y cuando ya se cumple el primer año del Centenario con el Día de la Aviación de Canarias, el 30 de abril. Día, por tanto, que se integra en estas VII Jornadas, recordando aquella travesía, inmensa y de gran significación que, partiendo de Larache, llegó a Canarias para rubricar el comienzo efectivo de la aviación en estos territorios anclados en el océano y para reflejar ante el mundo de la aviación que la aeronáutica militar española, con este primer gran vuelo, estaba dispuesta a colocarse junto a las naciones más relevantes de la aviación de entonces.
 
El 18 de enero de 1924 tomaron tierra en el entonces denominado páramo de Gando, tres aviones de la Aeronáutica Militar española, combatientes en África, Breguet XIV, donados por los ciudadanos canarios, cuyos nombres: Gran Canaria, Tenerife y Archipiélago Canario, venían a decirnos, de alguna manera, que era factible la conectividad aérea Península-Canarias y que nuestras islas era preciso unirlas a través del espacio aéreo, con la tierra peninsular. Daba comienzo así la crónica efectiva del desarrollo de nuestra aviación. Conmemoramos, pues, el 90 Aniversario de ese gran vuelo de la aviación militar y nos unimos, con nuestro agradecimiento, al proyecto que se hace realidad del Real Aeroclub de Sevilla de evocar aquella travesía y llevarla a cabo en estos días que iniciamos nuestras VII Jornadas para, de esta forma, participar de ellas y del Día de la Aviación de Canarias.
 
La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, patriótica institución que impulsa y organiza estas Jornadas, agradece a estas tripulaciones de aviadores andaluces que se hayan unido a nuestra historia aeronáutica de esta singular y arriesgada manera: llevando a cabo aquel recorrido que supuso la primera conexión por aire Península-Canarias a través de aviones terrestres. Los nombres de Bozzino, Mogeda, Coca, Padilla, Pastor y Martínez López quedarán unidos a los históricos Esteve, Martínez de Pisón, Pardo y demás tripulantes”.
 
Una verdadera hazaña que significó una primera conectividad de Canarias con el exterior, después de que aquel aeroplano, el Bleriot XI, pilotado por Léonce Garnier fuera el primer avión que voló en Canarias, realizara su primer vuelo despegando de los terrenos del hoy barrio de Guanarteme de Las Palmas de Gran Canaria, el 30 de abril de 1913. Enhorabuena por el éxito de esta Conmemoración y a todos los que lo han hecho posible. Muchas gracias.
 
Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural Telde de TELDEACTUALIDAD.
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