Statistiche web
El tiempo - Tutiempo.net
695 692 764

Martes, 10 de Febrero de 2026

Actualizada Martes, 10 de Febrero de 2026 a las 11:56:00 horas

Calle de Mentidero (Foto Luis A. López Sosa) Calle de Mentidero (Foto Luis A. López Sosa)

El Mentidero de Los Llanos de Telde

Una calle del núcleo comercial recuerda el lugar donde se reunían los vecinos en tertulia

cojeda Domingo, 12 de Abril de 2015 Tiempo de lectura:

Paseamos hoy por el barrio de San Gregorio, o Los Llanos si ustedes quieren, concretamente a la zona del Parque Franchy Roca, donde vamos en busca de la calle Mentidero, encontrando su inicio en la calle Oriente, desde donde con orientación Sur-Norte y, tras recorrer unos 110 metros, aproximadamente, va a finalizar a un fondo de saco o lugar sin salida, después de cruzarse con la calle Juan Vega Yedra.

 

          Al Poniente tiene la calle María Encarnación Navarro y al Naciente la calle Francisco González Díaz.

 

          Esta nominación la encontramos por primera vez en documentos censales referidos al 31 de diciembre de 1955, no pudiéndose precisar la fecha de su adopción al carecerse de documentación al respecto.

 

Sinopsis de la nominación

        Mentidero era el lugar donde se suelen reunir esporádicamente o por instinto, los vecinos de un sector para entablar conversaciones, por lo general al caer la tarde. Era el lugar donde los contertulios solían contar sus anécdotas o “batallitas” ocurridas durante el día en el trabajo o en el transcurso de la vida.

 

          Era el sitio ideal para enterarse de cualquier cosa que hubiese pasado en el pueblo, siempre había alguien que lo había oído decir, aunque no podía precisar ni quien fue el informante ni la veracidad de la información, viniendo de ahí precisamente su nombre de “mentidero” o lugar donde se dicen mentiras.

 

          Cuando alguno de los contertulios soltaba una mentira bien descarada, alguien corría la voz de “pasa la bola” y automáticamente todos despegaban las posaderas del asiento, quien estuviera distraído y no lo hiciera, se convertía en el “hazme reír” del grupo y contra él se iniciaban una serie de chances.

 

          Los mentideros fueron muy comunes hasta mediados del siglo XX, ya que, cada tres o cuatro calles existía uno, hoy suelen haberlos en ciertos rincones de cada barrio, resguardados de las inclemencias y  generalmente ocupados por gente mayor, ya jubilada.

 

          El que hoy nos ocupa, seguramente era el lugar donde al ángelus se reunían campesinos y marineros que vivían en la zona, para contar sus cosillas y al parecer de él tomó el nombre el lugar, por lo importante y concurrido de aquel.

 

          Los mentideros de Madrid (España) eran lugares donde los madrileños del Siglo de Oro se reunían para conversar. Allí se hablaba de todo lo divino y lo humano, se especulaba, fabulaba y en suma, se comentaba, más por no callar que por otra cosa, sobre Madrid, sus gentes y aquellos que las gobernaban.

          Existieron tres muy famosos que eran conocidos como:

 

          De los representantes. Situado en un ensanchamiento que tenía la calle del León, en pleno barrio de Las Letras, y que respondía al nombre de “Plazuela del León”. Allí se reunían las gentes del teatro (los representantes o actores) y los literatos y quienes aspiraban a serlo.

 

          “Losas de Palacio”. Situado en la parte delantera del Real Alcázar o Alcázar de los Austrias que era como popularmente se conocía. Dada su concepción de centro de gobierno, los alrededores del Alcázar se poblaban de personas en procura de favores o concesiones gubernativas. Igualmente en las ocasiones que la Realeza salía a la calle el pueblo copaba el lugar por ver a los Reyes al pasar.

 

          “Gradas de San Felipe”. Estaba situado este mentidero en las escaleras que tenía el Convento de San Felipe el Real en la Puerta del Sol. La iglesia se encontraba situada en un plano más elevado ya que ocupaba la manzana que daba a la calle Esparteros, la calle del Correo y la calle Mayor y esto posibilitaba que en las escaleras se situasen todos aquellos que, disponiendo de mucho tiempo para el ocio, deseaban conocer de primera mano las noticias de las posesiones españolas y para ello la proximidad de la Real Casa de Correos era óptima. Por otra parte la calle Mayor, era lugar de paseo obligado de los madrileños y en ella, a una hora u otra, siempre era posible encontrarse con la persona buscada, ya fuese un amigo, conocido o la amada. Las gradas suponían un balcón inmejorable sobre esta calle y por ello estaban muy concurridas.

 

          No era extraño encontrarse, a diferentes horas, a las mismas personas en Losas de Palacio, más tarde en Gradas de San Felipe y con posterioridad en Representantes, como si de un “vía crucis” se tratara, terminando la jornada con total información, más amena y social que los informativos televisivos de hoy en día.

 

Toponimia del lugar

La toponimia “San Gregorio”, data desde 1866, año en el que se finalizan las obras de construcción del templo neoclásico actual, que mediante proyecto del arquitecto Diego Nicolás Eduardo, se fue realizando paulatinamente durante casi 90 años. Una vez ultimada la construcción del templo, se adopta como patrono del mismo a San Gregorio Taumaturgo, bajo cuya advocación se pone éste.

 

El templo de Los Llanos, ocupa el mismo solar que anteriormente ocupara la ermita que mandara construir Alonso Rodríguez de Palencia o Palenzuela, tras finalizar la conquista de la isla en los inicios del siglo XVI. Más tarde en la segunda década del siglo XVII se ha de reconstruir la misma por ofrecer amenaza de ruina, ampliándose la capacidad de la primera, pero ambas orientadas de Norte a Sur. Estas ermitas estuvieron bajo la advocación de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

 

Con el cambio de la toponimia de “San Gregorio”, empieza a caer en desuso la de “Los Llanos”, que fue el primer nombre que tomó el barrio de “arriba” o “Los Llanos de Jaraquemada”, por tener allí tierras y un ingenio de moler caña de azúcar Gonzalo de Jaraquemada, quien lo adquirió a Alonso Rodríguez de Palencia o Palenzuela.

 

Esta zona del Casco Urbano donde está la calle que hoy visitamos, hasta los inicios de la década de 1960, significaba para la chiquillería que correteábamos por las calles, como la vía que nos conducía hasta el Parque de León y Joven (hoy de Franchy Roca), era la alternativa a la calle de Los Marinos (hoy María Encarnación Navarro) y a la calle Congreso (la del Cine Atlántico), para aquellos que vivíamos por la zona de la Iglesia de San Gregorio y calle El Roque. Allí en el parque celebrábamos un partido de fútbol con los de La Barranquera o Arauz, partido que generalmente terminaba en una refriega de la cual nos despedíamos amigablemente a la pedrada limpia, cosas de entonces.

 

          Nos llamaba mucho la atención un Centro Sanitario que existía en el inmueble número 2 de la calle Alférez José Ascanio (chalet con jardines), al que se le conocía simplemente con el nombre de “El Hospital”, más arriba estaba la herrería de Danielito “el bainero”, que confeccionaba artesanal y magistralmente cuchillos canarios y sus bainas o fundas.

 

          Después te encontrabas con las zapaterías de Dominguito Hernández y de Pepito Mejías, el molino de Isaac el del Valle y por último el taller de Maestro Isidro Hernández y su hermano Diego.

 

          Este vial y los colindantes se abrieron en los inicios del siglo XX, cuando Los Llanos experimenta un sensible desarrollo urbanístico y los edificios que existieron en esta calle hasta mediada la década de 1960, eran viviendas de una planta con cubierta plana y alguna que otra en tejado a dos aguas. Posteriormente, se empiezan a demoler aquellas y se construyen viviendas de dos y tres plantas, perdiéndose la identidad arquitectónica que se fraguara durante algo más de cinco siglos.

 

          Se produce un desarrollo desmesurado en la construcción de inmuebles de varias plantas y se despierta la explotación urbana del uso vertical de la superficie y poco a poco van desapareciendo aquellos edificios y con ellos las características peculiares de identidad  del barrio, a lo que perplejos asistimos enmudecidos por lo incomprensible del abandono y la desidia.

 

          Hasta la fecha de su actual nominación, este vial se denominaba “Calle Campos”, siendo sustituida por la actual dedicada a nuestro paisano.

 

Efemérides

Hoy se cumplen precisamente 382 años, de aquel 12 de abril de 1633, día en el que la Inquisición inicia el proceso de herejía contra el astrónomo Galileo Galilei, que concluirá con la condena a prisión perpetua, pese a la renuncia de Galileo a defenderse y a su retractación formal. La pena será suavizada en cierta medida, al permitírsele que la cumpla en su casa de recreo cercana a la villa de Arcetri, en las proximidades del convento donde, en 1616 y con el nombre de sor Maria Celeste, había ingresado su hija más querida, Virginia, que fallecerá el 8 de Junio 1642, creyéndose hereje, al dudar de la inmovilidad de la Tierra. Pasa el tiempo y tras 306 años de estos hechos históricos, a partir del papa   Pío XII se comienza a rendir homenaje al gran sabio que era Galileo. En 1939 este Papa, en su primer discurso a la Academia Pontificia de las Ciencias, a pocos meses de su elección al papado, describe a Galileo con admiración y respeto.

 

          Ocurrió un día tal como hoy, hace ahora mismo 53 años, es decir el  miércoles 12 de abril de 1961, en la URSS, actual Rusia, y a las 9:07 hora de Moscú, despega de la base de Baikonur a bordo de la cápsula espacial "Vostok 3KA-3", más conocida como “Vostok 1”, el astronauta  Yuri Gagarin, de 27 años que se convierte en el primer hombre en orbitar nuestro planeta en un vuelo de 108 minutos de duración. Su nombre clave durante el vuelo fue Kedr (en ruso cedro), es decir, pino siberiano, los operadores de tierra eran Zaryá (Aurora) y Vesná (Primavera) Se sabe que el vuelo duró 108 minutos en total: 9 minutos para entrar en órbita y luego una órbita alrededor de la Tierra. Mientras, todo lo que tenía que hacer era hablar por radio, probar un poco de comida -fue el primero en comer a bordo de una nave espacial- con el objetivo de saber si un ser humano podía sentir y comportarse de manera normal estando sin gravedad.

 

          Observando la vista de ese rincón de nuestro barrio de San Francisco, en cuya fachada se desarrolló en su momento un importante “mentidero” y del cual nació precisamente la idea de formar una Agrupación Folclórica, la cual más tarde adoptó el nombre de “A.F. Arnao”, recordamos con alegría y a la vez con nostalgia los hermosos ratos que allí pasamos con una serie de amigos con los que se formó no sólo la Agrupación Folclórica, si no también la “Mura de Los Garapachos”, con sede social en el Casino La Unión.

 

          Recordamos las coñas y las tocatas de guitarra, los chistes y las burlas y como no, a grandes ausentes como Paco Quintero, Paco Falcón o Agustín Alemán, gente que ya no están con nosotros, pero a los que nunca terminaremos de agradecer lo que supusieron en nuestras vidas, la riqueza cultural y personal que de ellos tuvimos la suerte de aprender.

 

            Era también en los mentideros donde no solo te enterabas de lo que pudo haber sucedido en el pueblo, sino que también era el lugar donde se estilaba la cultura popular, esa que nos viene por transmisión oral y personal, la que no está escrita en ningún libro y de la cual presumían las personas mayores, en aras de exhibir la honestidad con la que habían vivido. Aunque con voz reposada, en muchos casos, no podían evitar el brillo de sus miradas en el afán de que asimilaras lo que te contaban, como queriendo dejar un legado al que solemos llamar “experiencia de vida”.

 

          Una clara contraposición, no elegidas a conciencia, pueden ser las dos efemérides de hoy, la consideración vivida y padecida por Galileo Galilei y antes por Nicolás Copérnico, respecto a la creencia del heliocentrismo, el empecinamiento de los santos varones de la Iglesia en descalificar sus teorías, siempre desde la ignorancia e incluso pretender condenarles a muerte y a la excomunión, y el primer viaje espacial de Yuri Gagarin, con el cual se demuestra bien claro que no somos el ombligo del todo, si no una parte de la propia nada, precisamente donde puede estar el origen de la vida.

 

          Todo lo positivo que podemos encontrar en esta crónica de hoy, dado que nos pertenece en exclusividad, lo guardamos en nuestra gena y nos la echamos a la espalda, cual vital tesoro (la persona que olvida o desecha sus vivencias pierde el pasado y la experiencia para afrontar el futuro desde un presente incierto), encaminamos nuestros pasos en busca de otra nueva calle y nos dirigimos con rumbo al Norte, nos vamos al barrio de Jinámar, donde visitaremos la calle Mercedes Hernández Hernández, a fin de conocer algo más del lugar de su ubicación y sobre esta entrañable teldense, pero eso será en la próxima ocasión, si Dios quiere, allí nos vemos. Cuídense mientras tanto.

 

            Sansofé.

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.221

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.