
A Benjamín Netanyahu le molesta que la Organización de Naciones Unidas (ONU) haga su trabajo. O, mejor dicho, que comience tibiamente a hacerlo tras la inacción del comienzo frente a la barbarie que Israel está perpetrando sobre la franja de Gaza. Hasta ahora la ONU solo ha actuado de cara a la galería; ciertamente, la comunidad internacional no le ayuda, entiéndase por ello Estados Unidos y los líderes de Centroeuropa. Y resulta que, por fin, el secretario general de la ONU denuncia la actitud de Israel y, no menos importante, contextualiza los sucesos tras décadas de sometimiento del pueblo palestino por parte de Israel y la extensión de las colonias israelís que han ido relegando a los palestinos hacia Cisjordania y Gaza. Algo evidente que Israel no quiere que se recuerde.
Piensa Benjamín Netanyahu que el trumpismo es el mejor ataque. El líder ultraderechista se sirve del caos informativo y cabalga amén de la banalización del mal para hacer valer sus intenciones. Sin embargo, Antonio Guterres (además de condenar las acciones de Hamás) ha reiterado lo que ha acontecido por estas latitudes durante la segunda mitad del siglo XX e inicios del siglo XXI. Y sin ello no hay manera de comprender nada.
Las oportunas declaraciones de Antonio Guterres han recibido el contraataque diplomático de Israel de declarar a la ONU ‘non grata’. Algo inimaginable antes del trumpismo. La velocidad con la que se están carcomiendo los cimientos del orden internacional que surge tras la Segunda Guerra Mundial es muy preocupante. Pero la ONU no tiene la culpa. Ni mucho menos su secretario general por decir la verdad. Una verdad que debe ser contemplada si se quiere realmente buscar una solución pacífica al conflicto entre Israel y Palestina. Pero ocurre que ya Israel lo que ambiciona es la nulidad absoluta del pueblo palestino y, de ahí, el genocidio que está acometiendo en la franja de Gaza con la excusa de un derecho a la defensa que es, desde hace días, una venganza en toda regla y un exterminio.
Israel no quiere arreglar nada. Israel no permitirá que la ONU realice su cometido. Israel cuenta con el beneplácito de Estados Unidos y la pasividad de la Unión Europea. Si Francia y Alemania hace dos décadas rechazaron la invasión en Irak de la Administración Bush, hoy no aflora ninguna discrepancia relevante ante el genocidio israelí contra el pueblo palestino. El concepto de Europa se desvanece.


































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.18