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Opinión

In memoriam de Juan Pedro Pérez Medina

Reflexión de Juan Marcos Pérez Ramírez, hijo del homenajeado

JUAN MARCOS PÉREZ 2 Domingo, 10 de Septiembre de 2023 Tiempo de lectura: Actualizada Domingo, 10 de Septiembre de 2023 a las 11:45:22 horas

Son muchas las cosas que me unen a esta playa de Ojos de Garza y también muchas las que a veces me separan. Podría asegurar que muchos de mis mejores recuerdos están ligados a esta arena, a este mar que la baña, a sus callaos golpeándose los unos contra los otros en cada movimiento de marea, a sus burgaos y lapas, al Roque de Gando rompiendo el horizonte, a sus cielos, estrellados en noches de plena oscuridad durante tantas décadas o irrumpidos por el estruendo de los aviones que tantas veces paralizaban las conversaciones con los nuestros…

 

Pero sobre todo a sus gentes, a sus hombres y mujeres que han marcado sin lugar a dudas mi existencia, primero en mi infancia y adolescencia, convirtiéndose en esos amigos del alma, casi hermanos a veces y luego en vecinos y vecinas de los que sentir orgullo de pueblo, pero que también tantas veces me han podido partir el corazón con sus gestos, su falta de empatía o simplemente con esa corta memoria que olvida a los que les trajeron casi todo lo que hoy disfrutamos y tanto costó lograr.


He pasado de buscar el encuentro con aquéllos y aquéllas que crecieron conmigo, que jugaron a lo que yo jugué, que se enamoraron en los mismos rincones en los que yo lo hiciera, a los que pasábamos las horas con la salitre en la piel y los cabellos quemados por el sol, con los que compartiéramos bocadillos de nocilla o tulip frito, ensayando canciones para una Scala en Hifi o comiendo pipas en la plaza, a evitar a veces los espacios comunes por no tener que escuchar frases injustas o comentarios que sólo la inconciencia o el desagradecido olvido pudieran justificar.


En este 2023, todo parece lo mismo y sin embargo nada lo es. Volvemos a festejar en este mes de septiembre nuestras fiestas patronales y engalanamos así nuestras estrechas callejuelas que se dibujan entre las casas de esta playa. Casas que erguidas frente al mar siguen en pie desafiando las leyes del hombre y de la naturaleza.


Son el símbolo de una lucha, de un afán, de una reivindicación histórica. Muestras, cada una de ellas, de tantas vidas, de generaciones y generaciones de familias sencillas que el azar las llevó a compartir este trocito de costa. Y es ahí donde estriba la diferencia, aquél que se dejara sus fuerzas y soportara el peso de tanta batalla por seguir en pie ya no está hoy con nosotros. Hace un año, D. Juan Pedro Pérez Medina, Juan Pedro para unos, Pedro Juan para otros y el Presidente para todos y todas, seguía dando instrucciones desde la cama de un hospital para que no faltara un ramo en un homenaje o la música al compás de los pasos de la Procesión. Incluso debilitado por la enfermedad no dejaba de pensar en su querida playa de Ojos de Garza, ésa que como los amores de los boleros que tanto le gustaba escuchar, tanto le dio y también de tanto le despojó.


En este 2023, incluso los que no entiendan estas palabras y sólo aspiren a saltar al ritmo de la fiesta, estarán condenados a recordarlo en cada paso que den. Será inevitable, será incluso lo justo… Y es que pisaremos la carretera que él instó a asfaltar, pondremos en remitentes el nombre de una calle o avenida que existe porque así él lo ideó una vez. Bailaremos al son de verbenas en honor a un Cristo y una Virgen del Carmen que hablan de él y cuya ermita se erige porque hace ya mucho él se embarcó en una aventura que quiso sufragar
personalmente.

 

Cada vez que le demos a un interruptor para iluminar nuestras casas o cada vez que abramos un grifo para lavarnos las manos sin que tenga que venir una cuba a llenar nuestros bidones, el trabajo de Juan Pedro Pérez cobrará sentido y vida.

 

Cada vez que nuestras ventanas aplaquen el sonido de los vuelos en la noche, su mano y gestión estará ahí. Diría sin temor a exagerar que seguir pudiendo hacer pregones y saludas, continuar siendo un barrio construido y no haber sido pasto de los tractores que en su día tanto derribaron en otras costas, se lo debemos a esa capacidad suya y a su tesón incansable.


Si miramos atrás, no lo encontraremos jugando al fútbol, ni portando sobre sus hombros ninguna imagen religiosa, tampoco bailando en las verbenas, ni participando en ningún torneo de zanga o pesca… No, no habrá fotos de él así… A él lo podríamos encontrar en los riscos, con el móvil en la mano, hablando con la Torre de Control del aeropuerto para coordinar el momento de los fuegos, o en la Plaza con sus gafas de sol dando instrucciones para que todo estuviese perfecto para lo que tendría que venir, o sentado en su sofá escribiendo una nueva carta que enviar, una nueva instancia que redactar, una nueva vía de trabajo que agotar…

 

A él lo verán en el Ayuntamiento, o en Costas, o en la Delegación del Gobierno, defendiendo nuestro asentamiento y nuestros derechos, haciendo por mejorar nuestra calidad de vida y ofreciendo una nueva
oportunidad incluso a los que hoy se preguntan por qué hay que hablar de él en estas fiestas. Y es que, en los colectivos, como en la vida misma, hay soldados y generales, y él tenía muy clara su vocación y lo que para su vida y salud esa responsabilidad y carga podrían suponer.


Siempre he considerado que los que aquí hemos habitado, hemos sido en general gentes de bien, generosas con la firme voluntad de compartir con los visitantes, la alegría de vivir y nuestras ganas de salir a la calle. Personas con ansias por disfrutar del presente, sin dejar por ello de poner su vista en el futuro que vislumbramos. Pero un futuro no se escribe en firme, si no somos capaces de echar la mirada atrás y recordar el pasado del que venimos. Si no homenajeamos a aquéllos que tanto hicieron porque hoy estemos donde estamos.

 

Por eso en este año, no podemos menos que rendir tributo a aquel que fuera adalid de tantas y tantas reivindicaciones, a quien no pudo ser mejor guía trazando con su valía y esfuerzo el camino a seguir, un visionario que creyó en muchos de sus sueños hasta conseguir hacerlos realidad tangible. Cuando nadie confiaba en poder llegar, él, Juan Pedro Pérez Medina, trazaba en cuatro líneas la hoja de ruta de lo que luego lograría con tanta audacia. Sacrificó su vida por el bienestar de la comunidad y no dudó jamás en rechazar prebendas u homenajes personales en vida de aquéllos en el poder que no respondían a sus proclamas de justicia colectiva. Cada rincón de esta playa nos recuerda inevitablemente su trabajo, y es por eso que hoy les invitamos a mirar con otros ojos ese legado y brindar por él como ejemplo de honestidad y altruismo.


Ahora sí, con la cabeza alta por haber hecho algo de justicia y darle el lugar en nuestra historia a quién tanta historia nos dio con su esfuerzo, asomémonos a nuestras ventanas y balcones, pongamos las banderas en los alféizares como él hacía aun cuando las fuerzas ya no le acompañaban, baldeemos las aceras con agua dulce y zotal y encalemos las fachadas de este pintoresco lugar tal y como él siempre lo imaginó. Luego, alcemos nuestra vista a la ermita y gritemos al unísono:


Viva el Cristo y viva la Virgen del Carmen!


Al fin y al cabo, es de bien nacido ser agradecido.
 

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