Yo miraba el mar buscando respuestas más allá del horizonte, el mar de mis Islas atlánticas, el mar que dio vida a sus moradores, que brindó esperanzas a sus navegantes, paz, sosiego e inspiración a poetas, artistas, pescadores, marinos, descubridores, el mar, siempre nuestro sonoro mar de aguas calmas, embravecidas, bellas, pero nunca miré su horizonte, sus abismos, ni sus paisajes de volcánicos perfiles para que escondiera la crueldad y trágica morada final de inocentes criaturas.
Maldad, tristeza, pena, hoy me llega de tu fondo, tú no eres culpable mar amigo, pero la crueldad en ti amparada nos daña hondo.
Las lágrimas del dolor se confunden con las mareas que nos abrazan.
Niñas del alma, Olivia y Anna, descansad en la paz del Señor.


























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