He llamado a la puerta de tu boca
la esperanza de las viejas hojas cayendo
sobre mis hombros siento el otoño latiendo
la lluvia golpea tu nombre en mi roca.
He llegado al fin del camino
dame de tus labios tu escondida sonrisa,
hoy mis días, lentos pasan sin prisa,
volemos hacia nuestro incierto destino.
Voy a crearte de nuevo, dentro, en mi pecho
ahí permaneces celando mi morada
me llamas, reclamas tu aire que es el mío.
Soñándolo todo, yacer en mi lecho
antes que ese todo sea la nada
de una ilusión perdida hecha delirio.



























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