Siempre decías que la energía ni se crea ni se destruye, sencillamente se transforma. Eso eras tú, energía pura, en su más amplio sentido.
Energía y acción. Acción y compromiso. Es difícil destacar alguna de tus cualidades, en cuanto que has sido ejemplo de virtud para los que tuvieron la suerte de compartir parte de su vida contigo. En medio de la selva nicaragüense, en un congreso internacional del máximo nivel, o en la calle liderando la lucha por los derechos laborales, siempre se alzaba el hombre sereno, dialogante e íntegro. Tu mirada llena de contenido humano.
Nuestro querido amigo, eras un creador de sinergias, un científico y un verdadero amigo, siempre dispuesto a dar sin esperar nada a cambio. Un hombre digno, de los que faltan en este mundo y sobresalen por su grandeza, pero sobre todo por su humildad. Eres uno de los grandes, por elección personal, permanentemente situado alejado del foco central.
Te marchas y dejas un legado de honestidad a tu paso. Con tu ejemplo, nos regalaste lecciones básicas para tratar de hacer de este mundo un lugar un poco mejor. Gracias por todo lo que nos enseñaste y todo lo que nos diste, desde el amor y la fraternidad. Hasta siempre camarada.
En memoria de Héctor Mendoza Guzmán (1969-2019), científico del Instituto Tecnológico de Canarias.



























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