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Psicólogos de Cruz Roja asisten a los familiares del pequeño Abimael

Pesar y consternación en el barrio del menor que murió atragantado junto a los cochitos

dojeda Martes, 25 de Junio de 2019 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD

Telde.- Un equipo de psicólogos de Cruz Roja ha asistido el domingo y el lunes a los familiares del niño Abimael C.M., tristemente fallecido por atragantamiento poco después de la medianoche del 22 al 23 de junio tras ingerir un perrito caliente en un chiringuito de las fiestas patronales de San Juan. Este servicio fue activado por la concejalía de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Telde en coordinación con la Cruz Roja.

 

Según informa el consistorio y recoge el periodista Gaumet Florido en una crónica que este martes publica el diario Canarias7, todos estos profesionales son especialistas en asistencia a personas que han sufrido un drama de este tipo. Las mismas fuentes informan de que la tarde del domingo ya estuvieron interviniendo en el velatorio. Ayer, poco antes de que saliera la comitiva fúnebre del tanatorio de Las Rubiesas, donde se veló el cuerpo del niño, se personó también en el lugar una ambulancia de Cruz Roja.

 

Durante toda la mañana fueron constantes las muestras de cariño y pesar de vecinos, amigos y familiares del entorno del menor, un niño de 8 años que vivía a medio caballo entre Las Remudas y La Pardilla. El ambiente de consternación era ayer evidente en estos barrios, sobre todo en Las Remudas, donde era y es muy conocida la familia de Abimael. También fue el tema de conversación más habitual en la capital del municipio, en San Juan, donde se produjo esta desgracia.

 

Ayer fue día festivo en Telde, pero no de fiesta. El alcalde, Héctor Suárez, nada más conocer tan desgraciado suceso, decretó dos días de luto oficial, el domingo y el lunes, y la suspensión de todos los actos de carácter lúdico, deportivos y culturales que estaban programados para estos dos días con motivo de las fiestas de San Juan. Por eso ayer las banderas ondeaban a media asta en el Ayuntamiento y no quedaba ni una sola de las casetas que días antes ocupaban la plaza. Solo el escenario, vacío y sin uso, y los cajones de venta de turrones, cerrados y con candado, delataban que en otras circunstancias el ambiente en Telde ayer habría sido otro muy distinto.

 

Un palo muy grande

Lo único que quedó en pie de las fiestas de San Juan fue todo aquello que tuvo que ver con la celebración religiosa en sí, aun cuando Abimael y su familia estuvieron también muy presentes. El párroco José María Cabrera le dedicó parte de su intervención en las eucaristías de la mañana del domingo 23 de junio. La iglesia lució ayer todo el día abierta y los fieles no hacían sino comentar lo sucedido. «Ha sido un palo muy grande», apuntó una vecina que explicaba a otra por qué tan poco ambiente festivo en Telde.

 

Los restos mortales del menor salieron ayer desde el tanatorio de Las Rubiesas al de San Miguel, donde fueron incinerados. Mañana se le oficiará una misa de Ángeles en la iglesia de San Isidro, en La Pardilla.

 

San Juan sale en procesión entre la tristeza de los asistentes

La única tradición religiosopopular que ayer se respetó en Telde fue la salida en procesión del patrón, después de la misa de las 19.30 horas, que fue presidida y oficiada por el vicario general de la Diócesis de Canarias, Hipólito Cabrera.

 

La ceremonia contó además con la animación musical de María del Carmen Hernández Domínguez. El trono con el santo hizo el recorrido de costumbre por las calles del casco, seguido por una comitiva de fieles en las que se dejaba notar la pesadumbre por lo sucedido. Mientras, poco más abajo, en la Hoya de San Juan, en el solar donde estaban los cochitos junto a los cuales murió el chiquillo, los feriantes ya tenían casi todas sus estructuras desmanteladas.

 

Desde primera hora de la mañana se dedicaron a desmontar los cochitos. Donde debía reinar la alegría infantil ahora solo había silencio y recogida. Incluso negocios de restauración ubicados en el casco decidieron cerrar sus puertas por duelo, como Juan Jamón, que lució un crespón negro en el escaparate.

 

Fuente: Canarias7 / Texto: Gaumet Florido.

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