Aún no hay una fecha definitiva sobre la mesa para la reapertura de la carretera de Melenara –cerrada desde el 23 de diciembre de 2020 por las obras de mejora y ampliación a la que se está sometiendo–, pero el Gobierno de Telde espera que sea en los próximos meses si ningún otro inconveniente obliga nuevamente a retrasar los trabajos.
Y es que, tal y como reconocía el concejal de Vías y Obras, Eloy Santana, ante las cámaras de Buenos Días Canarias, el programa matinal de la televisión pública autonómica, la obra va camino de convertirse en un auténtico quebradero de cabeza para el Ayuntamiento de Telde por todos los contratiempos que han surgido desde que se comenzara a planificar y, sobre todo, a ejecutar.
El primer revés llegó cuando los trabajadores de Petrecan, empresa a la que el Consistorio le había adjudicado la primera fase del proyecto, empezaron a denunciar que no cobraban y tras varios meses se pusieron en huelga. La empresa retiró la maquinaria en junio de 2021. Y unas semanas más tardes, a finales de julio, renunció a la obra. Al Ayuntamiento de Telde no le quedó otro que volver a poner en marcha todo el proceso administrativo para adjudicar el contrato de nuevo en agosto. Esta vez por la vía de emergencia.
La empresa Lopesan retomó los trabajos a mediados de septiembre. Pero apenas dos meses después apareció un nuevo contratiempo. El mal estado de las tuberías de abasto, algunas con más de 60 años de antigüedad, obligaron a acometer su renovación, lo que retrasaría aún más la reapertura de la vía.
Sin embargo, la obra está a punto de terminar. Solo quedan algunos detalles de la fase I y ya se avanza en la fase II. De hecho, en los próximos días se procederá a derribar los muros de la parte norte, la más próxima a Casas Nuevas.
"Es una obra complicada y grande, de más de 3 kilómetros. Hemos sufrido algunas consecuencias a lo largo de ella, pero trabajamos intensamente para reabrirla lo antes posible", explicaba el edil Eloy Santana.
"Avanza a buen ritmo", aseguraba el concejal de Vías y Obras. Cuando la vía se reabra al tráfico, esta antigua carretera se habrá convertido en una moderna vía de 18 metros de ancho, con aceras de tres metros de ancho cada una, carril bici, 156 nuevas plazas de aparcamiento y medidas para el calmado del tráfico. "El reto era conseguir una carretera sostenible", concluía Santana.
Repercusión negativa en los negocios
Aparte de las lógicas molestias para los vecinos que residen en Melenara, Playa del Hombre, Clavellinas y Salinetas, el prolongado cierre de esta via por las obras en curso ha epertucido negativamente en la actividad de los comercios y servicios enclavados en Casas Nuevas, tanto en la carretera general como en el interior del barrio. Algunos de estos establecimientos han asistido en estos meses a un descenso de hasta un 50% de su volumen de negocio, según han indicado a este medio.


























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