No es un hecho aislado. Responde a una estrategia. A un ánimo de ir preparando el terreno de pactos políticos en Canarias en 2023. Porque la realidad es que cuando se suscribieron los acuerdos en el Ayuntamiento de Arrecife y en el Cabildo de Lanzarote (claramente retroalimentados) el contexto era el que era: CC sin socios que pactar, Fernando Clavijo descolocado por el caso Grúas, el multipartidismo consolidado… Eso fue en 2019. Ahora el lagunero ha cerrado filas en CC y de la mano del PP tratan de mermar al PSOE para que recabe los menos apoyos posibles dentro y fuera de la isla conejera en la siguiente cita con las urnas.
María Dolores Corujo ha enviado un mensaje de firmeza al cesar a los consejeros del PP de la gobernabilidad de la institución insular. Con el PSOE no se juega, ha venido a manifestar con su decisión que es consecuencia de la ruptura previa que la alcaldesa Astrid Pérez ejecutó sobre los ediles socialistas en Arrecife. Aunque quizá se precipitó porque acelera ahora que CC y PP suscriban la moción de censura en su contra que pasa primero por que corra la lista de CC y se marche el consejero Juan Manuel Sosa que fichó Corujo de la bancada nacionalista. Las presiones serán enormes. Después de todo, en el tablero la respuesta socialista podía haberse dado en otra isla.
Por supuesto, la acción de la regidora de Arrecife fue meditada y escogió el momento en el que más daño podía hacer al socialismo canario: a las puertas del congreso este fin de semana en Gran Canaria en el que incluso asistirá Pedro Sánchez para acompañar a Ángel Víctor Torres. Las declaraciones ayer por la mañana de la primera edil Pérez tan solo fueron el atrezo al catalogar al PSOE de "inacción absoluta y falta de responsabilidad". Va de suyo que la dirigente popular era consciente de que la réplica vendría del cabildo lanzaroteño, razón de más para concluir que las conversaciones con el ‘clavijismo’ vienen gestándose hace tiempo.
Así las cosas, sobrevuela la potencial moción de censura en el Cabildo de Lanzarote que descabalgue a Corujo. Clavijo se frota las manos. El PSOE entonces deberá romper el pacto con el PP tanto en Arucas como en Teror. Si los populares aspiran a socavar las opciones electorales del aruquense, este mascullará lo mismo con respecto a PP y CC que vuelven a las andadas. Otra cuestión es que la aritmética parlamentaria ya no opera con las coordenadas de antaño y que Vox, en breve, asomará con su presencia en la Cámara; CC necesitaría lo más seguro de la ultraderecha en 2023. Con todo, y visto lo acontecido en Lanzarote, no tiene sentido que el PSOE siga alimentando en el poder al PP en los dos municipios grancanarios. Si han desatado la guerra contra los socialistas, no caben remilgos. De hecho, sería el segundo cabildo que perdería el PSOE tras el de Fuerteventura. Y Arrecife, aunque era como socio secundario, se une al listado de Santa Cruz de Tenerife como plaza arrebatada. En fin, si se perpetra la moción de censura contra Corujo, nadie en el PSOE podrá poner reparos a que Torres dé luz verde al contraataque frente al PP. Hay diversos modos. Pero Arucas y Teror, conformando otros equipos de gobierno, sería una herida política importante para los populares. Y con permiso del volcán, tras el Cabildo de Lanzarote igualmente PP y CC lo tramarán en el de La Palma.


























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