RONALD RAMÍREZ
Cómo puede pasar de ser la paguita bolivariana a una ayuda que supuestamente ellos inventaron? ¿Cómo se puede llamar asesino al Gobierno por cerrar tarde el país cuando eran 10 los muertos diarios y dos meses después, con más de 100 fallecidos al día, votar en contra de prorrogar el estado de alarma?
¿Cómo se puede cargar contra las aglomeraciones por las manifestaciones contra el racismo tras haber apoyado dos días antes las caceroladas? ¿Cómo puede Ayuso dirigir la investigación interna sobre las residencias de Madrid si acaba de fracasar en su intento de atribuir su negligencia a Iglesias? ¿Cómo se puede hablar de dictadura cuando el vicepresidente tiene que aguantar piquetes a diario en la puerta de su casa? ¿Cómo se puede acusar a Sánchez de perjudicar premeditadamente a Madrid en la desescalada cuando sus propios profesionales sanitarios repetían que no estaban preparados para avanzar de fase? ¿Cómo se puede hablar de crimen familiar al horror ocurrido en Úbeda para seguir negando la violencia de género? ¿Cómo se puede culpar a Podemos de la crispación política que asola a nuestro país cuando son sus rivales ideológicos quienes llaman terrorista al padre de su líder?
"La oposición, perdida en incongruencias y lejos de aportar soluciones, ha dejado al país solo en el peor momento"
Son demasiadas las incongruencias que la oposición ha exhibido durante la mayor crisis a la que se ha enfrentado España desde la Guerra Civil. Un nivel de inoperancia e irresponsabilidad que, lejos de ayudar -no han aportado ni una sola solución-, le ha llevado ha convertirse en un grave obstáculo en la lucha contra la pandemia.
Que el Gobierno ha cometido muchos errores es indiscutible. ¿Qué país no los ha tenido en esta batalla sin precedentes contra un enemigo desconocido? Pero de ahí a actuar con mala fe y en contra de los intereses de su propio pueblo para aprovecharse de la miseria y rascar un puñado de votos va un trecho.
Ciudadanos se ha dado cuenta y se ha ido desmarcando de esa dupla extrema. En cambio el PP, perdido en la radicalidad de Vox, ha preferido seguir los pasos de los de Abascal en su intento desesperado por mantener su vitola de referente de la derecha.
Ha dejado, en definitiva, solo al país ante su mayor reto en los últimos 80 años y un sinfín de contradicciones en el peor momento. Justo cuando no podía hacerlo.
Ronald Ramírez es periodista y redactor de Canarias7 en Telde.



























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