DANIEL OJEDA
Telde.- La rehabilitación de las viejas viviendas sociales de San José de Las Longueras ya tiene memoria técnica y estimación económica; ahora solo falta que las administraciones pongan el dinero. El Ayuntamiento de Telde cifra en 3.468.718,67 euros la inversión necesaria para materializar este proyecto de envergadura para el que busca el compromiso del Gobierno de Canarias, el Ministerio de Fomento y el Cabildo de Gran Canaria.
Después del Valle de Jinámar y Los Marinos de Melenara, ahora le llega el turno a San José de Las Longueras. A unos bloques de promoción pública que se empezaron a construir en la década de los 50 y que a día de hoy, camino de los 70 años de antigüedad, se encuentran muy deteriorados, tanto estética como estructuralmente.
Son en total 496 viviendas que están dividas en dos promociones -San José (1955) y Doramas (1966)- y distribuidas en 22 edificios con 60 portales y 16 locales, en las que residen unas 1.202 personas. Una población relativamente mayor (con una media de edad de entre 40 y 59 años), escasa formación académica, alta tasa de desempleo (de la población activa solo una cuarta parte tiene un puesto de trabajo) y que en su mayor parte depende de prestaciones sociales.
En vistas a las condiciones socioeconómicas del barrio, la idea del Gobierno de Telde es replicar la misma fórmula que en estos últimos años se utilizara en el Valle de Jinámar y Melenara. Un Área de Renovación y Regeneración Urbana o ARRU en la que las administraciones sufragan el grueso de las obras y los vecinos aportan una pequeña cantidad, en este caso de un 2,1 % del total.
Y al igual que en los dos casos anteriores, el Ejecutivo local quiere encargar el proyecto a Fomentas, la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo de Telde, según avanzaba hace unos días la vicealcaldesa y concejala de Vivienda, Carmen Hernández (Nueva Canarias).
Las obras, que abarcan una superficie de 38.596,20 metros cuadrados, se ejecutarían en un plazo de tres años. Y comprenderían la adecuación estructural y funcional de los edificios, la actualización de las instalaciones, la mejora en las condiciones de habitabilidad de las viviendas y también la renovación del mobiliario urbano y de las zonas comunes.
Trabajos que van desde la reparación de la fachada, grietas, fisuras, paramentos, pretiles, balcones, voladizos y otros elementos verticales a la renovación de puertas y ventanas, instalaciones eléctricas, redes de saneamiento y telecomunicaciones, retirada de bidones de uralita e impermeabilización de las cubiertas o la adecuación de las cajas de escalera y patios traseros, instalación de sistemas contraincendios y señalización de emergencia.
En cuanto a la urbanización exterior, también se eliminarán las barreras arquitectónicas y se mejorará la accesibilidad en todos los portales y espacios comunes, se sanearán muros y se aplicará un tratamiento cromático (pintura), además de llevar a cabo la reposición de aceras y sustitución del pavimento en algunas zonas e instalación de nuevas papeleras, bancos y farolas y puntos de luz.


























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