GREGORIO VIERA
Escuchando al director de cine Amenábar en la presentación de su película “Mientras dure la guerra, sobre el viaje ideológico y ético de Miguel de Unamuno, desde el apoyo al golpe de Franco hasta su famoso desafío al fundador de la Legión, José Millán Astray, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca que, frente a los golpistas que proclamaban la muerte de la inteligencia, pronunció el histórico “venceréis, pero no convenceréis”, me invadió una sensación agridulce por el desconocimiento que muchas veces tenemos de la historia reciente de nuestro país. Comentaba que no conocía este episodio de la historia y precisamente éste, fue el que le llevó a escribir el guión de la película.
Pone en evidencia que muchos episodios de la guerra civil no se contaron o se hurtaron al conocimiento, pues se pretende enterrar el pasado. La sociedad moderna no puede avanzar ni construir un futuro, obviando el presente, porque a su vez el presente, se nutre de todo el conocimiento del pasado y no debemos permitir que las lagunas de la historia reciente, perturben la capacidad de discernir entre lo ético y lo estético, porque ese desconocimiento de la historia es lo que utilizamos para pasar de puntillas por ciertos acontecimientos que preferimos que se adormezcan. Porque la razón y el derecho en la lucha, son los ingredientes necesarios para persuadir a quienes te escuchan.
Existe una falta de respeto en el debate público. Hay una vuelta del lenguaje y de las formas que tiene que ver con el fascismo. Muchas de las expresiones de algunos lideres mundiales son parecidas a las que utilizaba Mussolini en su lenguaje corporal. Estamos asistiendo a una vuelta al discurso del miedo al otro y una reivindicación de la pasión en la política, cuando pareciera que la política tiene que ser todo menos apasionada. Con todos estos ingredientes nos abocamos a los momentos de incertidumbre que ya vivimos en tiempos pasados.
La clase dirigente deben ser capaces de discutir sobre todo, cualquier cosa, pero en el momento en que apelan al sentimiento, se lo están llevando a otro lado, se está consiguiendo encender los ánimos de la población sin pensar en las consecuencias. Cuando asistes a una tertulia política, puedes comprobar cómo la gente está más enfadada y que ese enfado responde a lo que han oído en los distintos medios, donde los líderes políticos se polarizan mas y sufren una metamorfosis por aquello del relato y la culpa.
Ese vencerás, pero no convencerás, cuestionado a lo largo de los años, por el momento, el lugar y a la persona que se dirigía, sobre todo por los argumentos esgrimidos, pone de relieve que no hemos aprendido todavía la lección sobre la importancia de no enterrar el pasado, porque la memoria a la cual nos obligaron a olvidar lastró muchos años de justicia social, reconocimiento y reparo.
Los acontecimientos políticos actuales nos siguen indicando que preferimos enterrar el pasado y dejarlo ahí, oculto, en la sombra, sin reconocer que nos hemos equivocado estratégicamente y nos abocamos a otras elecciones generales, porque seguimos esgrimiendo la culpa ajena y no la propia, porque se nos da mejor enterrar que construir, porque en definitiva, seguimos subestimando la inteligencia de la ciudadanía, que se ha ido desafectando de la política mas por nuestro errores y enfrentamientos que por otras razones.
Porque el vencerás pero no convencerás, podríamos aplicarlo a todas esas decisiones que se toman para socavar la voluntad de quienes se atreven a desafiar a quienes tenemos como líderes, porque les acostumbramos a creer que enterrando el pasado, nada ha sucedido, nada se vuelve a repetir y si hay algo que toda sociedad debe grabarse a fuego, la frase de Confucio; “Un pueblo que no reconoce su historia esta condenado a repetirla”. Hay muchos dirigentes que pretenden enterrar su pasado y ese pasado, les perseguirá por donde quiera que vayan,...
Con la pluma del Faycán.
Gregorio Viera Vega, activista social, exconcejal, militante de la Agrupación Juan Negrín de Telde y miembro de la Ejecutiva regional del PSOE.

























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.148