JOSÉ LUIS REINA
Agosto, un mes inuÌtil en todo aquello que consideramos importante, estaÌ dando maÌs juego del previsible. Cuando la preocupacioÌn maÌs loÌgica deberiÌa ser no acabar como una gamba tirado en una hamaca, o no meterse en remojo haciendo la digestioÌn, a maÌs de uno se le ha atragantado los huevos con beicon en el bufet del hotel.
Uno de estos ejemplos lo protagoniza HeÌctor SuaÌrez, estrella principal de uno de los grandes culebrones del verano. En esta historia, donde se mezcla poliÌtica, amor y escaÌndalo, ambientada en Telde y con un presupuesto de unos 100.000 euros, el alcalde y su señora estaÌn a punto de dar el salto a Netflix.
En el primer capiÌtulo, que fue el que enganchoÌ a la gente, SuaÌrez decidioÌ que seriÌa buena idea contratar a su mujer como asesora, pagarle una pasta que no le corresponde, y ver si tal accioÌn pasaba desaperci- bida. Pero claro, como es obvio, la productora pensoÌ que el culebroÌn debiÌa tener continuidad, y decidioÌ poner en escena al resto de actores. OposicioÌn y socios de gobierno le dijeron al alcalde que no colaba, y que le dijera a su mujer que se fuera olvidando del chollo.
HeÌctor, que ya cuando estalloÌ el escaÌndalo se encontraba en remojo, decidioÌ romper sus idiÌlicas vacacio- nes para lanzar un comunicado, que serviriÌa como gancho para el capiÌtulo tres. Con gran incertidumbre, y con la audiencia enchufada de manera masiva, SuaÌrez afirmoÌ que habiÌa recapacitado, y que le habiÌa dicho a su mujer, que por cierto estaba en la hamaca de al lado, que no la iba a contratar. Por supuesto, el motivo era Telde, y su «estabilidad». Lo de que sus socios de gobierno le dijeran que teniÌa que cesarla es un detalle menor. De HeÌctor El breve, pasoÌ a ser HeÌctor El deÌbil. Se acababa asiÌ el episodio tres, que dejoÌ tantos hueÌrfanos como Juego de Tronos.
Pero la productora, que es muy generosa con su puÌblico, y viendo la rentabilidad que estaÌ teniendo esta mini serie, decidioÌ ofrecer un capiÌtulo final. Pasan los diÌas, y nada maÌs se sabe del feliz matrimonio. Hasta que vuelve a saltar la oposicioÌn, y pone el grito en el cielo porque resulta que Gloria, que asiÌ se llama la otra protagonista, ¡no ha sido cesada!.
Mientras que el alcalde justifica este retraso en el cese por meras cuestiones administrativas, -que lento va el sistema cuando de cesar se trata-, de paso aprovecha para cargar contra la oposicioÌn, tildaÌndola de «machista, y retroÌgrada». Por su parte, Gloria se siente «viÌctima de una persecucioÌn poliÌtica». PersecucioÌn, Gloria, de todo el pueblo de Telde, que les pilloÌ la trampa, y les puso la cara roja. ¿HabraÌ proÌximo episodio? Espero que asiÌ sea, esta historia me fascina.
José Luis Reina es periodista y redactor de Canarias7. Artículo publicado en la edición de Canarias7 de este jueves 8 de agosto.

























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