SERGIO DOMÍNGUEZ-JAÉN
Tocar poder, retenerlo y abusarlo; así parecen que son las cosas de la política, en estas islas. Llamarla política es una hipérbole y determinar qué ideología siguen y practican algunos grupos es simplemente una aporía. Aunque hayan salido de las urnas del renovado sistema electoral canario, donde había más papeletas que decimos en navidad.
Si no fuera tan serio el asunto de los actos podríamos incluso ironizar, e ir aún más lejos y entrar en el sarcasmo, pero quedan dos semanas para alcanzar pactos de gobierno que en Canarias tendrían que intentarlo las listas más votadas, que por otra parte es claro y manifiesto que han ganado las fuerzas progresistas, nacionalistas y socialdemócratas.
Pero como en muchos municipios de la isla, en esa imposible política municipal de algunos pueblos, la política deja su lugar al chanchullo, a la falta de coherencia, a la ausencia de ideología, con tal de gobernar como sea; y como sea es, como sea: partidos políticos y coaliciones con el menor número de concejales electos son, si no lo remedia la cordura, la clave o llave para formar mayorías.
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