AGUSTÍN ARENCIBIA
Puede resultar paradójico que recurra a las palabras para expresar precisamente que son los hechos y no las palabras los que pueden definir a este Gobierno.
No soy de las personas que se recrean en lo conseguido sin hacer autocrítica y sin levantar la mirada hacia el futuro, consciente de que aún queda mucho por hacer, pero creo en la justicia en el más amplio sentido del término y, por ello, considero que es necesario afirmar que la gestión municipal durante estos cuatro años, dada la situación de partida, ha dado resultados que van más allá de lo esperado.
Las personas que forman parte de este proyecto han intentado hacer del Ayuntamiento de esta ciudad una institución pública cercana y comprometida, que vele por el bienestar de la ciudadanía y que agilice la respuesta a sus demandas y propuestas, y hoy podemos afirmar que los habitantes de Telde tienen ante sí una Administración local abierta y clara.
Los tiempos en los que reinaba la incomodidad y las situaciones embarazosas en el entendimiento con otras fuerzas políticas han pasado y se ha mejorado el diálogo con todas las sensibilidades ideológicas representadas en el Pleno, alcanzando apoyos puntuales y propiciando una política de encuentros que nos ha permitido desarrollar un programa de gobierno en el que valores como la responsabilidad y la honestidad han sido pilares básicos, y sacar adelante proyectos de gran importancia para todos y todas.
Decir que hemos saneado una buena parte de la economía del municipio, que los acreedores y proveedores del Ayuntamiento están siendo atendidos a su debido tiempo, que se han afrontado y agilizado los pagos pendientes, que se han defendido los intereses municipales ante la Justicia salvando grandes cuantías económicas que podrían quebrantar hasta la extenuación las arcas municipales, son hechos. Hechos irrefutables, sin duda alguna, con los que estamos dando cumplimiento a nuestros compromisos con la ciudadanía.
También son hechos que Telde recuperará pronto las escuelas infantiles municipales –ya se está ejecutando la rehabilitación de los centros de Jinámar y La Herradura-, que se han culminado obras paralizadas que ofrecían la imagen de una ciudad a medias; que se han puesto en marcha numerosos convenios de empleo; que se ha recobrado el diálogo con los trabajadores y sindicatos; que a pesar de las limitaciones, se ha asfaltado en más de treinta barrios y muchos más logros que hoy hay quien niega, blandiendo la máxima de que “en política todo vale”, una máxima en la que no creo en absoluto.
Y aunque, insisto, aún queda mucho por hacer, es indiscutible que hemos realizado un esfuerzo enorme para que todos los barrios tengan un punto de encuentro con la Administración, haciéndoles participes de sus recursos y atendiendo sus demandas y requerimientos para que la convivencia sea más efectiva. Se han realizado importantes intervenciones en numerosos núcleos. Se ha desarrollado un plan integral en Jinámar que se ha revelado como el modelo a seguir en otros lugares del municipio y que se exportará ya al casco para rehabilitar el parque de viviendas, fomentar el empleo y la generación de economía y favorecer una red social y comunitaria fuerte. Se ha innovado en las políticas sociales para –huyendo del asistencialismo- agilizar las ayudas, evitar la pobreza energética y dotar de herramientas y acompañar a las personas para que puedan desarrollar sus proyectos de vida. Se ha recuperado la confianza en este municipio y sus gobernantes, lo que ha atraído no solo la inversión de otras administraciones públicas sino también la inversión privada, lo que vuelve a colocar nuestras zonas empresariales e industriales como referentes en Gran Canaria.
Todos estos hechos y otros muchos no deben ni pueden pasar inadvertidos aunque haya quienes intenten ocultarlos tras velos interesados. La ciudadanía debe ser consciente de que a pesar de las limitaciones impuestas por los planes de ajuste aprobados en el mandato anterior –que conllevaron recortes y cierres en servicios esenciales como la limpieza, el mantenimiento de los espacios públicos, las escuelas infantiles o la escuela municipal de música, entre otros- Telde ha sido capaz de sobreponerse, gracias a una buena gestión y a un trabajo denodado de los trabajadores públicos y las personas que conforman este gobierno.
Hoy se abre ante nosotros y nosotras un futuro esperanzador, pero como todo, esta esperanza está supeditada a la voluntad, a la capacidad y al espíritu de servicio y sacrificio de las personas que asuman las riendas de nuestra ciudad. Hemos dado grandes pasos para colocar nuevamente a Telde en el lugar que se merece, mirando hacia atrás para aprender de lo bueno y de lo malo, pero sobre todo, mirando hacia delante.
Y ante este futuro son muchas las palabras que se oyen y no todas llegan avaladas por hechos. Es nuestra responsabilidad escuchar, analizar y saber discriminar quién lanza cantos de sirena y quién tiene una buena hoja de ruta y capacidad para seguir llevando a la ciudad a buen puerto. Porque nos jugamos mucho y si no damos continuidad a las políticas que han reportado tantos beneficios a la ciudad, corremos el riesgo de perder todo lo conseguido. Debemos salvaguardar todos los avances logrados en este mandato porque Telde, cada una de las personas que viven en esta ciudad, se lo merecen.
Agustín Arencibia Martín es concejal de Servicios, Recursos Humanos e Igualdad del Ayuntamiento de Telde y miembro de la candidatura de Nueva Canarias.


























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