TELDEACTUALIDAD
Telde.- De las siete áreas industriales con las que cuenta Telde, solo tres (Melenara, Jinámar y El Goro), y otra está en vías de ello (Cruz de La Gallina), cuentan actualmente con una entidad urbanística de conservación.
Una figura u instrumento jurídico bajo el que se aglutina a los propietarios del suelo de un polígono o unidad de actuación (incluido los ayuntamientos u otras administraciones públicas en su condición de titular de los terrenos de dominio público) en aras de organizar y gestionar el mantenimiento de dicha urbanización: obras, dotaciones, redes de servicios, instalaciones y espacios comunes, etc..
Las últimas reformas legislativas confieren a estas entidades un papel fundamental a la hora de participar y planificar la gestión urbanística del suelo, en este caso de las áreas industriales. Y por eso, desde hace algunos años, el Ayuntamiento de Telde y el Cabildo grancanario vienen insistiendo en la importancia de que cada una de las aglomeraciones fabriles y de los parques empresariales del municipio constituyan sus entes de conservación.
Más si cabe en Telde, una ciudad que puede presumir de una ubicación estratégica y de gozar de una amplia bolsa de suelo industrial, pero también en la que los polígonos industriales, en líneas generales, se encuentran muy deteriorados por la falta de mantenimiento.
Hasta la fecha, solo Ajimar (en la vertiente este del Valle de Jinámar, junto a la GC-1), el Parque Empresarial de Melenara (Econara) y, más recientemente, El Goro (GoroEco) disponen de sus respectivos entes de conservación. Además, la consejera de Industria del Cabildo, la teldense Minerva Alonso, avanzaba este jueves que los industriales del sector de Cruz de La Gallina han decido dar el paso y próximamente crearán la suya.
Tanto la consejera como la alcaldesa Carmen Hernández aprovecharon la visita que en la jornada de hoy giraron al Parque Empresarial de Melenara para animar al resto (Bocabarranco, Lomo La Francia, Salinetas y Maipez) a seguir la misma senda.
Y como muestra un botón. Entre las ventajas que ofrece esta figura jurídica, facilidades a la hora de obtener subvenciones como la de 380.000 euros que ha posibilitado que el de Melenara se dote de una red de hidrantes y mejore su red de abasto de agua.
“Es fundamental que las zonas industriales se constituyan como entes de conservación para que así las instituciones podamos apoyar, financiera o de otra manera, la mejora de las mismas”, recalcaba la primera regidora teldense.


























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